LOS DÍAS 3.1 (2026)
“La vida no debe ser vista como una continuidad orgánica, sino como un collage de emociones contradictorias que de ningún modo obedecen a la lógica de causa y efecto”. Ricardo Piglia (Los diarios de Emilio Renzi)
Miércoles, dieciocho de marzo de dos mil veintiséis
¡Vaya, hoy no tengo nada sobre lo que escribir! Tendría que ser sobre mis emociones contradictorias, pero vengo de una estancia en mi invisibilidad y me cuesta hacerme presente (percibirme como tal) en el mundo tangible; el de los demás.
Hace justo un mes que no me escondo en este capítulo, y fue en miércoles, también.
Hago cosas, claro; leo y veo películas y series, pero me da pereza escribir sobre ello.
Anoche vino mi amigo Ángel con unos sándwiches de Rodilla para cenar mientras veíamos el partido del Madrid. Estaban buenos y el Madrid ganó. Todo salió bien.
La velada funcionó con una adecuada relación de causa efecto, probablemente porque ni él ni yo tenemos bien sintonizados nuestros modos circunstanciales con los existenciales “interesantes” y nuestras vidas ahora, solo sean continuidad orgánica. Sobre todo, yo, que ya solo obedezco a patrones muy simplistas y primarios.
Inesperadamente recibí dos llamadas de un amigo, Carlos, y de una amiga, Consuelo. Gratas ambas y bien recibidas, por supuesto.
Por la tarde, antes de nuestra ceremonia orgánica (causa efecto), me ocupé en transcribir las citas extraídas de Islandia, de Manuel Vilas (mi escritor preferido), que ya he terminado…
La Fotografía: Mientras veía el partido, encantado con mi amigo, no pude evitar echar de menos no estar viendo la serie El marginal (drama carcelario masculino), que como vengo diciendo me tiene enganchado. Cada noche, cuando me siento frente a la TV después de cenar, expectante y encantado me dispongo a ver dos capítulos de la serie, sabiendo que pasaré dos horas en las que no sentiré el tedioso paso del tiempo porque soy adicto a esa serie. Tiene de todo, el cuerpo y el alma humana vistos con una precisión quirúrgica; además de aventura, brutal violencia, tensión, historias amorosas graves y apasionadas, desgarro, desesperación y hasta sexo tórrido de un erotismo contagioso. Hasta en eso es estimulante.