31 MARZO 2026

© 2026 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2026
Localizacion
Ifema. ARCO, feria de Arte Contemporáneo. Rafael Macarróno 2026.
Soporte de imagen
-DIGITAL 12.800
Fecha de diario
2026-03-31
Referencia
11451

EL DÍA DE LOS EPÍLOGOS 60

Monólogos sobre arte (7): Aquí, en este apartado, todo a medias. Tengo sin cerrar la exposición de Vilhelm Hammershoi, en el Thyssen, que vi el 26 febrero y me encantó. La importancia de este pintor, al que no conocía y que me resultó intimista, vibrante, emocionante, me da para algunas entradas más de las 3 que le he dedicado este mes, pero será en abril, aunque en el mismo capítulo, con continuidad, para no despistarme. Las otras cuatro las dediqué a mi visita a Arco, el viernes seis. Tampoco está terminado el relato, pero en este caso siento menos ganas de seguir el hilo. Ya veré.
Diario íntimo (6): Ha ido de mujeres, ahora que ya no tengo ni tendré (siento una gran nostalgia del amor huido en mi vida). Empecé este capítulo con el recuerdo de mis dos matrimonios, sugerido por la novela Islandia, de Manuel Vilas, que leí en este mes. Fue una sentida rememoración de dos relaciones que enriquecieron mi vida, en las que me sentí amado y yo también amé. Ahora estas dos largas vivencias (cuarenta años entre uno y otro) están salpicadas de melancolía y tristeza por lo perdido. Y, por la vida vivida y ya casi olvidada. Las otras cuatro entradas las dediqué, tres a mi encuentro con Inés, en una cita preparada por mi representante, fraudulentamente, me parece (aunque no me enfadé con ella), porque Inés fue una mujer de la que podría haberme enamorado (ella de mí nunca). Hubo circunstancias que lo hacían imposible: ella, una mujer triunfadora; yo, un perdedor vocacional sobradamente contrastado; ella, madre de un hijo de diez años; yo, abuelo de dos mujeres jóvenes de 16 y 18 años; y por edad: ella creo que 59, yo cumpliré 73. Inés me rechazó, claro, cómo no iba a hacerlo. Creo que no volveré a asumir ninguna propuesta más de mi representante, voluntariosa, pero nada afortunada. Y una entrada más dedicada al encuentro con una mujer con la que llevaba varios meses cruzando mensajes y llamadas. Tampoco funcionó, con la particularidad que esta mujer, desahogadamente, se permite ser indelicada y desatenta conmigo. No quiero seguir perdiendo el tiempo con mujeres que no están en situación de emprender nada conmigo (ni yo con ellas).      
Diario de la belleza (3):
Las tres entradas las he dedicado a Islandia, la novela de Manuel Vilas, sobre su divorcio con Ana Merino (iniciativa de ella); y lo he hecho porque me ha encantado y por lo tanto, para mí, es una belleza, todo lo que me gusta a rabiar contiene belleza por lo que me arrogo el honor de disfrutarla y nombrarla como tal. No obstante, dos de las entradas han sido de rendida admiración hacia la obra; y otra más de refutación a las implicaciones personales de Manuel, porque soy de la opinión de que se equivoca gravemente al considerar que el amor puede devenir en feliz amistad, eso me parece un ingenuo e inconveniente despropósito.
Colección de misceláneas (2):
Las dos entradas dedicadas a una sola película: Los domingos (de mucho éxito, hasta de obra maestra la han calificado algunos) y en ambas he sido extremadamente crítico porque a pesar de buena factura me ha parecido una película trasnochada por tratar de valores de orden doméstico que pretenden ser eterno (la fe ciega, por ejemplo, con un tonto dilema de clausura sí, clausura no).
Diario de clausura (2):
Una, de una mezcla de varias cosas: compañero de trabajo olvidado, de libros viejos y alguna cosa más; y la otra de psicoanálisis (Stephen Grosz, y su obra, Trabajos de amor). Ah, y del amor imposible de los viejos, porque a todos se nos han muerto los deseos, que es lo que verdaderamente determina la vida y la muerte. A mí todavía no, creo, luego por ahora sigo vivo, aunque escépticamente.  
Diario de la soledad (2):
No sé porque hablo de la soledad en estas dos entradas, debe ser porque me siento solo; porque en realidad en ellas me referí a problemas digitales en los que conté con la imprescindible ayuda de Naty, durante dos o tres días y así quedó todo solucionado. Seguramente quería decir que dos pueden más que uno, y yo soy el uno.
Diario de un hombre invisible (2):
Ufff, lo de siempre… cuando me siento jodido recurro a este capítulo del diario, pero no aporto gran cosa a mi desgracia, es decir más de lo mismo. En este caso, hasta he escrito del profundo asco que me provocan los gobernantes que padecemos, riéndose de nosotros a todas horas del día y de la noche.
Diario de envejecimiento (2):
Más de lo mismo. No puede ser de otro modo ya que yo envejezco a un ritmo de semana por día. Estas dos entradas han aparecido a finales de mes, en el que he sentido el peso ominoso del tiempo. Las dos ingratas sin tregua ni consuelo. Crudas hasta la amargura. 
Me acuerdo (1):
Confieso todas mis incompetencias con vergüenza porque habría preferido no haberlas sufrido, pero, en definitiva, qué más da ya, a estas alturas.
Diario de mi felicidad (1):
Recapitulación de rutinas repartidas a lo largo de las horas del día.
Los días (1):
Pues eso, otro relato detallado de las horas, pero en este caso neutro, ni feliz ni infeliz, solo soso.
Diario del espanto (1): Homenaje a Noelia Castillo Ramos y su valentía en su lucha por la defensa de su dignidad, frente a católicos, principalmente, gente de orden desordenado que siempre prefieren que el dolor lo sufran otros para ellos poder ejercitar su lástima, que es lo que da sentido a sus tristes vidas. Y millones de memos y cobardes más.  
La Fotografía: Obras de Rafael Macarrón, ambas, creo, de la última edición de Arco y que fotografié porque me gustaron especialmente, y porque ya he dicho que no he terminado de contar mi acercamiento a la feria de este año. Y, también, porque los personajes que pueblan la obra pictórica se asemejan a una brillante expresión del mundo esperpéntico en el que vivo. Hasta el perro (supongo que lo es), lo mismo.

Pepe Fuentes ·