13 SEPTIEMBRE 2026

© 2017 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2017
Localizacion
pepe fuentes
Soporte de imagen
-120 MM- ACROS 100 (50)
Fecha de diario
2026-09-13
Referencia
8354

Diario de un hombre Invisible: 16
“Hubo un tiempo en que fui un ser humano completo”. Philip Roth
Viernes, once de septiembre de dos mil veintiséis

El hombre de la fotografía tiene un problema en su ojo izquierdo, pero nadie sabía cuál era su imperfección. Ni él mismo.
El retrato es de dos mil diecisiete y está realizado por mí en mi plató, hace ahora nueve años.
Muchas cosas han cambiado desde entonces para este hombre, acostumbrado entonces a que nada pasara en su vida, más allá de los pequeños hechos que eran en ese momento su trama vivencial y cotidiana.
Nueve años después, ahora mismo, por él pasan infinitamente menos cosas; pero no solo porque los años borran los contornos de hombres como él, que avanzan hacia una pronta extinción; si no, además, porque el tiempo es un potentísimo borrador de contornos y texturas, físicas y existenciales.
A este hombre y a sus contemporáneos (hombres y mujeres) en el mismo tiempo fotográfico y a la misma luz que le revela a él, todavía podrían atribuírseles una cierta prestancia; no en el caso de este hombre, por tener un ojo dañado. A hombres y mujeres como él, les pasará lo mismo que a este hombre, serán depositarios de miradas desatentas o conmiserativas, o ni siquiera.
Y todos, sin apenas darse cuenta, caminarán más despacio, aunque los más lúcidos e impacientes lleven mucha prisa y quieran correr, presos de una desesperada angustia para huir del vacío de todos los sueños que quisieron cumplir, pero que no lograron.
Nueve años después en el tiempo de este hombre, y en todos los que son contemporáneos suyos, su cuerpo se habrá desenfocado, su corazón ralentizado, sus deseos agonizarán sórdidamente y el miedo se habrá adueñado de su espíritu.
Podría haber muerto, con su ojo dañado y todo, hace nueve años y a nadie le habría importado demasiado. Si muere ahora, menos, claro; y si lo hace dentro de un tiempo irá anónimamente al campo del olvido. Su más auténtico destino.
La Fotografía: En este hombre se han cumplido los peores augurios, previsibles por otra parte, y no mucho después de este retrato, empezó a experimentar que el futuro como promesa de cualquier forma de ventura, no existía. El futuro no existe para los de la provecta edad. El presente, tampoco y para nadie porque es una entelequia que se consume en sí misma. Y de su pasado nadie se acuerda, ni él mismo. Menos mal que lo del ojo, al final, fue cosa de poco.

Pepe Fuentes ·