22 MAYO 2026

© 2015 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2015
Localizacion
Charlie Brown (Toledo)
Soporte de imagen
-35 MM- ILFORD SFX. 200 (800)
Fecha de diario
2026-05-22
Referencia
11161

COLECCIÓN DE MISCELÁNEAS 115
La vida, para que tenga sentido, debe tener un cierto guion argumental que nos proporcione la sensación estable de ser nosotros mismos. Víctor Amat (Introducción: Las 10 leyes para ser jodidamente irresistible).
Martes, diecinueve de mayo de dos mil veintiséis

Acabo de leer (escuchar), seguidas, dos obras de Víctor Amat: Autoestima PUNK y Las 10 leyes para ser jodidamente irresistible; ambas fascinantes, plenas de sentido del humor y buen criterio psicológico y vivencial. Hombre brillante y muy inteligente, y para mayor asombro, capaz de dar un giro copernicano a su vida: pasó de ser un boxeador campeón (no sé en qué ámbito y categoría) a profesor de artes marciales, regentar un gimnasio o a trabajar de portero de discoteca (como Koldo, pero de buen rollo) a licenciarse en psicología y convertirse en un brillante terapeuta, escritor de libros y conferenciante. Y, es más, ser un comunicador que sustenta su trayectoria en un valor que a mí me resulta absolutamente ajeno: la persuasión, la que defiende y argumenta como necesaria y sumamente placentera y afirmativa como realización personal.
Yo no querría convencer a nadie de nada; hasta Mi Charlie, al que estaba obligado a educar, creció y vivió absolutamente salvaje y anárquico (le salvó que era muy buen perro, pero eso lo traía de fábrica). La característica de su carácter más marcada en él era la indiferencia hacia sus semejantes (perros) y también los semejantes humanos. Lo mismo me pasa a mí, salvo con los perros que me parecen unos animales maravillosos.
¡Otra entrada que se me va de las manos!
Coño, estaba escribiendo sobre Amat, su brillantez y capacidad persuasiva sobre sus ideas y tesis psicológicas, y de su estruendoso sentido del humor, al menos en estas dos ediciones. Tiene algunas más divulgativas de búsqueda del sano equilibrio personal y hasta de la reafirmación personal que puede proporcionar una cierta satisfacción y equilibrio (autoestima).
No hay fórmulas escritas infalibles para nada y por parte de nadie (a no ser que profeses alguna religión de las que aspiran a dártelo todo resuelto); pero si existe la cultura y la ciencia que nace de la experiencia y que, bien contada, como es el caso de Amat, consigue que te quedes con algunas directrices básicas para no ser atropellado por la ofensiva realidad y la mala ralea de tantos, sobre todo de los narcisistas perversos, que, en mi caso, casi siempre han sido en versión femenina (están especialmente dotadas para el caso). Oh, las mujeres, cada día me gustan menos y encima ya, ni las deseo.
Podría engolfarme inacabablemente en un elogio sostenido y encendido y hasta argumentado sobre las virtudes de Amat y su obra, pero no estoy hoy aquí, en el diario, para eso. Solo diré que, es muy bueno porque parte de un gran respeto hacia sus posibles clientes, yo entre ellos, y consigue fijar valores y actitudes básicas de absoluta necesidad y hacerlo con inteligencia, lenguaje diáfano y chispeante y un sentido narrativo ágil, ameno y carcajeante a la vez que riguroso y admirable por su lucidez. Un gran tipo Víctor Amat, volveré a alguno de sus otros libros, en cualquier momento.
Dos cositas más, a modo de PS, todas sus teorías están sustentadas sobre su experiencia terapéutica, de las que incluye uno o dos casos en cada capítulo. No hay escapatoria entonces para la distracción. Y la segunda: a pesar de mi entusiasmo por Víctor; a mí, no me ha servido de nada, aparte de disfrutar de su inteligencia: porque, toda su sabiduría está basada en la dialéctica entre humanos que están en el mundo; o, dicho de otro modo, por edad tienen que librar la batalla de la vida junto o contra otros; y yo, como viejo que soy ya no estoy en el mundo. En fin, la obra de Amat no es para viejos. Él, en ningún caso, habla de nosotros, debe considerar que somos una forma de vida amortizada y tiene razón en pensarlo, si es que lo piensa.
La Fotografía: Mi Charlie analógico (2015), con tan solo unos meses de vida (hoy solo podía traer una foto suya, de Amat, evidentemente no tengo). En esta foto, me parece que ya muestra en su porte y mirada una determinación de carácter que no cambió a lo largo de los diez años que vivió (nunca, en ningún momento, consintió ser tocado por alguien que no fuera de los suyos, tan solo éramos tres o cuatro personas, y esta última condicionada a que le diera caprichos, pizza, por ejemplo). No es difícil encontrar el punto a la metáfora.

Pepe Fuentes ·