23 FEBRERO 2026

© 2026 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2026
Localizacion
Madrid. Mercado libros segunda mano. Cuesta Moyano
Soporte de imagen
-DIGITAL 250
Fecha de diario
2026-02-23
Referencia
11250

DIARIO DE MI FELICIDAD 19.2
“Feliz quien pudo
Hallar un destino a su medida”.

Friedrich Hölderlin
Sábado, veintiuno de febrero de dos mil veintiséis

… En la primera sala, en el mismo umbral de entrada, una acumulación de mujeres con guía entorpecía la visita. Me vi obligado a probar por un lado y otro del apelmazado grupo para poder acceder. Todas con auriculares recibían el mensaje que emitía una mujer cuadrada (misma altura que anchura) y joven. Supuse que había perdido la figura por estudiar mucho el arte de los demás (efecto secundario de acercarse sin descanso a la belleza, porque puedes perder la propia).
Las mujeres que la rodeaban abrumadoramente cercanas hasta la asfixia escuchaban con fruición o al menos lo parecía las palabras de la tutora. A las obras de Vilhelm Hammershoi apenas si las miraban, pero eso me vino muy bien porque no me entorpecieron ver la exposición. Todas ellas muy envejecidas (edad media 75, calculé), no supe de dónde procedían, si de provincias o de un barrio de Madrid o de una agrupación de socialización terapéutica para hacer más llevadero el tramo final a la tumba. Yo, en las mismas circunstancias, prefiero esprintar solo y feliz en la última recta.
Una vez salvado el escollo humano, avancé por la exposición sin contratiempos y maravillado con lo que veía (hablaré de las obras y el autor otro día). Me percaté con satisfacción de que, gracias a mi perspicacia primaveral, las mujeres muy longevas (todas lo eran en el museo esta mañana), cuando cumplen muchos años, si no han engordado, mutan en aves de picos puntiagudos. Había varias pájaras revoloteando por las salas, pero al menos no trinaban, gracias al sentido del decoro y a Dios.
Cuando salí de la exposición de El ojo que escucha, tomé la mala decisión de darme una vuelta por la colección de Carmen Thyssen, porque sospecho que ese tiempo innecesariamente empleado, fue el que me impidió conseguir entrada para la exposición de Matisse…
La Fotografía: Como me sobraba tiempo, crucé la glorieta de Atocha y ocupé la espera hasta la salida del –tren de la muerte- en darme varios paseos por la cuesta de Moyano, la feria del libro de segunda mano, a la que fui muchas veces a lo largo de los años. Solo había viejos mirando mucho y comprando poco. Yo, aunque viejo, hace ya muchos años que dejé de comprar libros en papel porque es cosa de anticuados y nostálgicos (y de viejos, pero no es mi caso). Llegué a mi casa a las 15:30 (el tren no descarriló). Ahora, sobrevivir, si usas medios de transporte donde el gobierno haya metido sus sucias manos es cosa de suerte, como una ruleta rusa. Sabes cuando sales, pero no si llegarás.  Comí bien: una sopa de verdura que me había hecho el jueves y conejo con tomate que me compré días antes en casa de la Rebe (Don patatón). Tenía hambre.

Pepe Fuentes ·