EL DÍA DE LOS EPÍLOGOS 58
Monólogos sobre arte (7), Pues sí, nada menos que tantos sobre arte: cuatro sobre Andy Warhol (hasta una biografía leí (Jean-Noël Liaut) del ruteno listo como un rayo (más que artista, inteligente hasta la genialidad, que es otro modo de ser artista). De uno de los padres de la fotografía Edward Weston, tres entradas, y todo porque vi su exposición de la Fundación Mapfre dos veces; aunque la segunda vez fue porque salí con una mujer, un domingo por la tarde. En la devaluada fotografía ya solo acudiré a muestras de los integrantes de la patrística fotográfica.
Diario de mi felicidad (6), capítulo que este mes es un lío; sí, porque cuatro son en positivo (yo, feliz); y dos que no, pero como no tengo un capítulo de mi infelicidad, lo meto en este, que al fin trata de lo mismo, solo que en negro. Lo blanco: la risa (incluyo una referencia de una novela leída de más a menos, hasta llegar al abandono cuando solo faltaban veinticinco páginas (ya no podía más con el muchacho que era su autor), titulada La península de las casas vacías, de un tipo con look de olivarero, que ha dicho con buen criterio el bueno de Alberto Olmos; y que, de pronto, se ha revelado como un individuo venido a más, mucho más (le han dado el Nadal con otra novela) y ahora anda sentando cátedra democrática y se ha permitido, a sus treinta y cinco añitos, faltar al respeto a Aznar y Espinosa de los Monteros diciendo que él no comparte cartel con esos “individuos” (por fachas) en un foro sobre 1936: La guerra que perdimos ¡¡¡Bien chaval, con esas idioteces sectarias te has puesto a la altura de lo que seguro que eres: un perfecto y engreído ignorante, que se cree un puro depositario de valores democráticos mostrando una carencia absoluta de ellos. También escribí sobre mi salida en Madrid con una mujer: una comida, visita a exposiciones y una obra de teatro: Una forma de vida, adaptación teatral de la novela homónima de Amélie Nothomb, que la mujer con la que salí eludió pagar su entrada. No quiero volver a verla porque la próxima vez sería una comida o un estafa pura y dura. (cuidado con las mujeres, me digo, siempre terminan jodiéndote). Ah, que se me olvidaba; la cruz de mi felicidad, han sido dos entradas sobre el fracaso de ligar a través de las páginas de contactos, la posmodernidad y un mensaje de una tipa que dijo de mí que era un mierda. Y ella más, digo yo.
Colección de misceláneas (5), tres dedicadas a Trump y Venezuela; o lo que es lo mismo la extracción de Nicolás Maduro de su refugio residencial por parte de fuerzas de élite de EE.UU., que he aplaudido, porque un patético dictador de mierda tenía sojuzgados a millones de venezolanos. El lado ridículo es que los suyos siguen dirigiendo al país, eso sí con mando a distancia que manejan los americanos. Todo suena a un mal sainete. Ah, y por último una maravillosa película: Belsfast, de Kenneth Branagh.
Diario de clausura (4), las cuatro primeras entradas del mes, y la primera, la del primer día del año, negra como la boca del lobo. Sí, en ella vaticino que será un annus horribilis para mí. No fue difícil el augurio. En las otras tres entradas sigo con las cosas propias de la clausura. No merece la pena matizar porque es más de lo mismo.
Me acuerdo (2), Lisboa a través de la memoria de mis muchos viajes a la ciudad que más me gusta de la península ibérica (más que la mía). Por desgracia no volveré a esa maravillosa ciudad. Y también vista a través del cine.
Diario de un hombre invisible (1), crónica del mejor día del mes, el pasado sábado, porque hice cada minuto lo que me apetecía, pero conscientemente y eso es lo que le dio valor. Fue maravilloso, aunque sexo no tuviera (no importa, como dicen algunos, el sexo está sobrevalorado, aunque yo no lo crea, es más, pienso que es lo único que merece la pena en la vida).
Diario de envejecimiento (1), soy un latazo con ese asunto del envejecimiento; aunque en este caso salió divertida la entrada porque hablé de una estupenda película: Ex maridos. Tangencialmente, también me referí a Clint Eastwood y Maurice Pialat, cineastas ambos, uno vivo y otro muerto.
Diario del espanto (1), los forajidos matando a gente inocente en los trenes de la muerte. Nuestro mísero país palpitando con la sangre derramada.
Diario íntimo (1), sobre el decreciente amor propio, a mí mismo, por supuesto (eso me suena mucho a lo de siempre).
La vida superflua (1), sobre el pasado que no cuenta (lo dice Javier Marías); de un mal domingo, todos lo son en mi vida; de Un hombre sin pasado, de Aki Kaurismäki (2002), y sobre cuanto quería a Mi Charlie y de cómo todavía calienta mi memoria, tristemente, por su ausencia.
Los días (1), sobre los días iguales, aunque parezcan diferentes. Sí, sobre eso reflexiono en esta entrada. Y ahora, como quien no quiere la cosa, afirmo que mis días, desde que nací, han sido todos, esencialmente, el mismo; los matices, solo mala retórica de relleno.
La Fotografía: El dieciséis de este mes escribí sobre las fotografías de saguaros, de Edward Weston; y de las que yo hice ochenta años después; en las inmediaciones de Tucson (Arizona), pues bien, esta es una de ellas (hice algunas más).
31 ENERO 2026
© 2008 pepe fuentes
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