31 JULIO 2008

© 2008 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2008
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-120 MM- ROLLEI-INFRARROJA 400
Soporte de copias
ILFORD MULTIGRADO WARMTONE BARITADO
Copiado máximo en soporte baritado
5
Fecha de diario
2008-07-31
Referencia
3080

Quizá la clave del  triunfo de la juventud esté en que, cuando se transita por esa edad el cuerpo lo soporta todo, no hay nada por lo que preocuparse. Las energías están intactas para todo lo demás. Luego no, en la edad, ya sólo quedan fuerzas  para vigilar las trampas del tiempo carcomiendo, devorando, consumiendo, derritiendo, ablandando. Las flacideces y las sospechosas manchas de la edad avanzan incesantemente. Haces balance y te percatas que tienes un montón de cuentas deudoras: algo de gloria, reconocimientos (quizá inmerecidos, pero aún así sientes que te faltan), viajes no realizados, alguna que otra aventura imposible, partidas de toda clase (a ser posible,  ganadas), entusiasmos no sentidos, erotismo no vivido, mujeres que desparecieron sin haber compartido con ellas la alegría del sexo, obras no creadas, libros no leídos (y tampoco escritos), pasiones o quizá gozosas y enfermizas adicciones, amigos que se perdieron en el tiempo y sobre todo días y días, muchos, miles y miles que se desperdiciaron  en las brumas de una cotidianidad mediocre, de una vulgaridad sin límites ni remedio. Y lo malo no es sólo eso, sino saber que ya no hay ninguna posibilidad de saldar ninguna de las cuentas pendientes; aunque se corra incesantemente para tapar los agujeros: “corre, corre,  maldito” o te alcanzarán todos tus fantasmas. El tiempo se convierte en un laberinto de caminos cruzados vividos agónicamente. Me temo que así acaban la mayoría de las  historias: con un montón de cuentas a medio liquidar; pero al menos sé que mientras el cuerpo aguante no se puede parar, no, ahora ya no hay tiempo para parar: “salta o muere, maldito“.