DIARIO DE LA BELLEZA 15
“La alegría no es la conformidad alborozada por lo que ocurre en la vida, sino con el hecho de vivir”. Fernando Savater
Jueves, once de junio de dos mil veintiséis
Anoche, mis íntimos y molestísimos enemigos me dejaron dormir (quizá escriba de ellos mañana o uno de estos días).
Me levanté a las seis y media. Salí en dirección al aeropuerto de Madrid a las siete y veinte. Recogería a mi familia de Chicago en torno a las diez.
Me gustan mucho porque son cercanas, cariñosas, educadas, consideradas, atentas y agradecidas por todo lo que les pasa en la vida. Mis nietas tienen una inteligencia privilegiada: Lucía se ha graduado en el instituto con brillantez y a Emma, la han señalado como la mejor estudiante del instituto de Física (ella ha optado por ciencias).
Me hace feliz mi familia, a la que solo veo unos días al año; sobre todo y no solo por sus éxitos, sino porque transmiten una inmensa alegría por sentirse vivas y en el mundo, y eso, para mí, es una gran lección existencial que ellas me ofrecen porque con su natural modo de ser consiguen ser un prodigio de vitalidad, sencillez, claridad y ya perfectamente orientadas en el sentido que quieren dar a sus vidas. Todo será crecimiento en ellas.
La Fotografía: Después de algo más de una hora por fin aparecieron, sonrientes y francamente felices: de izquierda a derecha: Jackie Fuentes, la mujer de mi hijo; Lucía Fuentes, su hija mayor; Gavin, amigo de Lucía; y Emma Fuentes, la hija pequeña de Gabriel y Jackie, y mi nieta, junto con Lucía. Todos sonrientes, felices, vitales y dispuestos a pasar unos días con su familia española; o, dicho de otro modo, con Carmen, la abuela; y yo que en los comienzos de la nueva familia me hice llamar Grandpa, y no sé por qué; quizá huyendo del convencionalismo ontológico español. Sencillamente, me parecía más acorde el término inglés con lo que me gustaría ser y que a pesar del intento no soy: rico en experiencia por ser mayor, aunque no tanto grande.