20 AGOSTO 2026

© 2012 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2012
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-35 MM- ILFORD DELTA 3200
Fecha de diario
2026-08-20
Referencia
5855

Diario de la perplejidad 1
“No me interesa lo decorativo, ni lo hermoso, ni lo dulce, ni lo delicioso. (…) El arte sólo sirve para algo si es irreverente, atormentado, lleno de pesadillas y desespero. Sólo un arte irritado, indecente, violento, grosero, puede mostrarnos la otra cara del mundo, la que nunca vemos o nunca queremos ver para evitarle molestias a nuestra conciencia”. Pedro Juan Gutiérrez
Martes, dieciocho de agosto de dos mil veintiséis

Ayer fue un lunes tranquilo; no hubo nada reseñable y menos memorable. Pasé el día con mis costumbres que cada día son más mecánicas e indolentes, aunque todavía resistentes ante la pasiva resignación.
Ya por la noche, empecé a ver una serie sobre la huida despavorida de la casa real noruega ante el avance de los nazis. Por cierto, todas las familias reales del norte estaban emparentadas y todas parecían un asquito. Curioso, flácido y endogámico fenómeno. A mí las monarquías no me gustan, salvo la de mi país y creo tener clara la razón: entre el pueblo y sus reyes se establece un equilibrio que a veces es necesario para todos (nuestro caso), porque no sabríamos vivir en otro orden; mientras que en pueblos más evolucionados, las monarquías son innecesarias porque esos pueblos ya se arreglan solos.
Se dejaba ver por tener una buena producción y una aseada realización. Vi dos capítulos sin aburrimiento. Hoy no sé si seguiré con ella; lo mismo no y cambio a cualquier otra cosa. Cada día me resulta más difícil entretenerme con la televisión; no es tanto cosa de los creadores como de mi aburrida indiferencia.
La perplejidad y la tensión nocturna suele proceder del territorio Dalton (a dos metros de mi casa). También la impotente irritación.
La noche del domingo, ya dormido, a la una de la madrugada, armaron una gran pelea de las suyas. Voces, golpes, chillidos. Anoche fue diferente, pero también cumplieron con la premisa básica de despertarme a mí, y supongo que a algunos vecinos más. A las cuatro y media de la madrugada empecé a oír un murmullo lejano de varias personas hablando en tono audible, sin gritar, pero sí en un tono de voz suficientemente alto para acabar con mi sueño. Lo malo fue que poco a poco el tono fue creciendo y a las cinco ya era una conversación con un volumen por encima de lo normal, propio de gentes que tienen por costumbre comunicarse en un tono de voz alto, aunque no discutan. Ellos son así.
No consigo entender como un grupo de personas, rodeados de pisos y casas habitadas a su alrededor, deciden, a las cuatro de la mañana, montar una tertulia que dura hasta las seis, con naturalidad y desahogo, pasando del mundo que les rodea. Son así, los muy desgraciados, protegidos por la más absoluta impunidad y aberrante salvajismo.
La Fotografía: Imagen creada en la época de mi deambular por los lugares abandonados en los que ideaba imágenes que me nacían de los impulsos más irracionales y rabiosos. Ahora no sé si eran consecuencia de mi eterno malestar o de mi permanente pelea por transcender mis límites. En aquellas imágenes, nada remitía a nada, salvo a mí mismo. La diferencia es que aquellos lugares ahora están ocupados por gentes incomprensibles.

 

Pepe Fuentes ·