11 JULIO 2026

© 2023 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2023
Localizacion
Desierto Tabernas (Almería)
Soporte de imagen
-DIGITAL 800
Fecha de diario
2026-07-11
Referencia
7032

DIARIO DE UN CONDENADO 20
“No sé qué es peor, que me devoren cinco o seis leones o que, nada más empezar a engullirme, me escupan porque les doy asco”.  Fernando Aramburu
Martes, ocho de julio de dos mil veintiséis

Llevo días queriendo escribir de lo que quiero hacerlo; pero cuando me lo propongo, automáticamente me pongo a hacer otra cosa que no tocaba hacer.
La falta de inspiración es irritante, pero auténtica y real. Además, tengo la sensación de que ya lo he dicho todo.
Creo que he llegado al final de camino. Estoy acabado como persona y como diarista y como hombre de provecho.
Hoy, por la mañana he tenido una larga conversación con mi hermano (siempre superamos la barrera de la hora). Y siempre estamos de acuerdo en lo mismo: no hay solución para nosotros. Nunca, jamás, volveremos a motivarnos. Eso decimos, y en ese momento nos ponemos muy contentos por nuestro lúcido malditismo. Eso pensamos y sentimos (no es lo mismo). Más en mi caso porque soy más viejo.
A los viejos nadie nos hace caso, ni nos miran, somos espectros merecedores del ninguneo despreciativo. No existes si no eres percibido, dijo alguien que pensaba. Yo lo estoy estudiando porque todavía no lo sé. Sobre todo últimamente que si me percibe alguien es para escapar.
Pondré un ejemplo: llevo tiempo intentando que un empresario de la decoración (o algo así), que me soló la cocina con una resina que ahora está destruida por grandes grietas que me temo que me succionaran, venga a mi casa para reparar el desastre. No viene nunca, ni siquiera me contesta a los mensajes o me dice que vendrá y no viene. Nunca viene, ni vendrá. Hoy le he enviado un mensaje reconviniéndole desde el campo del honor, nada menos, diciéndole que debe ser consecuente con lo que dice que va a hacer a no ser que sea un mierda.
Ni me ha contestado ni lo hará nunca. Maldita sea la gente sin principios ni honestidad ni palabra, esos que si se cruzan en tu vida de la afean hasta el disgusto.
Sí, ya sé que lo que estoy escribiendo sin inspiración ni ganas es una puta mierda, pero es así como me siento, como una piltrafa encima de la que se puede mear impunemente la gentuza.
Esto no es una crisis, es la Crisis misma, la total, la inmensa, la inabarcable, la pútrida…
Otra cosa distinta, que nada tiene que ver con lo anterior: en audible me han avisado de que bastantes libros de los que tengo en mi biblioteca, leídos (oídos), como son de suscripción y no comprados singularmente, los darán de baja el quince de este mes. Entre ellos, Los Vencejos, de Fernando Aramburu (uno de mis escritores de cabecera), y esa novela precisamente una de las mejores que haya leído nunca. Así que me la he comprado sin dudarlo, en versión Audible (ya no leo), a pesar de que me ha costado 20 €, pero no quiero renunciar a tenerla y volver a leerla (oírla) cuando me venga en gana.
Ha sido mí única buena obra del día. Son las seis y media de la tarde y ya puedo recoger e irme a dormitar hasta mañana, sin ni siquiera cenar. ¡A la mierda!
La Fotografía: No son ni cinco, ni tampoco seis leones, que decía Aramburu; pero si uno que está profundamente dormido por aburrimiento, como yo. En caso de que me hubiera plantado frente a él, entregado y dispuesto a ser comido por la feroz e insaciable bestia, ni siquiera habría movido un músculo, ni tampoco levantado un párpado porque parece un animal remoto y desfondado, como yo.

Pepe Fuentes ·