3 JULIO 2026

© 2026 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2026
Localizacion
Málaga, mayo 2026
Soporte de imagen
-DIGITAL 250
Fecha de diario
2026-07-03
Referencia
11703

Los MICROVIAJES
A Málaga y Sevilla: día 3.1
“Mantengo la norma de no discutir con mujeres. Son muy tramposas y siempre pierdo”. Pedro Juan Gutiérrez
Domingo, veinticuatro de mayo de dos mil veintiséis

Naty y yo nos levantamos a las ocho y media. A las nueve desayunamos en una cafetería cercana al hotel. Volvimos, cogimos los equipos y nos dirigimos al centro con la intención de visitar La Alcazaba y el castillo de Gibralfaro.
Eso hicimos, primero una cosa y luego la otra.
Terminamos en el castillo, después de ascender una empinadísima e interminable cuesta. En la cumbre, nos sentamos en torno a una mesa alta en un bar apropiado para la ocasión.
Mientras descansábamos acariciados por una leve brisa y la frialdad de la cerveza, nos contamos algunas vivencias de nuestra mutua y forzada ausencia por, al parecer, la inevitable separación de la que fui el último en enterarme.
Para la sorprendente decisión, elaboramos una versión oficial para nuestra comodidad y la de nuestro mundo conocido: el tiempo había carcomido las entrañas de nuestra pareja, el deseo y hasta nuestra propia vida. La extraoficial o real, fue otra, pero esa es una historia que ya no tiene sentido retomar, ni mucho menos de viaje y en esta crónica tampoco. Estábamos viajando no haciendo psicoterapia retroactiva de pareja. Además, ahora ya nada de aquello tiene sentido y a veces me pregunto si lo tuvo en algún momento, y no por Naty que nunca me trató mal (yo a ella tampoco, que pueda recordar), hasta el momento final en el que tan solo la noté aliviada.
Ella fue la mujer de mi vida durante treinta y un año, pero declinó y decidió que eso no era importante, y sí inoperante para su rutilante imagen de mujer todavía joven y vitalista (yo ya era un jodido viejo de mierda, de 68 años, nada menos). Pero, cuidado, sigo con mi vida, contrastadamente activa y productiva, aunque sin dinero. En su caso no sé si es así, por su bien deseo que sí y que esté vivencialmente colmada. Le deseo lo mejor, como siempre.
Para mí, lo que vino después en relación con las mujeres (siempre he querido una mujer conmigo, aunque ya no), a lo largo de cinco años, fue un tormento, una auténtica e incesante sucesión de malos tratos y humillaciones por parte de ellas (las pocas que he conocido). Todas con las que me relacioné después enseguida me perdieron el respeto (algo hacía mal, sin duda, y mucho me temo que, simplemente, las trataba bien). Tuve que alejarme de ellas como alma que lleva al diablo, pero eso sí, jamás de malos o buenos modos, simplemente haciendo un discreto mutis y saliendo sin ruido por un lateral del escenario, magullado y hasta avergonzado por haberme colocado yo solito debajo de sus dominios. A alguna que otra, si la viera ahora, probablemente ya ni la reconocería por efecto del olvido exprés y el desprecio e indiferencia hacia su memoria. Personas sin valor ni valores. Mi problema fue que siempre idealicé a las mujeres sin motivo, pero sobre todo sin razón.
Después del castillo, bajamos y no sentamos en la primera terraza que vimos donde nos dieron una comida de mierda, que nos comimos, y al ver que éramos algo tontos por conformistas, y para terminar de completar el atentado nos asaltaron con una cuenta abusiva (hincharon los precios hasta la afrenta, y encina lo pagamos como si nada, como complacientes idiotas y porque a Málaga no habíamos ido a discutir con nadie…
La Fotografía: Hoy, tengo el ego subido de tono, sin causa ni inteligencia; me pasa a veces, como a todo el mundo; y viendo la foto que toca hoy me siento muy contento porque es especialmente bonita. Es más, me parece fantástica, la mejor postal de Málaga jamás hecha; luego de nada debo preocuparme porque todavía soy capaz de hacer fotografías complacientes y decorativas, y así espero que sea hasta el final de los tiempos, aunque las mujeres me desprecien, pero no menos que yo a ellas.

Pepe Fuentes ·