21 MAYO 2026

© 2018 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2018
Localizacion
Julián, Toledo
Soporte de imagen
-120 MM- ILFORD DELTA 100
Fecha de diario
2026-05-21
Referencia
8956

Diario de un hombre lejano 2
Dostoievski pone en boca de un personaje “la razón no es más que razón”. Podemos saber qué nos conviene y, sin embargo, hacer lo contrario. Podemos desear el bien y sabotearnos.
Podemos autoengañarnos. Hay cosas que una persona no cuenta a nadie, otras que solo se cuenta a sí misma en secreto, y otras que “tiene miedo de decirse incluso a sí misma”, escribe.
Ese rincón oculto de la mente es muy propio del escritor ruso. La identidad no es transparente. Nadie se conoce del todo. Luego vendrá Freud para explicarlo desde la ciencia psicológica. (fragmento de un artículo en la revista Cuerpo y Mente, a propósito de Dostoievski).

Sábado, dieciséis de mayo de dos mil veintiséis

Hoy sábado y mañana domingo, o lo que es lo mismo, ha comenzado un fin de semana desde anoche.  Para mí ya no existen desde hace años, pero del mecanismo temporal condicionado a un orden social, todavía me quedan lejanas reminiscencias.
Desde dos mil dos hasta el diecinueve, Naty y yo íbamos a Madrid viernes y sábado por la noche, hasta altas horas, y solíamos pasarlo muy bien a veces; aunque la mayoría no tanto, pero nos compensaba porque siempre existía la expectativa y eso estaba bien. La alternativa era quedarnos en el sillón de casa y esa perspectiva se nos presentaba como aburrida, y lo era, sin duda.
Se podría decir que nuestra pareja, que no matrimonio, luego sí, y eso fue malo, era activa, inquieta y hasta divertida (nosotros, pero siempre gracias a los demás que dan mucho juego a las vidas recreativas de las gentes).
Nuestra dinámica de entonces daría para un inacabable estudio caracterológico o psicológico de lo que hacíamos nosotros y los demás. Pero, ya no me da la vida para hacer algo así, aunque podría, no me da la gana. La clave de lo que afirmo aquí y ahora está en la cita introductoria.
Sí diré algo sustentado por mi vivir actual: no mereció la pena a cambio de los riesgos que corrimos en los viajes de ida y vuelta, siempre de noche. Por qué, porque de todo aquello no quedó nada ni nadie, salvo dos amigos. Quizá sea suficiente. Todo está olvidado ya. Durante diecisiete años cultivamos la inmediatez, o, dicho de otra forma, nos olvidamos del sentido, y yo al menos pensé que era suficiente e incluso sobraba. Me equivocaba, visto ahora, claro. Así es fácil enjuiciarlo.
Ya no vivo en torno a los fines de semana, sino que me acuesto pronto (ayer, viernes, a las once menos cuarto); y me levanto temprano (hoy a las seis y media: empiezo cuando antes terminaba).
Aquello perdió todo el sentido como experiencia porque ya no me acuerdo de casi nada de lo que hicimos.
Como decía el articulista (no tengo el nombre del autor en este momento), pero sus reflexiones son de sumo interés por lúcidas y certeramente enfocadas. Existencialmente, me refiero, sobre todo cuando afirma que –nadie se conoce del todo– y yo que con este diario llevo más de veinte años intentándolo no lo he conseguido ni lo conseguiré, pero mejor hacerlo que no, sin duda. Me consuela pensar que mientras lo intento estoy vivencialmente en una senda adecuada. Qué menos se puede exigir a una vida; al fin y al cabo, somos seres pensantes y sensitivos y en el colmo de la excelencia hasta sensibles, y aunque no tengamos que rendir cuentas ante nadie, si nos las debemos a nosotros mismos.
Ahora soy otro hombre (solo, además), y los fines de semana son indistinguibles de cualquier otro día.
La Fotografía: Un hombre, con toda su fuerza expresiva que obtuve gracias a su disposición, mis ganas y mi RB67. «El hombre es un misterio. Hay que desentrañarlo, y si te pasas toda la vida desentrañándolo, no digas que has perdido el tiempo. Me ocupo de este misterio porque quiero ser un hombre». Fiódor Dostoievski

Pepe Fuentes ·