COLECCIÓN DE MISCELÁNEAS 80.1
“Existen tres conflictos fundamentales en la concepción del oeste: hombre contra hombre, hombre contra sí mismo y hombre contra el medioambiente. Estos conflictos están ampliamente presentes en este contexto”. (a propósito de la serie 1883)
Jueves, veinte de marzo de dos mil veinticinco
Un tipo con aspecto de rudo trabajador manual, de obrero o vaquero curtido por mil soles implacables, en el que no se adivina finura ni sutileza, llamado Taylor Sheridan, ha creado, para mí, una de las más grandes y esenciales historias cinematográficas sobre la epopeya y construcción del viejo oeste americano.
Primero fue Yellowstone (2018-2024), con 5 temporadas y 53 capítulos, magnífica de principio a fin; luego, 1883 (2021), con 10 episodios de aproximadamente una hora. Por último, 1923 (2022). 1 temporada de 8 episodios; y una segunda ya estrenada, pero titubeante, salvo Helen Mirren, infalible como siempre.
Empecé con la primera que se emitió, Yellowstone, que me enamoró. Luego la precuela (1883), para mí interesante y gozosa de ver, indudablemente, en cuanto al viaje iniciático, épico y único.
Taylor Sheridan, absolutamente desconocido para mí hace tan solo dos meses, se me ha revelado como un creador de considerable talento para hacer que sus historias fluyan trepidantes e intrigantes, al menos Yelowstone y 1883.
Los guiones avanzan sostenidos en una acción que nunca decae combinando alto contenido dramático y literario, intriga, aventura y aspecto importante, no desatiende aspectos románticos tiernos, arrebatados y hasta llorosos (en este aspecto se desliza sin complejos hacia lo fácil y comercial). Las intrigantes transiciones de un capítulo a otro, piedra angular de un buen relato televisivo, funcionan con precisión lo que las hace adictivas. En mi caso, no había nada mejor que quisiera hacer en ese momento viendo cualquiera de las dos series.
Los personajes devienen en “personajazos”, perfilados con precisión, coherencia milimétrica y textura humana; los diálogos, plenos de tensión dramática y argumental sostenidos por personajes complejos, inteligentes y siempre interesantes (Yellowstone) y el desarrollo de la narración y hechos que viven los protagonistas (todos, en mayor o menor medida), siempre tensa y excitante; el manejo de la cámara en los vastos paisajes del rancho y del largo viaje de la precuela (1883) una maravilla paisajística bellamente fotografiada; el enfoque histórico de las distintas épocas en la que se desarrolla, con cambio de circunstancias sociales, desde el vestuario a la cultura y valores, afinado e irreprochable para un espectador lejano de esa realidad, como yo.
Cada uno de los tres títulos aportan sentido histórico a la propia familia Dutton, así como algo más de un siglo de la historia de un rancho, trasunto ficcional sobre el que se sustenta el desarrollo histórico de valores fundacionales y esenciales en la historia de EE.UU…
La Fotografía: Sobre 1883, Taylor Sheridan: “La historia está condenada a repetirse porque no se trata nunca con exactitud. Como contador de historias mi trabajo consiste en intentar colocar un espejo frente a la naturaleza y reflejar el mundo tal y como era. Creo que es la verdad a través de la ficción. Tiene cierta rudeza, se siente como algo real, las dificultades son todas reales, las personas son todas reales. Viajamos con una caravana de emigrantes”.