31 MARZO 2020

© 1990 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
1990
Localizacion
Sintra (Portugal)
Soporte de copias
ILFOBROM GALERY FB
Viraje
SELENIO
Tamaño
25 x 31,5 cm
Copiado máximo en soporte baritado
3
Copias disponibles
1
Año de copiado
1990
Fecha de diario
2020-03-31
Referencia
5226

DIGRESIÓN QUINCE. Frankie. Francia (2019). Guion: Ira Sachs y Mauricio Zacharias. Dirección: Ira Sachs. Fotografía: Rui Poças. Intérpretes: Isabelle Huppert, Brendan Gleeson, Greg Kinnear, Marisa Tomei, Jérémie Rénier, Pascal Greggory, Carloto Cotta.
Una familia se reúne, convocada por la madre para despedirse de ellos (es una enferma terminal de cáncer, aunque aún no está postrada). En esta triste y tranquila ceremonia, sobria y contenida, brilla con entidad propia Sintra, el magnífico y bellísimo escenario donde se desarrolla la puesta en escena. He estado muchas veces en esa pequeña, misteriosa, romántica y recóndita ciudad, pero nunca la he visto tan bella como fotografiada en esta película, y eso que la cámara de Rui Poças no sube hasta el prodigio arquitectónico y romántico que es el Palacio da Pena y tampoco a la Quinta Regaleira. Esto me demuestra, una vez más, que no basta con llevar una cámara aparatosa y un propósito para captar el alma de un lugar. Es preciso el talento. No es una película especialmente brillante pero sí pausada, tranquila, perfectamente acomodada al ritmo y geografía de la ciudad y su entorno de boscosos jardines. Sobresale especialmente la protagonista absoluta, Isabelle Huppert, tan distinguida. Los ocho personajes que orbitan en torno suyo cumplen con su papel sobria y suficientemente; están bien perfilados y los diálogos bien escritos. No obstante, la ceremonia celebratoria está impregnada de una pátina de fría distancia entre todos ellos. Parece que nadie quiere realmente a nadie, y todos viven la causa del forzado encuentro desde la molestia de un extemporáneo e inevitable compromiso. Nadie sale de sus más recalcitrante e impúdico individualismo. La historia revela nítidamente hasta dónde puede llegar la gélida cultura sentimental occidental. Algunos críticos han señalado aspectos vitalistas, alegres, emotivos y hasta consoladores que al parecer contiene la historia. Yo no he visto esa película, sino otra en la que más bien se representa una actuación de una pequeña orquesta de cámara en la que cada uno de los músicos interpreta su papel con espíritu de solista. Eso sí, en un escenario de sublime, tranquila, intimista y romántica belleza. Película más que estimable.
PS. Última hora del Coronavirus en España: un artículo del diario El Mundo, bajo el título: “Los médicos elegirán a quién ingresar en la UCI según su esperanza de vida”. Leído así, a bote pronto, extraña y asusta. Luego lo piensas, y aun siendo escandaloso y de muy dudoso valor ético, lo relativizas como cualquier valor ético más. Dice más el artículoUn plan elaborado por intensivistas e internistas establece los criterios para decidir si se ingresa a un paciente o no en caso de falta de camas de Cuidados Intensivos. Se valorará el ingreso de personas con -expectativas de vida de menos de dos años-”. Puedo entenderlo en caso de personas claramente desahuciadas (hasta  cierto punto) pero ¿descartarán la posibilidad milagrera en una sociedad tan confesional como la nuestra?. Y, ¿qué harán con los condenados, los volcarán amontonados en un moridero?. Sigue pareciéndome de muy dudosa pulcritud moral. Uno de los criterios o valores, dicen, es el siguiente: “Admitir un ingreso puede implicar denegar otro a otra persona que puede beneficiarse más, de forma que hay que evitar el criterio primero en llegar, primero en ingresar”, o, “… las personas con más posibilidades de sobrevivir deben tener prioridad para ser ingresadas en las unidades de cuidados intensivos”. Todo esto no lo dicen unos aficionados integristas que acaban de enfrentarse al problema, sino nada menos que un Grupo de Trabajo de Bioética de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc) y cuyo contenido han consensuado con la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). En suma, las sociedades médicas que representan a internistas e intensivistas, dos de los especialistas que están en primera línea de combate en la lucha contra la infección, dice el artículo. Y, para terminar, en el colmo de la alteración de valores morales con lo que más o menos hemos venido manejándonos las sociedades desarrolladas occidentales hasta ahora, el artículo dice: “…incluso tener en cuenta algo tan etéreo como -el valor social de la persona-”. Estamos a un paso de la depuración de la raza: que sobrevivan los mejores y más fuertes (superioridad aria o algo así). Que repugnancia moral, por muy pragmático que pueda parecer. Se rompe el statu quo occidental de que todos somos iguales ante la ley, independientemente  de sus circunstancias personales (relevancia social). También los nazis discriminaban y mataban en aras de sus ideales. En este  caso ni siquiera hay ideales, tan solo sería  por una prosaica plaza hospitalaria.  No se puede decir que como civilización hayamos progresado mucho. Yo estoy arreglado, como me contagie me ingresan, pero en un horno crematorio para así eliminar el lamentable error de que siga viviendo un ser de tan poca significación e importancia social.  Por mí se puede ir toda esa gente al puto infierno.

Pepe Fuentes ·