DIARIO DEL ESPANTO 4.2
“En mis películas hay amor, pero no sexo, y es que eso es privado…”. Aki Kaurismäki
Jueves, veintinueve de enero de dos mil veintiséis
… Ayer me comprometí a escribir sobre la película Maspalomas, tan celebrada, últimamente; pero hoy no se me ocurre nada (ayer, tampoco). Miro y miro las fotos que hice de la película y me bloqueo, por muchas razones.
Película que he tenido que ver poco a poco: dos días de quince minutos cada uno; y un último que aguanté hasta el final. ¿Por qué? Demasiada impudicia (Kaurismaki). Sexo explícito entre hombres que han profesionalizado el sexo, y no porque cobren; no, no va de chaperos (sí una vez), sino porque los contactos son meramente carnales, frecuentes, arrebatados y orgásmicos. Me pregunto ¿Qué aporta esas experiencias a los que no participamos del sexo habitual, homo o heterosexual? Nada en absoluto, a mí al menos no; es más, de un tiempo a esta parte suelo dar al avance rápido de la imagen cuando hay sexo en pantalla (Kaurismaki, otra vez). Yo ya no tengo sexo, sin que el deseo libidinal se me haya muerto, por lo que esas escenas me parecen una afrenta a mi equilibrio emocional y estético.
No, no soy puritano, simplemente es que me molesta mucho ver lo que yo deseo, pero no puedo tener (tampoco es envidia, es sentido de la decencia estética).
Por si fuera poca la brecha entre esa película y yo; va de homosexuales: no me siento aludido ni remotamente por esa sexualidad, aunque no soy homófobo y nunca me mostraría intransigente con la opción sexual e íntima de nadie. No me interesan las opciones sexuales de nadie y, mucho menos su intimidad carnal; aunque durante años fotografié el día del Orgullo LGTBI, simplemente por interés fotográfico y estético.
Por si fuera poca mi extrañeza ante la película se trataba de homosexualidad en la tercera edad (también me habría incomodado sexo entre viejos heterosexuales). Todos esos ingredientes temáticos me crearon un marcado malestar; aun así, vi la película hasta el final… ¿Soy reaccionario? Tal vez sí ¿y qué?…
Ni siquiera mi cuerpo, al que estoy acostumbrado, me agrada; es más, cuando me desnudo procuro ni mirarlo ¡¡¡Puta vejez de mierda!!! Tan fea…
La Fotografía: Al parecer existe Maspalomas, en la zona playera homónima, donde hay una concentración recreativa, con decenas de hoteles, donde acuden miles de homosexuales a intercambiar cuerpos y deseos. No lo sabía. Estrategia clásica de encuentros sexuales campestres: hombres solitarios merodeando por lugares apartados, que anónimamente se encuentran y practican sexo; luego, sin otra relación que la que acaban de tener, se alejan y no volverán a buscarse. Así es el sexo exclusivamente físico, y nada más que eso, y así ha sido siempre a lo largo de la historia de la humanidad. Ni bueno ni malo, simplemente eficiente, orgásmico y descomprometido, porque, en última instancia, no es necesario nada más. Después, cuando todos los sueños de amor, fantasías, experiencias y entontecimientos múltiples terminan (siempre acaban); queda el cuerpo y sus necesidades, esas que no terminan nunca (sí, pero en privado, Kaurismaki, una vez más).