23 MARZO 2025

© 2025 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2025
Localizacion
Serie TV- 1883 (2022) Taylor Sheridan
Soporte de imagen
-DIGITAL 8000
Fecha de diario
2025-03-23
Referencia
10724

COLECCIÓN DE MISCELÁNEAS 80 y 3
“Vivamos la vida como lo que es: una aventura irrepetible”. Luis Landero
Sábado, veintidós de marzo de dos mil veinticinco

… Hace ya un mes que vi 1883, la serie precuela de Yellowstone, que me resultó una experiencia gozosa y feliz. Me gustó tanto que había reservado tres entradas para hablar de ella, pero los días han pasado y mis adversidades de salud han drenado mi memoria y las sensaciones que tuve cuando la vi. Hoy, apenas si me queda algún recuerdo vívido en la memoria.
Mucho me temo que a partir de una determinada edad es difícil retener algo como vitalmente memorable. Nada pasa, ni nada queda.
A falta de la posibilidad de vivir aventureramente, como dice Landero que es la vida (será la suya, porque la mía, desde luego que no) contamos con lo que nos sirven enlatado en la televisión, que ya ni siquiera en el cine. Recurso confortable, pero anodino por fácil y, en consecuencia, olvidable.
¿Qué me queda hoy de 1883, más de un mes después de haberla disfrutado? Algunas cosas como la sucesión ininterrumpida y dinámica que viven los protagonistas aventureramente, por supuesto; grandes paisajes bien fotografiados, a pesar de la opinión de Olmos, la belleza de Isabel May (aunque el personaje pueda resultar cargante a veces por sus recurrente e insistente narración en clave literaria exaltante); y su madre, Faith Hill, que, a pesar de no ser tan joven, también es una mujer poderosa y arrebatadora.
Otro de los aspectos que me ha llamado la atención gratamente es el naturalismo con la que Taylor Sheridan concibe y rueda las escenas de violencia y tiroteos, absolutamente naturales, con los combatientes disparando, matando y muriendo desde el entorpecimiento del miedo nervioso de quien se están jugando la vida. Nada de superhéroes fríos e infalibles, al modo del spaghetti western. No, son peleas de seres humanos normales que matan y mueren aterrorizados, como cualquiera.
La narración en sí es un viaje iniciático a la búsqueda de la tierra prometida, un éxodo alentado por sueños irrenunciables pero envenenado, como el de las serpientes de cascabel que les acechan traidoramente. A lo largo del viaje interminable suceden dificultades insalvables, tragedias y amarguras, pero en la que todo lo que sucede tiene un desarrollo y consecuencias lógicas y naturales, lo que hace del relato un espectáculo con el que puedes sintonizar y empatizar.
De la saga de Yellowstone me queda por ver la segunda temporada de 1923, que ya han estrenado pero que en los dos capítulos vistos no me ha entusiasmado, aunque sí entretenido.
La Fotografía: Para mí, esta es la imagen emblemática de la serie. Resume bella y evocadoramente muchas de las esencias de los épicos viajes colonizadores del oeste americano.

Pepe Fuentes ·