8 JUNIO 2026

© 2026 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2026
Localizacion
Toledo, Corpus 2026
Soporte de imagen
-DIGITAL 250
Fecha de diario
2026-06-08
Referencia
11538

La vida superflua 13.1
“Hay un día al año en Toledo donde se mezclan muchas cosas: el olor a tomillo y los toldos, la religión y la ciudadanía, el oro y las manos necesitadas, el incienso y la algarabía, el respeto y la gracia; y los toledanos y sus visitantes vienen, van, se agolpan y entrechocan, germinan el colorido y movimiento inhabitual, tratan de decir que viven y se alegran con ello, que son fiesta, que son, ayudados por su entorno, una fiesta única e inolvidable”. Juan Estanislao López Gómez (1987)
Jueves, cuatro de junio de dos mil veintiséis

Toledo, la fecha que antecede, día de fiesta mayor en la ciudad: Corpus Christi y yo, que nada importo en la vida de la ciudad o en la de cualquiera. Por no hacerlo, ni siquiera cuento para mi sombra (proyección de mi cuerpo a la luz del sol), y tampoco para mi alma porque no tengo. Según Harari, nadie la tiene, científicamente no existe.  En todo caso, ambas negras e intangibles, hijas de la metáfora y de la fe.
Creyentes en la existencia del alma: perded toda esperanza porque simplemente se trata del ADN.
No obstante, para no tomar esa realidad por el lado crudo y porque es más rentable la creencia (vale lo que sirva), se puede vivir soñando como le pasa al hombre devoto autor de la cita de más arriba (y a todos los de condición creyente), al que vi feliz en el interior de la catedral, junto a los suyos, que se hacen llamar Cofradía de Los Hortelanos (herederos  de la llegada y presencia de los moriscos granadinos en el entorno de Toledo). Cuando se juntan en el gran día lo hacen sonrientes y contentos de lo que son y representan; aunque vistan muy feo: una especie de sayal de apariencia basta y pobretona de un color marrón tirando a muy oscuro. La elección de esa irredenta fealdad quizá tenga que ver con la procedencia ancestral de sus orígenes humildes, laboriosos y huidizos.
Por el contrario, y por contraste, el resto de las cofradías son de rancio y aristocrático abolengo y exhiben túnicas pulcras, vistosas, elegantes, señoriales. En algunas de esas cofradías, para pertenecer a ellas, exigen a los aspirantes fundamentos históricos de sus apellidos, pruebas de intachable trayectoria por la historia y las creencias, también denominada pureza de sangre, a lo largo de siglos. Deben realizar indagaciones contrastables en sus árboles genealógicos (creo, según he oído a alguien en algún momento) …
La Fotografía: Las gentes acudían presurosas y decididas a la fastuosa celebración: gordos o flacos; jóvenes o viejos, hombres o mujeres, tontos o listos, en fin, gente en general… Iban deprisa porque como la fe la tenían y además –había salido a su encuentro– según diría el domingo el Papa León XIV en Madrid, no querían perder ni un segundo en reencontrase con el sentido más importante de su vida.  Por la dirección que llevaban calculé que se encontrarían en las cuatro calles, si la fe había salido de la catedral. Más tarde por ahí pasé yo, pero no la vi; o sencillamente me eludió. Por el contrario, yo, como carezco de ese riquísimo patrimonio espiritual anduve despacio por las calles, escéptico, aunque siempre interesado por lo que pudiera suceder.

Pepe Fuentes ·