30 JUNIO 2026

© 2026 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2026
Localizacion
Toledo, Corpus 2026
Soporte de imagen
-DIGITAL 250
Fecha de diario
2026-06-30
Referencia
3044

EL DÍA DE LOS EPÍLOGOS 63

Los Microviajes (6): Un viaje corto, de ocho días, pero viaje, a fin de cuentas. Lo hicimos Naty y yo, expareja, pero bien avenidos en ese momento, luego ya no, pero esa es otra historia. Las cinco entradas las he empleado en relatar uno de los días pasado en Málaga, el segundo, concretamente. Seguiré con el relato, poco a poco.
La vida superflua (5): Cinco entradas, cinco, todas sobre lo mismo: un paseo de tres horas, incluida la ida y la vuelta, a mi ciudad para ver el ambiente de la fiesta grande, que no es otra que la exaltación de lo invisible a través de lo visible y que la ciudad ha ido atesorando a lo largo de siglos (objetos preciosos de oro y plata). Y una tradición que no cede al paso del tiempo, durará siempre, me parece, al menos me sobrevivirá a mí y mis contemporáneos. Después, la civilización acabará porque Dios no existe y desde la inexistencia no podrá protegernos de los males para la humanidad que ya nos amenazan. Tampoco lo hizo con los dinosaurios porque ya no estaba en la galaxia (se habría mudado a otra); aunque sí a los tiburones y otros peces, pero eso tan solo fue porque se escondieron debajo del agua.  
Diario de envejecimiento (5):
Lo de mi alarmante envejecimiento es una obviedad (para mí y para todos los que me conocen), lo que no lo es tanto son los matices y el decaimiento diario de mi condición física, que es progresiva y espantosa. Esta vez, las entradas las he dedicado, especialmente, al aspecto sexual, espontánea y anecdóticamente en cuando al inicio, por un lado; y por otro, porque estoy viviendo el duelo de la muerte de mi sexualidad real, la de tocar y ser tocado por una mujer.
Diario de mi felicidad (4):
Tres dedicados a relatar mi vida con mi familia, ahora que han estado aquí, en junio, y hemos podido hacer cosas juntos, como celebrar comidas y cenas o visitar el estadio Santiago Bernabéu. Ha estado todo genial: apacible, sonriente, cariñoso, pero con la sensación de fugacidad que tienen nuestros contactos reales (quince días al año). A propósito de este capítulo del diario, ahora que he empezado a leer el ensayo de Jesús G. Maestro, El fracaso de la felicidad, que me está interesando mucho; supongo que propiciará citas y reflexiones para entradas por venir.
Diario del espanto (4): Dedicadas monográficamente al incidente permanente que supone convivir a tan solo tres metros de distancia de mi casa con Los Dalton (siete miembros), de una presunta banda de delincuentes, que por pura definición lo son porque están ocupando una casa semiderruida que no es suya, aparte de estar robando la luz a la compañía suministradora. Pero no es su actividad delictiva a ojos vista, sino la molestia diaria  que me ocasionan por sus gritos y peleas (se llevan fatal entre ellos, aparte de que no saben hablar en un todo normal de voz, solo a gritos).
Diario íntimo (3):
Una profunda crisis que se abrió bajo mis pies, inesperadamente, que me ha causó dolor y que lo me lo seguirá ocasionando porque no tengo ningún control sobre la misma. Nada depende de mí, salvo el olvido.
Diario de la belleza (1):
La aparición de mi familia de Chicago (Gabriel había llegado seis días antes). Un acontecimiento feliz después de un año, y Emma dos que hacía que no loa veía. La he encontrado muy cambiada físicamente y creciendo en solidez de carácter.
Los Días (1): Disquisiciones biográficas y existenciales sobre lo de siempre: el cómo y el porqué de mis hechos en el mundo.
La Fotografía: Asistentes a la celebración de la fe, en mi ciudad, de espaldas a cualquier realidad tangible: el cuerpo y la sangre de cristo transustanciado en corriente harina de trigo mezclada con agua (sosísimas y sin gluten, que recuerde de mi infancia), pero eso sí de una delgadez y fragilidad extrema. La hostia consagrada fue una gran idea generada precisamente en el Concilio de Toledo (año 693), y fue un gran éxito de alcance inextinguible porque el diseñador del producto consiguió crear una sensación etérea e intangible que solo podía sugerir gloriosa espiritualidad. A mí, en su momento me engañaron absolutamente porque con esa simple falacia me turbaron y perturbaron (pura esencia de culpa inoculada por vía oral, pero sin la intervención dental, tan prosaica y antropofágica; solo saliva, de tan oscuros y pecaminosos significados).

Pepe Fuentes ·