2 FEBRERO 2026

© 2012 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2012
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-120 MM- ILFORD DELTA 3200
Fecha de diario
2026-02-02
Referencia
5678

DIARIO ÍNTIMO 137 y 2
“… Creo en la virtud de la desgana.
No doblegarse a la tentación
de crear obra en pos del arte,
sino dejar secar esa fontana.
Creo en la virtud de la desgana.
Y mirar la vida sin interés,
como quien ve pasar las nubes
tras el cristal de una ventana …”.
Rafael Berrio (canción)
Lunes, veintiséis de enero de dos mil veintiséis

… Volví al tresillo y puse la televisión; terminé los veinte minutos que me quedaban de la serie Cien años de soledad, con el entierro del patriarca José Arcadio Buendía, presidido por Úsula Iguarán de Buendía, su mujer y patriarca de reserva de Macondo. Él se había vuelto loco porque decía cosas tan terribles e invivibles como: «El Tiempo se detuvo, la Eternidad comenzó». Su familia no lo entendía y como se hace con todo lo que no se entiende, se excluye. Lo ataron a un castaño en el exuberante patio, de noche y de día, durante años. Solo lo soltaron cuando el visionario y coronel Aureliano, su hijo, vaticinó su muerte, que aconteció poco después.
Yo tengo patio, pero no un castaño y tampoco familia cerca; luego de que me aten me libro.
Las horas fueron pasando. Volví a prestar atención a los canales de tv, y no, no había absolutamente nada que me apeteciera ver. Cené un poco de la comida que había comprado por la mañana (macarrones con tomate), por un día y en honor a mi desgana no tomé la dichosa ensalada de todos los días (ni siquiera me apetecía hacerla).
Nadie me había llamado ni el sábado ni el domingo (no lo hace nadie ningún día, salvo mi amigo-hermano, que está pendiente de mí); y tampoco había recibido ningún mensaje. A las nueve y media decidí enviar uno a una amiga (es un modo de decir, porque amiga amiga no es), que últimamente no se encuentra muy bien (ansiedad, dice que tiene), para interesarme por cómo sobrellevaba el contratiempo; me contestó que no le apetecía hablar. Estupendo, a mí tampoco, me he librado, pensé.
A las diez, harto de la abstinencia de cuerpo y alma toda; me fui a la cama helada, que tuve que reforzar con un grueso edredón porque hacía frio.
Y fueron pasando las horas sin poder dormirme. A las dos seguía despierto. Una voz de fondo leía La narración de Arthur Gordon Pym, de Edgar Allan Poe; pero que, verdaderamente, no escuchaba, aunque la oía, por si me ayudaba a dormirme. No sé si lo llegué a hacer; lo que sí sé es que a las cinco estaba muy despierto mirando la oscuridad, pero sin verla. Me levanté a las seis.
Habrá que renovar creencias, en la desgana, por ejemplo; aunque no he creído en ella nunca.
La Fotografía: Reinterpretación metafórica de la sala de mi casa, con el sillón y todo, en los fríos domingos tristes. De asco, como la escenificación de la foto.

Pepe Fuentes ·