DIARIO DE MI FELICIDAD 22.1
“Éramos felices. Como
si la vida quisiera compensarnos
de algo, como si quisiera
dejar en nuestros ojos
una imperecedera imagen de equilibrio
de amor, donde acogernos”.
José María Álvarez
Jueves, dieciocho de junio de dos mil veintiséis
Viajé a Madrid en tren, a las nueve y media. Desde Atocha subí caminando hasta la plaza de Canalejas, donde se encontraba el hotel donde se hospedó la familia la noche anterior.
Me reuní con Gabriel a las diez y media. Le acompañé en su desayuno con un café.
Charlamos sobre cosas que compartimos en este momento, que no son otras que las que especialmente me ocupan y preocupan en estos días, de sus amigos (habían cenado con dos de ellos la noche anterior), y de sus hijas, mis nietas. Aprovechamos los intersticios de los que disponemos entre actividades para contarnos como vemos nuestras vidas de ahora. Siempre hemos mantenido un saludable grado de comunicación.
Después, nos reunimos todos, tomamos dos taxis y subimos hasta el Bernabéu.
Gabriel y Jackie, ella, maravillosa, cariñosa, cercana y siempre dispuesta a hacernos felices a todos. Nos invitan a todo lo que hacemos en común. Le dije a mi hijo, en una de nuestras comidas, que me felicitaba por su grandísima suerte al haberse encontrado con una mujer como Jackie.
El tour por el interior del estadio, abarrotado de visitantes, fue muy largo, probablemente de dos vueltas completas a distintos niveles. Toda la historia triunfante del Madrid vibrando en cientos de grandes fotografías, pantallas, videos, extractos de partidos gloriosos, desde el blanco y negro al rabioso color, cientos de réplicas de trofeos, utillaje histórico y todo tipo de objetos. La visita resultó emotiva y entrañable en muchos momentos para los que somos aficionados al equipo. Lo pasamos muy bien. Gabriel tenía interés en hacer partícipes a Jackie, sus hijas y ahora a Gavin, de lo que representa para nosotros el Madrid y sus valores. Compartir la visita con ellos fue para mí una experiencia sumamente placentera…
La Fotografía: Lucía, Gavin, Jackie y Emma, sentados en las gradas del Bernabéu, hacia el final del tour. Ríen porque se sienten contentos, felices y porque tienen el entero mundo a sus pies, con todas las promesas intactas, especialmente las amorosas. Se sienten bien juntos. Yo también me sentía feliz por ellos, porque todo lo están haciendo bien y porque tengo la sensación de que son invulnerables al desaliento y al fracaso.