10 AGOSTO 2026

© 2026 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2026
Localizacion
pepe fuentes, Toledo
Soporte de imagen
-DIGITAL 125
Fecha de diario
2026-08-10
Referencia
11763

DIARIO DE ENVEJECIMIENTO 75.5
“La vejez resulta ingrata porque es la edad del narcisismo profundamente herido y de nuestra belleza reducida a recuerdo, a fábula de fuentes, como diría Guillén, y en sus aguas fangosas se lleva a cabo la verdadera muerte de Narciso”. Jesús Ferrero
Lunes, diez de agosto de dos mil veintiséis

… Hoy es mi cumpleaños. Nada que celebrar. En mi decálogo íntimo de comportamientos sociales, me he prohibido celebrar nada que tenga que ver con la era septuagenaria que habito.
Se celebran las ascensiones a las cumbres de la edad porque suponen logros progresivos que aportan crecimiento, grandeza y satisfacción; pero es estúpido celebrar los hitos en la decadencia porque suponen acercamientos inexorables a la muerte.
Es más, me parece un sarcasmo cercano a la ofensa, algo así como: -vamos a celebrar que hoy has ganado una meta volante que te acerca a la meta final que es la muerte-. A la mierda con eso.
La verdad que expresa Ferrero en la cita de hoy es para mí absolutamente cierta, sin más consideraciones o matices.
A ese propósito diré que en los autorretratos que me hago últimamente me siento gravemente decepcionado por una frivolidad digna de mayor estudio. Veamos, ¿Qué imagen tenemos de nosotros mismos guardada en nuestro inconsciente bajo siete llaves? Me contesto: la más bella de todas las que podemos recordar y con esa funcionamos por la vida absolutamente convencidos que es la real (el subconsciente traidor). Cuando la cámara canalla nos pone delante la imagen en tiempo real solo podemos sentir honda decepción, y la sentimos, sin duda; pero esa impresión es olvidadiza y enseguida seguimos otra vez a vueltas con la de la belleza que tuvimos, o tan solo imaginamos. Nunca conseguimos enterrar de verdad a Narciso.
Es lo que me pasa a mí, pero debe ser porque soy un poquito imbécil, me temo…
La Fotografía: (2026, 73 años), cinco más que en la de ayer. La toma la hice ayer mismo, por la mañana, en mi plató. Es un autorretrato puro, sin testigos. Hasta el año pasado, en estas sesiones contaba con Mi Charlie como tranquilo espectador, entre sueño y sueño. Revelé la imagen por la tarde, junto a otras que también me hice con el fin de elegir para la ocasión, pero fueron todas más teatrales y exageradas, con figuración y extras: las cabezas de mis queridos muñecos checos que llevan años actuando de colaboradores necesarios para mis puestas en escena. Quizá mañana traiga una de esas tomas, sobrantes hoy. Esta, la que he traído, la he preferido escueta, directa, sin paliativos, eufemismos o elementos dispersivos. He procurado que técnicamente sea lo más fidedigna posible desde el semblante serio habitual (nunca sonrío en las fotografías graves de mí mismo porque no me gusta y porque no suelo tener motivos para hacerlo). En esta, simplemente soy yo, creo parecerme y la sobria adustez de mi expresión refleja mi manera de ser más auténtica; aunque pueda sonreír cuando estoy con personas que me gustan porque en esas situaciones siento placer y la risueña expresión se manifiesta sola. Hoy es uno de mis últimos autorretratos, de hombre viejo ya, y digo que será uno de los escasos que me quedan por hacer porque cada vez me apetece menos fotografiarme.

Pepe Fuentes ·