23 ABRIL 2026

© pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Fecha de diario
2026-04-23
Referencia
11511

DIARIO DEL ESPANTO 8.3
“Y que sea el silencio peor que la muerte
Peor que la tumba del poema
Donde yace un hombre”.
Leopoldo María Panero, La mentira es una flor (póstumo, 2020)
Miércoles, veintidós de marzo de dos mil veintiséis

Todos los Panero, los tres hermanos, pasaron sus vidas desde que aprendieron a pensar lúcidos y poéticos,  maldiciendo la familia; aunque fuera el padre el que los hirió y destrozó a quién se referían. Un coloso al que no supieron asimilar y tampoco entender los devoró, sin ni siquiera saberlo (cruel ironía), como un Saturno inmisericorde y vengativo (Goya). Nunca se repusieron de esa experiencia. Murieron sin conseguirlo. Nunca dejaron de hablar del “conejo blanco” como le llamaba Leopoldo en El Desencanto. También de la madre, a la que Leopoldo le reprocha cruelmente que no le salvara, todo lo contrario, que le empujara a sanatorios donde contrajo la incurable esquizofrenia que le condenó, aunque también puede que le redimiera sin saberlo… Eso sí creo que Leopoldo llegó a sentirlo. La madre fue esencial para ellos, salvo tal vez para Juan Luis, que supo mantenerse más alejado del efecto centrípeto de la enfermiza influencia familiar. Era el mayor, con seis años de diferencia con sus dos hermanos, lo que pudo permitirle crecer solo en los momentos críticos, los de la infancia. Por eso, probablemente, murió con 71 años, sensiblemente más longevo que Leopoldo y Michi (con solo 52).
Intuyo que tal vez sea maravilloso a la vez que terrible enloquecer porque pueda salvarte de la sordidez de la vida infame…
La Fotografía: También del documental de Elba Martínez: Merienda de negros (2003), espléndido, pero eso ya lo dije ayer. Estoy desempolvando lecturas y anotaciones remotas que hice de Leopoldo, objeto de mi entregada atención y triste admiración:  
“Narciso era mi nombre, y he muerto.
Era un adolescente hermoso, y he muerto.
Y aquí no hay mujeres, sólo vino,
eternidad y alcohol, para que la vida sufra
y el ángel solloce en su caída”.

Leopoldo María Panero
(Guarida del animal que no existe)

Pepe Fuentes ·