EL DÍA DE LOS EPÍLOGOS 66
Diario del desamor (7): Muchas entradas para nada, o, mejor dicho, han sido para algo transcendente, dejar claro que, a partir de los sesenta encontrar amor, y ya no digamos enamoramiento (versión arrebatada de lo anterior), es dificilísimo; y ya a los setenta, sencillamente imposible. Pondré un ejemplo para los sexagenarios: supongamos que de los 59 a los 60 existe un 100% de posibilidades afirmativas reales y felices de encuentros amorosos; cumples 61 y se reduce un 10%; y así sucesivamente cada año, de forma y manera que a los 68, pongo por caso, te queda un crédito del 20%. Y, queridos amigos viejitos, si has cumplido setenta o más, olvídate del amor, sencillamente, para ti ya no existirá nunca. Esa es mi experiencia contrastada en esa década, con el agravante de que en mi edad sexagenaria las mujeres se han dedicado a largarse, si estaban cerca a dejarme, en el mejor de los casos; y en el peor, además, a burlarse, estafarme y martirizarme. De la setentena prefiero ni hablar, porque en el colmo del absurdo, hasta he mantenido diálogos por mensajería en la que la tipa que había al otro lado, en vez de expresarse ella, utilizaba la IA como interlocutora. Admito que amor no haya, pero que encima se cachondeen las dichosas mujeres me pone de muy mal humor. Ah, se me olvidaba, la mayoría de las que escriben o se presentan en las páginas de contactos lo hacen con faltas de ortografía (deberían pasar un examen de cultura general para suscribirse, o algo tan sencillo como pasar el corrector de textos, pero ni eso). Lo único que ha merecido la pena de este capítulo en el mes, han sido dos aproximaciones a la gran novela: Cambiar el agua de las flores, de Valérie Perrin
Diario del espanto (5): Tres entradas con una durísima crítica al delictivo gobierno (cueva de ladrones y traidores), a propósito de la invasión de Ceuta (únicos culpables). Otras dos dedicadas a Los Dalton, mis invasores particulares y sus tropelías: la última es que conseguí que les cortaran la luz (la compañía perjudicada); y una hora después reengancharon.
Diario de mi felicidad (4): La idea la sustenté en la libertad de movimiento y decisiones a tomar (y que tomo); como, por ejemplo, decidir sobre la marcha irme a visitar Estampa, en Madrid. Sí, esa acción impremeditada y súbita me llenó de contento y placer de convivir conmigo mismo. La muestra no me entusiasmó tanto.
Diario de envejecimiento (2): La crónica de una cita a ciegas frustrada. Por qué está en este capítulo y no en el desamor, sencillo, porque los dos éramos muy viejos y eso condicionó todo, tanto que, sin referirnos al fracaso, cuando nos despedimos, habíamos entendido el mensaje que dieron nuestros cuerpos y supimos que no nos volveríamos a ver.
Diario de un condenado (2): Aproximación a una pequeña biografía de Baruch Spinoza, judío de nacimiento, apóstata y expulsado de la fe por los propios judíos, con mucha condena, reprobación y odio.
Los días (2): Sencillamente, cosas de mi vida en mi barrio. Nada más.
Diario íntimo (2): Aniversario de la muerte de mi padre, homenaje, recuerdo y reconocimiento de mí vínculo eterno con mis padres, el único motivo reverencial de una vida. No me quedó espacio para acordarme de Mi Charlie (aunque lo tuve presente todo el día), que murió el mismo día de septiembre que mi padre.
Diario de la perplejidad (1): Rechazo visceral por mi parte hacia la posición de dos escritores de respeto: Jesús G. Maestro y Ian McEwan, sobre los que difundimos secretos propios en Internet (lo mejor que dicen de nosotros es que somos imbéciles), y hacia los que Maestro llega a decir que no tenemos principios ¡qué sabrá él! Sobre mis principios.
Diario de un hombre invisible (1): Ser invisible, es decir, no tener vida social, o apenas, para algunas mentes de privilegio es muy cuestionable e incluso enfermizo: No te ven, no existes, grosso modo. Pero, qué va, eso no hay que creérselo porque es mentira.
Diario de la soledad (1): Sobre el arte de vivir en soledad.
Impresiones cansadas y Automatismos sin sustancia (1): Me gustó el hallazgo que se me ocurrió, tanto el título, como posibles contenidos de futuro, circunvalando mi ciudad, por fuera, como no podía ser de otro modo.
Me acuerdo (1): Entrada de ayer mismo, muy bonita y evocadora, por cierto; sobre el que fui y el que soy, como tampoco podía ser de otra forma, a pesar de Heráclito.
La Fotografía: Hoy, ya que es el del resumen del mes, solo podía ser de mujeres ya que el capítulo más trabajado en las entradas de este mes es el desamor, hacia mujeres (son el objeto de mis desvelos y desencantos); aunque se trataría de ellas hacia mí, y no al revés, aunque un poco sí, por reacción autodefensiva.