2 ENERO 2026

© 2022 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2022
Localizacion
Teruel. Castillo Peracense
Soporte de imagen
-DIGITAL 1000
Fecha de diario
2026-01-02
Referencia
10305

Diario de CLAUSURA 6.2
«Sin consideración, sin piedad, sin recato grandes y altas murallas en torno mío construyeron. Y ahora estoy aquí y me desespero. Otra cosa no pienso: mi espíritu devora este destino; porque afuera tenía cosas que hacer». Konstantino Kavafis
Jueves, uno de enero de dos mil veinticinco

… Ayer por la tarde, impremeditadamente, me puse a escribir con un cierto automatismo, sin parar y sin apenas releer. Terminé, leí con un poco más de atención y la entrada que me había salido sola, me pareció brutal y quizá excesiva. La dejé como estaba porque era lo que sentí en esos momentos y esto es un diario. No soy escritor, solo alguien que necesita expresarse para no perder pie en la travesía y que la corriente no me arrastre.
Perpetré toda esa escandalera sentimentaloide y llorosa entre las cinco y las siete, con foto y todo, que ya tenía revelada.
Verdaderamente no sé cómo me va a salir el año, da igual, lo importante es que no zozobre.
Sé que un hombre sabio no escribiría como yo lo hice ayer, pero es que no soy sabio, ni siquiera mínimamente estoico (está de moda, a algunos filósofos de ahora les ha dado la calentura estoica); solo aspiro y deseo articular estrategias de supervivencia con la máxima coherencia, es decir vivir como siento, con las mínimas concesiones a lo posible porque seguramente me asquearían. No, eso no. Huyo de la ridiculez, aunque esta me persiga con la tenacidad de un perro de presa.
Lo que hice a lo largo del último día del año fue contradictorio por la mañana y coherente por la tarde. Línea divisoria entre el ayer y el mañana. Puede que ayer fuera un final de periodo, o eso me gusta pensar. Algo contaré de lo que hice, tal vez mañana…
La Fotografía: Cuando ayer dije que elevaría altas torres, pensaba que podrían ser como las del castillo Peracense, inexpugnables. Mi clausura, cada día más habitable me facilita permanecer en silencio con gratas vistas a mi pasado en sentido físico y real, no figurado. Estoy convencido de que no hay otra solución para mí: quiero reducir servidumbres y peajes que siempre terminan en el ridículo malestar. A nadie le apetece saber nada de los viejos. Una vez admitida esa terrible condición, a mí, solo me queda hacerlo con sólida y estética entereza que me sostenga sin desfallecimientos y en paz conmigo mismo.

Pepe Fuentes ·