3 ENERO 2026

© 2025 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2025
Localizacion
Estampa, Feria de Arte Contemporáneo. Madrid (2025)
Soporte de imagen
-DIGITAL 10000
Fecha de diario
2026-01-03
Referencia
11116

Diario de CLAUSURA 6.3
“En la relación con el otro solo me interesa una vez alcanzado cierto grado intimidad”. Delphine de Vigan
Jueves, uno de enero de dos mil veinticinco

Es jueves por la tarde, del mismo día uno del año, ya casi se me está disolviendo en mi cabecita lo que hice ayer, el último día…
Por la mañana mantuve tres o cuatro conversaciones telefónicas, sí creo que fueron cuatro: una antigua amiga que añade el diminutivo -ito- a su nombre. Debe ser porque ella cree añadir a su personalidad atributos de blanca bondad y cercanía humanista, de limpia confraternidad conectada a la niñez, o yo qué. A mí ese gesto de no querer salir de la infancia nunca, no me gusta.
También hablé con mi prima Marisa, con Naty, y Ángel. Todas las llamadas para sustanciar el asunto del cambio de año con felicitaciones sin causa. Es costumbre y excusa para hablar unos con otros.
Como el tema de la mañana, en la que renuncié a salir a enfrentarme con el frío y la niebla, me lancé como si hubiera enloquecido a enviar mensajes a gentes conocidas (para asesinar la mañana lamentablemente perdida).
Hasta cinco mensajes mandé ¡increíble mi arrojo e inconsciente actividad social!
Pasó lo que tenía que pasar: como los destinatarios no eran personas que forman parte de mi vida (periféricas, apenas conocidas de verdad), me contestaron sin ganas, perezosamente. Seguro que hasta los desagradó tener que hacerlo (hubo una mujer, mi agente amorosa, que ni siquiera me contestó a pesar de mi condición de cliente). Lección aprendida, me reconvine: -no te dirijas jamás, en el terreno personal, a personas que no forman parte de tu espacio y una cierta intimidad.
Tengo que hacer dos excepciones:
Una, el mensaje que envié a una mujer con la que tuve una gratísima relación mediante mensajería en plan de explorar opciones amorosas para nosotros; pero que finalmente no pudo ser (ni siquiera nos conocimos personalmente), por mi culpa, mi grandísima culpa. Me contestó enseguida con la máxima cordialidad y cercanía. Lamenté haber malogrado nuestra prometedora relación.
Y dos: por los mensajes que crucé con Antonieta, una terapeuta, ensayista y conferenciante mexicana que vive en Nueva York, y que conocí en una Cena Rara (lo único en claro que he sacado de esas dichosas experiencias):
Mi mensaje: –Hola, Antonieta, ojalá todo te salga genial el próximo año y que no pierdas el hilo de tus deseos (es lo que hace que la vida funcione). Deseo que no nos olvidemos. Un beso.
Su contestación: Los mejores deseos para ti también. Que aprendas que la mejor compañía es tu propia paz. Pero también nos daremos compañía al mantener al otro en nuestra mente. Un abrazo muy grande.
(formal, de manual de autoayuda, pero  de autenticidad afectuosa).
No estuvo mal la mañana, aunque solo fuera por los mensajes de Pilar y Antonieta.
El tiempo neblinoso, visto desde mi Torre, consumió mi mañana entera en esos menesteres.
Bajé a comer mis raciones plastificadas de Mercadona (fui deprisa y corriendo la mañana anterior, no fueran a acabarse los langostinos)…
La Fotografía: Un imposible paraíso al que no accederé en dos mil veintiséis (en años posteriores, tampoco), a no ser a través del arte: Hasta que vuelva el paso y traiga ruido, de Gerard Castellví, que presentó la galería Víctor Lope, en la última edición de Estampa, y que sugiere que la vida humana en el planeta podría tener sentido si no fuera una composición idealizada.

Pepe Fuentes ·