…Cuando nos disponíamos a iniciar la sesión, en un gran espacio vacío y penumbroso en la planta baja, sucedió: una gran explosión hizo que la casa se conmoviera y vibrara durante unos instantes. Enseguida nos llegó un fuerte olor a pólvora. Nos miramos pálidos, aterrados. Crucé corriendo un patio grande y me dirigí a la escalera que daba acceso a la planta superior de la casa, donde había ventanas a través de las cuales podía ver el perímetro de la casa y el montículo donde habíamos visto a los dos hombres. Pero nada, nadie por ningún lado. Ni rastro de ellos. Sólo campo solo. Había sido una explosión fantasmal? No, los dos la habíamos oído, sentido y olido. El propósito o razón de la explosión era lo único peligrosamente fantasmal…
4 OCTUBRE 2012
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