LOS DÍAS 3. 2 (2026)
Muchos escritores niegan que la escritura sea terapéutica. ¿En tu caso lo ha sido? Sí, hay una refutación, pero yo recordaría un hecho importante: el nacimiento de la literatura en Grecia aparece vinculado a la catarsis y a la exposición pública de aquello que nos duele y que no sabemos cómo gestionar. Ese es el nacimiento de la literatura. Digamos que la literatura pertenecería al ámbito de la alta terapia, la gran terapia que puede haber en Kafka, en Proust, en Dante o en Shakespeare o que pueda haber en mil más. A la hora de gestionar el tiempo de su propia vida, Shakespeare inventó los sentimientos y la emocionalidad humana. Manuel Vilas (entrevista promocional de la novela)
Miércoles, dieciocho de marzo de dos mil veintiséis
… Islandia, me ha encantado, como todas las novelas de Manuel Vilas, pero esta un poquito más entre todas las suyas, especialmente porque no sabía si lo que contaba era una ruptura matrimonial real o soñada, deseada o temida, desoladora e inevitable o tan solo imaginada. No lo sabía a ciencia cierta, aunque, a fin de cuentas, eso no era importante para mí, aunque sí para Manuel y Ada (Ana), los protagonistas.
De esta novela me ha apasionado una continuada y extensa cavilación sobre el amor y sus efectos, su posibilidad e imposibilidad al mismo tiempo; las consecuencias del sombrío desenamoramiento final sobre la luminosidad de los albores del encuentro. Perfecto relato sobre las contradicciones de la convivencia; visual y certero, sobre la vida de los seres humanos que se acercan y se alejan, y, mientras, viven.
La historia que cuenta Manuel es desgarradora para él (que no para ella) creíble en todos sus matices emocionales y vivenciales, al margen de que fuera cierta o pura ficción literaria. En el transcurso de la narración hay gozo y desolación; tristeza e incertidumbre ante el futuro, que Manuel todavía no ve, pero que lo habrá, porque así es el vivir y el irrenunciable instinto vitalista y amoroso.
Los desencuentros siempre se remontan por dolorosos que sean, y este también, aunque solo sea para que él escriba y yo pueda leerle.
Cuando acabé la última página, me pregunté ¿y que va a hacer a partir de ahora mi escritor preferido, de qué va a escribir si pisa suelo emocionalmente calcinado? No me contesté porque no tenía ni idea. Ada decía que se echaría otra novia, que hasta era posible que se la presentara ella misma. Si fuera así, tendrá que repetir otro enamoramiento, vivirlo y más adelante desgarrarse en el duelo del ineludible desenamoramiento. Y escribir otra novela. No está mal el plan, el único problema para mí es que la vida no me alcanzará para leerla. Él es infinitamente más joven que yo (diez años, que a estas edades es una eternidad).
PS: Para confirmar si la separación entre Manuel Vilas y Ana Merino, era verdad o ficción (mientras leía no lo supe con seguridad, preferí que la incertidumbre presidiera la lectura); he consultado a Google y he podido ver un video donde Manuel ratifica la separación; luego es verdad. Pero eso sí, a la nórdica, como propone Ada. También dice Manuel en ese video, que la novela estuvo pactada con Ana; porque si no, habría sido imposible. También, que la frase: –ya no estoy enamorada de ti- es la que vertebra la novela porque hay un antes en el tiempo (esa frase abre una brecha entre el pasado y el presente y futuro); mientras que él sí está enamorado de ella. También confiesa que la novela es una carta de amor a Ana…
La Fotografía: Imagen de Manuel Vilas, de una entrevista en vídeo a propósito de la publicación de Islandia (territorio metafórico que representa el estadio ideal en la transformación del amor en amistad). Dice Manuel en esa entrevista: “Escribo novelas porque creo en la vida y para mí la vida es maravillosa siempre, te coja donde te coja, te coja en una ruptura, te coja en yo qué sé, en el duelo por tus padres, te coja en un momento de plenitud por un enamoramiento, te coja donde te coja la vida siempre es maravillosa, esa es mi fe”.