11 ENERO 2026

© 2025 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2025
Localizacion
Museo Thyssen Bornemisza (Madrid) Noviembre 2025
Soporte de imagen
-DIGITAL 10000
Fecha de diario
2026-01-11
Referencia
11339

MONÓLOGOS SOBRE ARTE 36.2
“Para evaluar sus méritos y sus flaquezas, encuentros y lecturas que han alimentado el retrato de este hombre orquesta, a un tiempo, ilustrador, pintor, fotógrafo, cineasta, autor, a falta de ser auténticamente escritor, creador de revistas y descubridor de talentos, o de cómo el hijo de unos pobres inmigrantes rutenos, se convirtió en un artista venerado o despreciado”. Jean-Noël Liaut (biógrafo de Warhol)
Jueves, ocho de enero de dos mil veintiséis

Los años sesenta fueron clave en la vida de Andy Warhol, la treintena de su edad, ya que son fundacionales en cuanto a establecer las coordenadas por las que se moverá su obra, a grandes rasgos y, sobre todo, en lo que se refiere a construir un cuerpo filosófico que sostendrá su personalidad como artista.
Los artistas considerados como precursores del movimiento pop fueron: Marcel Duchamp, Kurt Schwitters, Man Ray, Max Ernst y Jean Arp… todos ellos insignes vanguardistas de la constelación surrealista, que provocaron una convulsión en el mundo artístico ya que hasta ellos, el arte evolucionaba a un ritmo cadencioso entre los siglos XIV y XIX por ejemplo, en los que los tránsitos duraban siglos o varias décadas; mientras que en las primeras décadas del siglo XX se movió a un ritmo vertiginoso galopando a la grupa de una incontenible modernidad.
Quizá, se me ocurre, que el comienzo del XXI, no está siendo ni mucho menos tan dinámico, a no ser por la rutilante aparición de la IA, tan prometedora como alarmante y todo al mismo tiempo. Es más, los artistas estrellas de finales del XX y principios del XXI me parecen tediosos y triviales, con sus vasos de agua medio llenos o un plátano sujeto a una pared con cinta americana, de Maurizio Cattelan (6,2 millones $); figuración de tiburón en formol de Damien Hirst (12 millones $); o «Rabbit» (1986), Jeff Koonns (91 millones $). Obras que puedo ver de un simple vistazo y que no me mueven ni la más remota fibra sensible, a no ser la articulación mandibular de un incontenible bostezo.
Parece que el único interés del arte de vanguardia está en el precio-espectáculo que alcanzan obras que parecen bromazos; y ya vamos por precios (que no valor) que pueden alcanzar cientos de millones (Willem de Kooning) con una obra de pura abstracción y de tamaño medio, titulada: Interchange, 1955 (300 millones $).
Uno de los precursores de este arte-espectáculo fue, sin duda, Andy Warhol, quizá el más grande de todos, porque fue el primero que se atrevió a realizar obras nunca hechas antes, si exceptuamos a Marcel Duchamp y sus Ready-Made (fuente; urinario de pared al revés, que cambió el paradigma del arte para siempre).
Detrás del espectáculo del arte pop, él, fue el gran precursor: un alquimista genial que transformó lo ordinario y cotidiano que consumían las clases populares (en sus orígenes subyacía toda una mitología de humilde ruteno que él trajo al gran arte) y que convirtió en oro puro, a través de un virtuoso y asombroso ejercicio de prestidigitación.
Lo consiguió a partir de su propia imagen y actitud social. Él integró en una misma pieza, artista y obra, y todo en la misma ceremonia de mágica y glamurosa materialización…
La Fotografía: A veces pienso que su obra hasta podría calificarse de basura si de ella extrajéramos quirúrgica o milagrosamente a su artífice. Sí, ya sé que esa apreciación es una boutade, por no decir una simpleza, porque, a fin de cuentas, a mí me fascina Andy Warhol, pero más como hombre espectáculo de imaginación desbordante y profeta de una modernidad ya legendaria. En la exposición había varias obras de las llamadas Oxidation Paintings (expresionismo abstracto). Al verlas, pensé: –aquí se ha meado alguien– El proceso creativo se basaba en la reacción química entre la orina y la pintura de cobre para crear patrones de oxidación en el lienzo. Sobre la pintura se esparcía la orina al ritmo casual de una meada de Andy o sus amigos que pasaban por allí (La Factoría plateada); por efecto de la reacción química entre la orina y la pintura de cobre que creaba patrones de oxidación en el lienzo. Cuestan cientos de miles de dólares, pero a ciencia cierta es imposible saber lo que verdaderamente valen, como cualquier obra contemporánea. A mí no me gustaron en absoluto (no pude abstraerme de la más directa asociación con una vulgar meada).

Pepe Fuentes ·