17 AGOSTO 2026

© 2017 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2017
Localizacion
Toledo
Soporte de imagen
-120 MM- ACROS 100 (50)
Fecha de diario
2026-08-17
Referencia
8370

Diario de CLAUSURA 11 y 4
“…Heidegger habla de la angustia como de este estado de ánimo fundamental, pero, naturalmente la temática de la angustia o de la congoja no es solo Heideggeriana, ya Pascal había relacionado la nada de forma muy incisiva; nada más insoportable al hombre que vivir en pleno reposo sin pasiones sin quehaceres sin diversiones sin nada en qué ocuparse; entonces siente su nada, su abandono, su insuficiencia, su dependencia, su impotencia, su vacío; aquí la nada y el vacío aparecen relacionados con lo que Pascal llama tedio y que hoy llamaríamos angustia o congoja. Se da cuenta de que en la soledad el hombre se enfrenta con su propia nada y para apartar este espejo busca continuamente divertirse y estar ocupado, pero la huida y sobre todo la huida permanente no puede acabar bien, toda la desdicha de los hombres se debe a una sola cosa, la de no saber permanecer en reposo en una habitación, estar en la habitación o lo que viene a ser lo mismo y que también menciona Pascal, quedarse en casa por placer, cuando se es capaz de hacerlo disminuye la necesidad de divertirse y más todavía la de ganar o dominar. De hecho, en la obra de Pascal se hace patente esta ambivalencia: la casa es a la vez el problema y la solución o por lo menos el refugio, la diversión se caracteriza como una especie de fuga que en definitiva consiste en perderse uno mismo, o mejor, el sí mismo se pierde en la diversión y la casa, la soledad es un refugio y una resistencia. Enfrentarnos a nuestro propio vacío con nuestra miseria y no eludir esta experiencia es la mejor manera de mantener este sí mismo y evitar que se pierda, por eso el encuentro consigo mismo también es ambivalente, por un lado, nos pone ante la propia nada y por otro es el mejor camino hacia la paz. Josep María Esquirol
Sábado, quince de agosto de dos mil veintiséis

 … ¿Qué es la nada? No lo sé bien: no es objetivable, no es entendible, no es pronunciable, la nada es nada; o tal vez sea la representación del dolor mediante la angustia.
En filosofía, desde Parménides hasta los existencialistas la han estudiado y filosofado sobre ella; tal vez Heiddeger o Sartre se han acercado con mayor precisión, por los milenios de preguntas y respuestas ya trabajadas. Descartes la negó por existir incontrovertiblemente la materia y su extensión. De cualquier modo, no ha existido el acuerdo en el contexto de la filosofía occidental.
Por mi parte, ahora soy incapaz de acercarme a la oriental con herramientas mentales suficientes para entender; aunque la budista habla del concepto Shuniata que a menudo se interpreta como vacuidad, vaciedad o fenomenológicamente como el no-yo; y este concepto ya empieza a sonarme en sintonía con lo que pretendo expresar.
Sí, porque, quizá hablar de la nada, tan solo sea una aproximación entre literaria y poética, o incluso existencial para determinar o metaforizar el hecho de tener las constantes vitales en punto muerto o próximas a la inanidad. Una especie de nirvana que tiende a la muerte.
De eso es lo que pretendía hablar en dos entradas de hace unos días, de este mismo capítulo, cuando confesaba o decía aspirar a la nada que sería vacío (nirvana, otra vez), por haber depuesto mis armas vitales, rendirme y entregarme al propósito de la santidad y al martirologio del aislamiento; que no es tanto un sufrimiento como, simplemente, la ausencia de cualquier idea de placer o diversión dispersiva que pueda proceder de otros.
Aspiro a la suficiencia como exaltación casi religiosa. La religión, en sus infinitas formas, siempre llega para acogernos consoladoramente en la postración.
La Fotografía: Cómo poner palabras, o imágenes a la nada. Este es el apartado de las imágenes que completan la idea, o la experiencia, o al símbolo. Pero, cómo poner imagen a la Nada y pretender además ser tan ambiguo y huidizo como la nada misma, que se encuentra más allá de la materia; si nos atenemos a la estricta fenomenología, imposible. Luego aquí, hoy, tengo que aparecer yo mismo para responsabilizarme de lo dicho que es deseado sin más remedio, por inevitable. La foto de hoy es de hace nueve años, cuando mi vida era otra (analógica); o es ahora cuando es otra y la de antes, simplemente, dejó de ser porque se perdió para siempre.

Pepe Fuentes ·