9 ABRIL 2026

© 2026 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2026
Localizacion
Toledo, Viernes Santo
Soporte de imagen
-DIGITAL 6400
Fecha de diario
2026-04-09
Referencia
11501

La vida superflua 11.3
“Mientras tenga un deseo, tengo una razón para vivir. La satisfacción es la muerte”. George Bernard Shaw
Domingo, cinco de abril de dos mil veintiséis

… Esa mujer y yo, la turista, seguimos charlando superficialmente. Observé que miraba su reloj continuamente, no sabía por qué, pero no parecía que la razón fuera alentadora para la continuidad de la conversación. También hablamos de fotografía, dado que ella llevaba cámara y yo llevaba la mía, tan impresionante. Sin saber cómo, ella empezó a desarrollar lo mucho que le había impresionado la fotografía de las películas: Taxi Driver y Toro salvaje, ambas de Martin Scorsese, tan antiguas ya, por cierto. En esos momentos, ese tema de conversación, a mí, me interesaba entre poco y nada en absoluto.
Unos minutos después ella dijo que se tendría que ir por tener contratada una visita nocturna guiada por el Toledo mágico (los llevan por pasadizos, sótanos abovedados y enclaves entre el misterio y la leyenda, creo). Se fue. Yo también, pero a la plaza del reloj parado.
Desde las ocho, hora de ese momento, la calle principal se encontraba cortada por el paso de la procesión. Di un rodeo por la plaza del Mercado y del Teatro Rojas (Mayor, se llama) y me situé en la plaza para esperar la llegada de la procesión. Lo que en ese momento no se me ocurrió pensar es que faltaban dos horas para que llegara.
Si lo hubiera tenido presente, me habría largado a mi casa. El asunto procesional no ofrece alicientes en especial y además ya me lo sabía.
Increíblemente estuve dos horas paseando lentamente por la plaza, en la que había muchísima gente, a la que miraba y miraba (no se me ocurrió otra cosa). Todos eran gente sencilla, ciudadanos de a pie, como yo, pobremente vestidos, como yo también; y de todas las edades, familias la mayoría en las que estaban todos, desde abuelos a nietos. También matrimonios formales algo más arreglados. Los jóvenes, más informales, pero no alternativos. No había nadie atractivo. Los mejor vestidos, luego con más recursos, habían tomados sillas de pista (no supe lo que costaban), y ya estaban ocupadas casi todas las que habían colocado.
Una hora después de que llegara todavía no había caído la noche, y ya me sentía terriblemente aburrido, cansado… busqué algún deseo que me permitiera tener una razón para vivir y no encontré ninguno. Me sentía insatisfecho, con lo cual parecía que el deseo podría consistir en neutralizar la insatisfacción; aunque quizá eso no me interesara porque me situaría en la plena satisfacción, es decir en la muerte…
La Fotografía:  En mis incesantes paseos arriba y abajo, solo tuve ojos para los perros, que eran los seres vivos más guapos de la plaza, de todos los tamaños y razas. Los miraba embobado. Ahora no recuerdo ni una sola cara de nadie, pero sí el aspecto y razas de casi todos los perros. Desde pastores alemanes, a bodegueros, border collie o caniches… Eché mucho de menos a Mi Charlie, que habría lucido espléndidamente, tan guapo como era…

Pepe Fuentes ·