28 MARZO 2026

© 2026 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2026
Localizacion
PELICULA: Mongol, deAmarsaikhan Baljinnyam (2024)
Soporte de imagen
-DIGITAL 10000
Fecha de diario
2026-03-28
Referencia
11477

COLECCIÓN DE MISCELÁNEAS 109 y 2
… Lo peor, sin embargo, es que, al ofrecer una ruta fija, interrumpen el viaje de la vida, encadenada, tras la revelación, a la roca de una verdad insuperable. El sectario es el ser inmóvil por excelencia… Rafael Argullol (El puente de fuego)
Viernes, veintisiete de marzo de dos mil veintiséis

… Para cualquier inadvertido lector (que no tengo, por cierto), la cita de entrada tan certera y lúcida sobre el asunto que me ocupa (admiro la obra de Argullol), la he dividido en tres partes (ayer y hoy) para que así se acomodara mejor a lo que pretendo decir; más artísticamente, vamos.
Los críticos han babeado con el acabado formal de la película en posición genuflexa (parece que todo lo que tiene que ver con esta historia debe pronunciarse de rodillas). Sin embargo, yo lo estoy haciendo medio tumbado, como paso las horas muertas de todos mis días. Y sí, la guapa Alauda, ha realizado una película formal y técnicamente impecable, salvo porque es previsible e inactual, aunque sigan existiendo los conventos de clausura (solo en mi ciudad hay treinta y tres, aunque parezca mentira. La mía, aunque laica y secreta, haría la número treinta y cuatro.
No sé por qué me pongo tan “así”, como más allá del bien y del mal, quizá sea porque en mis profundidades, aparte de mi decepción también habita Nietzsche, que pensaba que toda –convicción es una cárcel-. Por cierto, yo también soy un clausurado (se lo diré a Alauda, por si merezco su atención).
Suspendo por un momento las digresiones y vuelvo a la película:  La factura, con una producción y un tempo narrativo ajustado quizá sea el aspecto más notorio y digno de aplauso. Pero en cualquier historia que nos cuenten, independientemente de la factura (no es lo único a tener en cuenta); sino, también, el interés, naturaleza y sentido de lo contado, y nada de eso me pareció apreciable, sino obvio.
La familia en la que se gesta el “drama feliz” (valga otra vez el oxímoron), es un arquetipo pequeñoburgués y, en consecuencia, repleta de tics previsibles e hipócritas: hasta la novia del padre viudo es considerada una suplantadora advenediza digna del desprecio de todos los demás; una abuela dialogante, cariñosa y funcional: entregada y sacrificada a los servicios domésticos para el resto; una tía contestataria y progre que en la historia termina como una perdedora resentida; unas niñas que solo estorban y chillan; un cuñado inútil y chistoso y un padre que solo desea que le dejen en paz con sus cosas. En fin, un sofocante cuadro familiar plano y de escaso interés, salvo por la santita que les ha crecido sin que se dieran cuenta.
Y, luego, las monjitas con sus cosas, en un estado de permanente iluminación univoca y creencia en lo intangible (dicen hablar con Dios, pero es mentira, eso solo está en su perturbada imaginación). La superiora habla con el padre y la tía de la aspirante de las reglas conventuales de esa clausura (todas suelen ser iguales), que se parecen bastante a un ascetismo medieval y antinatural: obediencia, pobreza, castidad y clausura y una recomendación, el silencio. Pero no sé de qué me extraño, porque yo, clausurado también, las mantengo todas escrupulosamente a diario, luego para nosotros (ellas y yo) son naturales, porque somos viejos, pero no así la postulante adolescente. Otra de ellas, muy vieja, camino del inexorable andador (lleva desde los diecinueve años en el convento), dijo solemne y categórica: espiritualidades puede haber muchas, pero Dios, solo uno (el suyo claro).
La FotografíaPor eso, si a pesar de todo, debiera elegir una de entre las sectas, elegiría la de los kalenderi turcos puesto que sus miembros son obligados a viajar constantemente como prueba de fe”. Rafael Argullol (El puente de fuego)

Pepe Fuentes ·