MONÓLOGOS SOBRE ARTE 40.5
“El artista contemporáneo es más que nada un retórico. La artesanía ha pasado de moda. El artista primero, y, ante todo, formula, luego intenta expresar su fórmula, y finalmente te explica la obra. Sin un cargamento de teoría, no puedes tener acceso a ella. Lo grave es que la mayor parte de las veces tienes la impresión de que vale más la palabra que el acto, la explicación más que la obra: en principio era el Verbo. Y, por lo que se ve, también al final… Rafael Chirbes (Diarios)
Miércoles, uno de abril de dos mil veintiséis
… Me pregunto: ¿debo tener en cuenta como objeto de mi atención y preocupación teórica el arte contemporáneo? No me contesto. Vuelvo a preguntarme: ¿esa febril actividad tan abstracta y conceptual y aparentemente incomprensible, sirve de algo a mi realización, conocimiento y “felicidad”? Me contesto: No. Y, ¿al enriquecimiento de mis sentidos e incluso a ensoñaciones eróticas que me ayuden en prácticas onanistas de supervivencia sensorial y hasta existencial? No, porque una vez desaparecido un cierto y anticuado idealismo en el arte no están presentes ni el amor ni el deseo ni el erotismo ni el humor… Tan solo, sucia aridez.
¿Y porque vas a Arco, y a Estampa, y a cualquier exposición que se te pone por delante, sea donde sea, y encima asistes tan feliz como un niño a Disneylandia? No tengo ni puta idea. Pero sí sé que lo seguiré haciendo hasta que entren en mi vida el andador y el respirador.
Podría elaborar mil teorías sobre mi impulso y determinación, y entre esas mil, a lo mejor encontraría alguna que se acerque a cualquier verdad propia; aunque no creo. Sigo siendo para mí un tipo ignoto. Eso es precisamente por lo que consigo sobrevivir, por mera confusión.
Mi alma inexistente: que ni la he visto ni sé dónde habita en mi cuerpo, quizá esté en el páncreas, pero no estoy seguro; no podría soportar ni una sola verdad, ya anda bastante jodida con las meras suposiciones…
La Fotografía: “¿Cómo será el arte en 2045? Se han preguntado José Luis Blondet y Magali Arriola. El resultado es El futuro, por ahora, una de las secciones más atractivas e interesantes de este año”, según una analista de arte. Recorrí ese espacio con atención (más o menos), porque me interesaba la especulación sobre el futuro desde el presente que ya es futuro, al parecer. Me traje, además de fotos, un escrito-ensayo corto de presentación. Juro por todos los dioses que lo he leído como mínimo cinco veces y no he conseguido enterarme de nada. He intentado combinarlo con fotos de obras que realicé in situ. Tampoco he conseguido gran cosa. Esta obra era una de ellas, la miro con atención e intento proyectarla en el futuro, pero lo que veo no me agrada ni me ilusiona. A esas alturas (2045) ya habré dejado de ir a ARCO y a cualquier sitio. Esa perspectiva me tranquiliza.