23 JULIO 2026

© 2020 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2020
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-DIGITAL 50
Fecha de diario
2026-07-23
Referencia
9203

Diario de un hombre lejano 3.1
«Hay que vivir cada día como si fuera el último y cada hora como si fuera la eternidad». 
Miguel de Unamuno
Sábado, dieciocho de julio de dos mil veintiséis

Observo que, últimamente, las semanas se me pasan como si fueran días y estos como si fueran horas. Justamente al revés de lo que decía Unamuno. Dado la velocidad con la que pasa mi vida frente a mis narices, los días son mojones en la carretera por la que circulo como un puto suicida o como el mismísimo diablo.
Vaya, creo que voy a parar ahora para bajar a la cocina a prepararme un martini, por ser sábado. No lo hago nunca, pero hoy sí.
He vuelto con el Martini blanco con hielo y un cuenquito de aceitunas verdes rellenas. Sigo:
Por efecto del desenfreno de mi circulación cotidiana los hechos de los días se me desenfocan y se me olvidan. Ya no me acuerdo de que ha pasado en los últimos días: intentaré recordar; lo primero es que suelo hablar a diario con mi amiga Pilar, de la Mancha misma, porque es una mujer cercana, cariñosa, atenta, siempre interesada por mi vida y yo por la suya. Además, tiene una voz bien modulada y gratísima de oír, transmite sensaciones siempre cercanas y bienhumoradas, plenas de simpatía. No nos conocemos personalmente.
El otro día, cuando España ganó bien a Francia en fútbol, sorprendentemente, nada más terminar el partido, una mujer que conocí en una de aquellas cenas con desconocidos, que aquí, en el diario, para contar lo que sucedía en ellas, las titulé Diario de las Cenas Raras (a diez asistí, y ni una más); me envió un mensaje de felicitación desde Nueva York, donde vive. Es mexicana y de vez en cuando cruzamos mensajes. Es una mujer de altísimo nivel profesional (psicoterapia) con varios ensayos divulgativos publicados. Por lo que fuera, en la cena en la que nos conocimos establecimos una conexión cálida y empática. El día siguiente la envié un mensaje más cercano y comunicativo sobre lo “mío” sin caer en el exceso, prudente, pero con ánimo de traspasar la barrera del puro formalismo. No respondió a mis estímulos y me contestó con la frialdad de un pez. Técnica, formal y aséptica. Quién quiere a un contestador automático; yo no, desde luego. No obstante, nos hemos emplazado para vernos en octubre, ella viajará a España (viene todos los años a conferenciar de lo suyo). Ya veremos…
La Fotografía: En dos mil veinte comencé a fotografiar en soporte digital, después de resistirme como un ridículo y obstinado fotógrafo analógico. Debí mudarme muchos años antes a la racionalidad de un soporte infinitamente más versátil y creativo, el digital. Pero bueno, a mí las cosas me salen como me salen, generalmente mal. Esta es una de las primeras fotografías digitales que hice. Al fondo, yo mismo, habitual actor de mis performances (ya lo conté en las dos entradas de los días anteriores). Parezco un estúpido talibán, pero el cuento no iba de eso, y ahora ya, ni siquiera me acuerdo de lo que trataba.

Pepe Fuentes ·