"Cortaron los trigos. Ahora / se contempla mejor mi soledad". Sophia de Mello Breyner Adresen
…Salí de mi casa a las ocho de la mañana. Me dirigí al sur. Pretendía llegar hasta Puertollano. Suponía que allí encontraría restos mineros con los que conseguiría componer unas fotografías fabulosas y así seguir acrecentando mi gloria. Me gusta mucho la arqueología industrial. El camino hasta Ciudad Real, a ciento quince kilómetros, no me deparó ningún encuentro fotográfico. Unos kilómetros más adelante, me encontré con un desvío hacia un nuevo aeropuerto, el de Ciudad Real. No me resistí a darme una vuelta por lo que suponía un lugar insólito. A veces los aeropuertos me gustan. Otras no. Hacía algo de frío en la estepa manchega. No se veía a nadie por ningún lado. Aparqué frente a la puerta de la terminal de pasajeros sin que nadie me lo impidiera. Me dio pereza coger la cámara y entré en el vestíbulo de la planta baja, con las manos en los bolsillos y los auriculares del Ipod en las orejas. Sonaba un programa de radio clásica que me gusta mucho: música de nadie. Apropiado: en la sala de llegadas tampoco había nadie. En una sola pantalla iluminada estaba anunciada la llegada de un único vuelo, de Palma de Mallorca, a las 16:30. No esperé, sobre todo porque eran las diez de la mañana… (de este momento no tengo fotografía, pero puede valer la que incluyo; es del paisaje de la zona y del mismo día).
Tengo la intención de continuar realizando y publicando aquí más Microviajes. Me gustan. A estas alturas supongo que ya el mundo sabe en qué consiste un Microviaje de pepe fuentes (ayer di la noticia del nuevo libro en este diario). El dieciséis de octubre emprendí uno, temprano. A pesar de que me entrego a esa experiencia con ganas, no siempre me sale bien. El de ese día creo que fue un desastre; o tal vez no (quizá sea prematuro evaluarlo porque estoy empezando a contarlo, pero tengo algunos indicios). De vuelta, observé con fastidio que en algún descuido se había metido en el coche la decepción de ese día. Se empeñaba en hablarme: -no has conseguido hacer nada mínimamente interesante; además no te has concentrado lo suficiente. Eres una catástrofe, un inepto; ah, y de artista, nada de nada, tío- Yo conducía y procuraba pasar de ella. Pensaba que era viernes y que a la caída de la tarde iría a la inauguración de una exposición, que no me importaba mucho pero que suponía que me entretendría y, por si fuera poco, por la noche nos iríamos por ahí, de «marcha«. Es lo que tienen los viernes, que a falta de inspiración, siempre queda el calor de los bares hasta muy tarde. Mañana lo sigo contando…
…Después inicié la vuelta por otras carreteras para que conducir me resultara algo menos aburrido. Llegué a mi casa a las seis. Fin de la historia de las cuevas de La Mancha. Creo que no volveré nunca, porque las páginas hay que pasarlas hasta terminar el relato para que todo siga y siga, hasta terminar el libro.
Diario de CLAUSURA 11.1
“La libertad es la posibilidad de aislarse. Eres libre si puedes apartarte de los hombres, sin que nada te obligue a acercarte a ellos en busca de dinero, de necesidad gregaria, de amor, de gloria o de curiosidad, que en el silencio o la soledad no hallan alimento. Si te es imposible vivir solo, es que has nacido esclavo. Puedes poseer todas las grandezas del espíritu y todas las del alma y serás un esclavo noble o un siervo inteligente, pero no libre”. Fernando Pessoa (El libro del desasosiego)
Miércoles, doce de agosto de dos mil veintiséis
Después de los grandes e inolvidables fastos de celebración por mi cumpleaños (anteayer), estoy bajando de la nube de mi “fama” y aterrizando en mi discreta cotidianidad.
Y, mira por dónde, hoy es el día del eclipse solar total, es decir otra grandísima celebración en nuestro territorio, y dado la coincidencia de que nací en agosto, me siento señalado y de algún modo también homenajeado por el clamor popular y la casualidad, dado que, como el sol, hoy, también soy un eclipsado, aunque nadie lo celebre mirándome con gafas especiales. La diferencia es que el sol solo se mantendrá en ese estado astronómicamente prodigioso, liberado y escondido de nosotros unos minutos, mientras yo permaneceré para la eternidad, la mía, que es eviterna y solo durará lo que tenga que durar.
Mantengo en mi memoria haber presenciado un eclipse en mi niñez, cuando vivía con mis padres en el cerro del acebuchal, y también me acuerdo de que en aquel remoto cerro aislado y pedregoso no teníamos nada que se pareciera a gafas ad hoc, y utilizamos cristales de botellas muy oscuras como protectores de nuestros ojos. Recuerdo haber visto el oscurecimiento de la luminosidad del mundo que me rodeaba. Como no sabía el año exacto he consultado a Google y, al parecer, fue en 1959 (tenía seis años), pero fue parcial aquí en el centro y total en Canarias. No me explico cómo se enteraron mis padres y además buscaron el modo de protegernos de la peligrosidad del fenómeno, si estábamos en el puto campo completamente aislados.
El de hoy no lo veré, no tengo gafas ni ganas de conseguirlas. Aunque sospecho que tiene más que ver el no coincidir con millones de personas haciendo todos exactamente lo mismo, a la misma hora y segundo. Hasta el gran capo-amo del país lo verá.
Y, hablando de aislamientos, creo que mi próximo año estará dedicado a la estricta y purísima vida en soledad, que cultivaré con empeño y vocación. Aspiro a la asepsia total, a ser un lobo solitario (que no terrorista, no deseo el mal de nadie) y pasar de la normal y eventual soledad al aislamiento (forma más refinada y elegante de estar solo). Y así, hasta que llegue mi próximo cumpleaños y venga mi amigo Ángel con un exquisito regalo y comamos juntos otra vez, acompañados por nuestras íntimas confidencias…
La Fotografía: La última foto de Zurraquín, la finca donde vivimos, de las muchas que he publicado en el diario. No creo que vuelva a traer ninguna más. Ya está bien, de mirar al ombligo de mi pasado, al menos en lo que se refiere a ese lugar.
































