24 MARZO 2026

© 2025 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2025
Localizacion
PELICULA: Annie Hall, de Woody Allen (1977) con Diane Keaton
Soporte de imagen
-DIGITAL 8000
Fecha de diario
2026-03-24
Referencia
10839

Diario de CLAUSURA 8
“Ayer, domingo, estaba sola en casa. Era profundamente infeliz”. Y luego añadió algo realmente importante. Dijo: “Pero ¿sabes?, también me sentí un poco como en casa”.
Volver a esa soledad era, de alguna manera, volver a su hogar. Fue muy útil que lo dijese porque empezamos desde ahí. Este es tu hogar, donde te sientes más cómoda, pero no es fácil salir de ahí”.
Stephen Grosz, Psicoanalista (Testimonio clínico, recogido en una entrevista).
Domingo, veintidós de marzo de dos mil veintidós

Yo también podría decir algo parecido a un supuesto psicoanalista o terapeuta, salvo que ayer era sábado, no domingo, como le ocurría a la terapeutizada; pero para el caso es lo mismo. Por lo demás, todo igual: ayer pasé el día en mi clausura; hoy (domingo), también; toda la semana que viene lo mismo y el resto de los domingos de mi vida, igual. Claro, asumir eso como una realidad incontrovertible (soy estoico, a la fuerza); es lo que hace que no vaya a un terapeuta, sería como amasar lo obvio: el terapeuta gana; yo pierdo.
A cambio de no ir a ver a Grosz, o lo que representa, junto a miles como él en el mundo, me he comprado en audible su última publicación: Trabajos de amor, sobre su dilatada experiencia terapéutica y vital: 40 años y 73 de edad, por 9.79 € y 5 horas de escucha. Si voy a la consulta de un terapeuta que tenga a mano el precio aumentaría exponencialmente y tan solo por cincuenta minutos.
Conclusión: me interesa el mundo psicoterapéutico desde la perspectiva de la especulación intelectual, pero me resulta imposible como opción, por comodidad y falta de recursos (sería un lujo fuera de mi alcance). Por otro lado, dudo de que me fuera de utilidad real ya que soy dependiente de mi lamento interior, sin él me sentiría vulnerable, o, dicho de otro modo; mi posible curación, si se produjera, me remitiría a otra vida (enamorarme, por ejemplo); porque tendría que renunciar a la áspera solidez de la piedra a la que estoy adherido, por mucho frío que me transmita.
Hoy por la mañana, a las siete, cuando hojeaba la prensa en pantalla, me he tropezado con un artículo de Blanca del Río (no sabía de ella), en el que hablaba de Albert Camus, a propósito del rechazo del amor y sus consecuencias, en el que el premio Nobel decía: “El vivir con intensidad, asumir los riesgos y encontrar sentido en los gestos que nos conectan con los demás. Abrirnos a vivir, a experimentar y a sentir”.
Ella, Blanca, abundaba y matizaba: Porque quien deja de amar no solo evita el dolor, sino que en ese proceso también está renunciando a la alegría, a la complicidad y a esa intensidad que surge cuando te involucras de verdad. Y es paradójico, porque cuanta más seguridad buscamos en las relaciones, más difícil se vuelve el amor auténtico. Las conexiones humanas no son contratos blindados y se nos olvida que son imperfectas, cambiantes y sí, también frágiles. Y ahí está su valor”.
Todas estas potenciales vivencias, tan vitales y maravillosas son para jóvenes. Los viejos estamos estrictamente excluidos, bien porque ya no tenemos ese impulso, por un estúpido sentimiento de culpa, o porque no nos aceptamos los unos a los otros, y, por si fuera poco, estamos asustados y severamente vigilados por los jóvenes (menos de sesenta) a los que escandaliza la posible alegría y placer de los viejos ¡menuda puta mierda!
La Fotografía: De la maravillosa película Annie Hall (1977), de Woody Allen. Si pienso en una representación perfecta e ideal del momento del enamoramiento súbito entre dos personas podría ser esta, en la que las expresiones de Diane y Woody vibran ante la visión mutua del otro. Otra vez Manuel Vilas, esta vez de su novela, Los besos: “Porque si no existiese el amor a primera vista, la vida no tendría sentido. La vida no ha tratado bien a quien no haya experimentado el amor a primera vista. El amor inmediato, sin un segundo de duda: en ese amor estaba pensando, en uno fulminante; ese debería ser un derecho democrático. Una conquista política. Me gustaría redimir en ese instante a todos aquellos seres humanos que no lo han padecido hasta la médula. Es una injusticia”.

Pepe Fuentes ·