10 MARZO 2026

© 2026 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2026
Localizacion
Ifema. ARCO, feria de Arte Contemporáneo 2026.
Soporte de imagen
-DIGITAL 6400
Fecha de diario
2026-03-10
Referencia
11446

DIARIO ÍNTIMO 141
“Hay dos mundos, el mundo de la pasión y el mundo de la nada: es todo”.  Henry de Montherlant
Sábado, siete de marzo de dos mil veintiséis

… En la última hora que pasé en mi visita a Arco de ayer, estuve distraído. No conseguía concentrarme, probablemente porque me daba igual. No tenía un objetivo claro, ni un propósito y dudaba de que lo que veía me sirviera realmente para algo, salvo fotografiar sin entusiasmo ni pasión.
Salí a las seis y media después de casi tres horas deambulando por pasillos verticales y transversales y eso siempre es un lío. Nunca he conseguido establecer un criterio orientativo.
Como experiencias así me provocan una cierta frustración, siempre me propongo para la siguiente edición inventarme una técnica para visitar la muestra sin dejarme nada sin ver. Ya veré. Sí, porque volver lo haré cada año.
Lo dice Muñoz Molina, por ejemplo, ya que hoy no me siento inspirado en absoluto: “El arte es el indicio o la evidencia de una metamorfosis, de un tránsito entre lo familiar y lo completamente inesperado”.
Poco después de las siete me encontré con Maite (habíamos quedado cerca). Como nunca nos habíamos visto, nos saludamos afectuosamente con un abrazo que nos habíamos ganado a lo largo de un contacto continuado (también con altibajos), de cuatro meses, más o menos. Me pareció una mujer atractiva y elegante, sonriente y hacia la que sentí un deseo de volver a abrazar, aunque eso no estaba en el guion de esa tarde.
Nos sentamos en una cafetería a tomar un café, a observarnos y escucharnos. Plena cordialidad y en mi caso gusto por verla y escucharla. No sé si eso era compartido por ella. Por lo menos, ninguno mostramos incomodidad, y eso era estupendo. Me encanta hablar con mujeres a las que no conozco por si llevan consigo un destino que les acerque a mí y yo a ellas.
Maite me contó a grandes rasgos sus ocupaciones e intereses, inquietudes y propósitos. Me pareció que estaba tocada, o más bien iluminada por el virtuoso estadio de la pasión. Lo que hacía a lo largo del día, de sus días y sus muchas actividades le resultaban apasionantes. Todo tenía sentido para ella.
El hecho de que nos hubiéramos conocido a partir del propósito de enamorarnos de alguien con quien compartir algo de nuestras vidas; no me pareció real en su caso porque Maite ya estaba enamorada de lo que hacía, de la mañana a la noche. No atisbé ningún deseo de cambiar nada de lo que constituía su vida; sino de, en todo caso, perfeccionarlo e intensificarlo. Para mí, encontrarme con personas que transmiten el entusiasmo que ella exteriorizaba siempre me resulta un gratísimo acontecimiento.
De la cafetería nos acercamos a un restaurante próximo y cenamos. A pesar de que no hubiera opción de organizar algo en común, el ambiente entre nosotros fue distendido y grato todo el tiempo. Lo pasamos bien, yo al menos sí.
A las diez y media acerqué a Maite a su casa (vivía cerca de donde habíamos cenado), y yo volví a la mía. Ella se quedó con su pasión y yo con mi nada. No hubo más.
La Fotografía: Vuelvo a Arco, y traigo una de las últimas fotos que hice debajo del brazo. Las fotografías que suelo hacer en uno de los días de la feria, todos los años (sin faltar ninguno), es porque algo dicen sobre alguno de mis sentidos, o de mi percepción vital de ese momento. Esta foto, estoy seguro, que fue una asociación automática porque estoy leyendo ahora, Islandia, de mi escritor preferido, en la que cuenta que está yendo al psiquiatra porque su mujer, Ada, le ha comunicado que se ha desenamorado de él. Yo también tendría que ir porque ninguna mujer se enamora de mí, a pesar de que lo intente, y esa es causa suficiente para deshacerme en un diván una hora a la semana, como mínimo.

Pepe Fuentes ·