COLECCIÓN DE MISCELÁNEAS 111 y 2
“Para mi familia, el socialismo era sinónimo de negación. La negación de lo que querían ser, de su derecho a cometer errores y aprender de ellos a explorar el mundo a su manera. Para mí el liberalismo era sinónimo de promesas incumplidas, de destrucción de la solidaridad, del derecho a heredar privilegios, de hacer la vista gorda ante la injusticia”. Lea Ypi
Viernes, diez de abril de dos mil veintiséis
… Lea, pacta con sus padres estudiar filosofía (no querían) a cambio de alejarse de la figura de Marx y el marxismo. Antes de cumplir los dieciocho años parte para Italia donde estudia y se forma como filósofa y profesora, especializándose en el marxismo, precisamente. Actualmente es una de las filósofas e intelectuales europeas más prestigiosa en el ámbito que puede considerarse de izquierdas, de tendencia marxista. A pesar de mis reticencias a todo lo que suponga igualitarismo, y, en consecuencia, restricción de las libertades individuales; me he enfrentado a esta obra con toda la flexibilidad ideológica que soy capaz de proyectar, que me temo que no es mucha; quizá porque la mirada de la niña Lea Ypi, es absolutamente fascinante, espontánea, encantadora. Además, de estas premisas, la reflexión política y filosófica de Lea es brillante e inteligente, aunque de una cuestionable aproximación filosófica al alma humana.
La Fotografía: Los regímenes comunistas fueron y siguen siendo los peores sistemas dictatoriales que se han perpetrado en la historia de la humanidad. Anulan las naturales diferencias entre los seres humanos (la única igualdad es ante la ley y los inalienables derechos humanos). Todo en ellos combinan una intromisión en la irrenunciable libertad individual con una férrea opresión cultural, y todo en un escenario ultranacionalista (otra forma de fascismo), que comporta las más ridículas y degradantes alienaciones, tan feas, además, puras afrentas al más elemental sentido estético. Los países sometidos bajo esa terrorífica férula trataban y tratan a los “camaradas todos”, como sujetos-masa degradados. Sí a eso unimos la peor de las ineptitudes en cuanto a la gestión de los recursos naturales y capacidades para mejorar los sistemas de producción, o lo que es lo mismo, la mejora material de la población en libertad (sin ella no hay progreso); además de que por su propia estructura demagógica y excluyente es campo abonado para todo tipo de corrupciones y nepotismos. Probablemente, es el peor y más monstruoso sistema político que los humanos hayamos creado a lo largo de nuestra historia. Sí y todo eso sin entrar a considerar a las decenas de millones de seres que el comunismo masacró cruelmente en Rusia y China (Stalin y Mao, que mataba hasta los pájaros). La mayor de las desgracias que ha tenido que arrostrar la humanidad y, lo que todavía resulta espeluznante, que sigan activos urdiendo fatales estrategias basadas en una impostada superioridad moral en aras de una idea igualitaria que, para ellos, nunca es aplicable, sencillamente porque, nada más apropiarse del poder cancelan la democracia, la justicia y la libertad de expresión.