30 JULIO 2026

© 2025 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2025
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-DIGITAL 800
Fecha de diario
2026-07-30
Referencia
11758

Diario de un tipo Indiferente 1
“El deseo es mucho más resistente que el cuerpo, permanece incluso allí donde el cuerpo se quiebra”. Gabriel Rolón (Historias inconscientes)
Miércoles, veintinueve de julio de dos mil veintiséis

Nuevo capítulo: se me ha ocurrido titularle engañosamente (léase deseo de engañarme a mí mismo), por lo que quizá lo cambie de título cuando consiga encontrar uno que sea más apropiado a lo que siento últimamente.
Pretendo ponerme la máscara de la imperturbabilidad estoica, sin serlo. No, ni lo soy ni me interesa esa escuela filosófica de los buenos modales y la contención. Siempre he sido un hombre de virtuosas, ordenadas y consideradas formas, luego un perfecto imbécil. Un hombre, por definición condenado a ser un perdedor. Y lo he sido.
Mi verdadera condición, sospecho, es casi la contraria; pero ya es tarde para explorar ese ignoto territorio.
Últimamente estoy adentrándome teóricamente en el del psicoanálisis a través de las sesiones clínicas que cuenta Gabriel Rolón, que me apasionan y eso que nunca he sido sensible a esa especialidad clínica; pero únicamente por prejuicio, además de no haber leído nunca a Freud, y menos a Lacan; y eso que un antiguo amigo es psicoanalista y él a su vez lleva toda la vida psicoanalizándose. Es uno de los que se me perdieron hace años, volvió brevemente, y se volvió a ir y esta vez definitivamente (nunca supe por qué, quizá no estaba a su altura como ser humano, o porque le dio la real gana). Eso ahora, en el momento de las cuantiosas pérdidas, ya da igual.
Oyendo a Rolón, pienso que tal vez debí acercarme al psicoanálisis de forma activa, pero no lo sé.
La razón concordante está en que el universo psicoanalítico se sustenta en el lenguaje, en las palabras; y yo creo en ambas cosas, soy de la idea de que nos constituye no solo lo que hacemos, sino lo que decimos y cómo lo decimos.
Sí, ¿pero a quién se lo decimos? Supongo que hay que decírselo a los otros (condición sine qua non), a los que tienen presencia en nuestras vidas (o a un analista, que también podría ser). Mi problema ahora es que no tengo personas a las que decírselo (tengo a mi amigo-hermano, qué sí, pero él no puede con todo mi peso porque a él le pasa más o menos lo mismo).  Tendría que ir a un psicoanalista para que por su mediación consiguiera llegar al núcleo de mi sibilina angustia); pero no lo haré, porque ya no es el momento de nada; he llegado a un punto en mi vida en el que ya no hay posibilidad de retorno. De la vejez no se vuelve.
La Fotografía: Alegoría de mi entorno cotidiano: vacío y silencioso; y mi diario ahí, en el suelo, de cualquier manera, aunque sea el objeto de mis más atentos y amorosos cuidados. Ah, y mi móvil para hacer fotos como la de hoy y para hablar con Armando y Pilar; y, también escuchar a Gabriel Rolón y el psicoanálisis, o lo que toque.

Pepe Fuentes ·