9 AGOSTO 2026

© 2021 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2021
Localizacion
pepe fuentes (Toledo)
Soporte de imagen
-DIGITAL (100)
Fecha de diario
2026-08-09
Referencia
9994

DIARIO DE ENVEJECIMIENTO 75.4
“Deja ir a la gente que no está lista para amarte. Esto es lo más difícil que tendrás que hacer en tu vida y también será lo más importante. Deja de tener conversaciones difíciles con personas que no quieren cambiar. Deja de aparecer para las personas que no tienen interés en tu presencia. Sé que tu instinto es hacer todo lo posible para ganar el aprecio de los que te rodean, pero es un impulso que roba tu tiempo, energía, salud mental y física”. Anthony Hopkins
Viernes, siete de agosto de dos mil veintiséis

… Habíamos pasado el maldito COVID-19 que se prolongó durante casi todo dos mil veinte, y, para mí, con un terrible efecto secundario por causa de la vacuna: un herpes-zóster que me tuvo varios meses sufriendo espantosos dolores para los que no estaba preparado, nunca he tenido presencia de ánimo para el dolor, enseguida me vence, me devasta.
Eran los prolegómenos de la peor década de mi vida, si ayer dije que la cincuentena había sido la mejor (dudosa afirmación); la tercera del siglo XXI está resultando el decennium horribilis, la peor que ni siquiera podría haber imaginado.
Estoy hablando de cuando una normalísima mañana de sábado de primeros de agosto de 2021, mientras desayunábamos, mi mujer (ya nos habíamos casado) me informó de que se iba, que me dejaba, que se largaba, que de inmediato comenzaría  a buscar vivienda. No me presentó la decisión como una crisis sino como una determinación inconmoviblemente tomada. Yo, torpe y desprevenido, no entendí nada. Creía que todo iba tan bien o tan mal como siempre, aunque con un cierto distanciamiento en los últimos meses.
No había circunstancias excepcionales, como un profundo desacuerdo existencial o vivencial, pero al parecer lo había, solo que yo no me había enterado.
Nada, en la vida de las parejas va completamente bien, porque, a fin de cuentas, lo que las hace posibles es su gestionable imperfección. La pareja es la defectuosa unión de dos personas que nunca podrán taparse el uno al otro el irreductible agujero con el que nacemos. Pero, como alternativa a la vulnerabilidad frente al mundo y al vértigo de la fragilidad a la que remite la soledad es la opción menos mala. Siempre he pensado que la pareja es el salvavidas en el naufragio del vivir, y valga la cursilería. No en vano existe desde los albores del ser humano.
Hasta podía entenderlo, ya estábamos en dos mil veintiuno y habían pasado treinta y un años de vida compartida y puede que el previsible aburrimiento y la falta de deseo se hubieran adueñado de nosotros.
En lo que a mí respecta, me apresuré a dar al drama un barniz de normalidad, desposeyendo a la desgraciada circunstancia (para mí lo era), de culpabilidades que pudieran provocar juicios de valor y conmiserativas actitudes por parte de nadie. Quizá un acusadísimo sentido de la dignidad propia hizo que me mantuviera imperturbable y que ni siquiera preguntara la causa de la huida, para qué, la decisión la había tomado una persona adulta y libre y eso no era discutible, solo quedaba asumirlo (en ese momento no tenía ni idea de lo que se me venía encima).
Facilité en lo posible la mejor salida para ella (siempre nos habíamos cuidado y así debía de ser), y de paso para mí (no dar pena como abandonado), sin aparatosos desgarros y que siguiéramos ofreciendo la pulcra imagen de personas de orden y equilibrio que habíamos cultivado con éxito a lo largo de tanto tiempo. Ella se sumó a la argumentación; pero realmente nunca supe su auténtica verdad. No me la dijo (no era un conflicto, era una escapada).
A pesar de todas las matizaciones y consideraciones que me hice, sentí un hondo dolor.
En estos cinco años desde aquel día me ha resultado difícil no pensar que tuvo que acumular mucha aversión, después de tantos años, para tomar una decisión tan silenciosa, rápida y mortal. Aunque, tal vez, los pulcros cortes quirúrgicos, rápidos y fríos, sean los más adecuados para evitar ruidos estériles ante lo inevitable. En eso, todo el mérito es suyo. Cuando se siente por dentro la ruptura con tu pareja no hay nada sano que pueda contenerla.
Este no es el espacio emocional para hablar de la ruina económica que nos trajo esa decisión y de la que no hay recuperación posible. La precariedad llegó para quedarse.
Ambos hemos seguido solos todos estos años.
Y todo comenzó de nuevo para nosotros. Enseguida busqué a alguien que en la medida de lo posible me ayudara a cauterizar la herida. Solo podía ser otra mujer. Tuve mala suerte, me equivoqué en la elección, porque aquella mujer, de infausto recuerdo, además de tratarme mal (me escondía avergonzada de los suyos), cinco meses después también terminó abruptamente conmigo, aunque esta vez con fundamento porque la única causa, según dijo, es que era viejo para ella. Tenía razón:14 años de diferencia en mi contra. Por mi parte, yo  había decidido terminar antes de que ella lo dijera (no me gusta que me maltraten). Desde entonces, ninguna otra mujer ha acompañado mis sueños…
La Fotografía: (2021, 68 años), dieciséis más que en la de ayer. Fue el año y el mes de la Gran Separación, maldición bíblica para mí. Ahora me acuerdo de que la toma está realizada en el plató, en agosto de ese año (el último que pasamos juntos), ayudado por Naty en la toma, después de que ella decidiera que mejor la vida sola que conmigo. Se fue el uno de septiembre.

Pepe Fuentes ·