…Deseo que a través de ese interminable ejercicio, quizá ensimismado, consiga perfeccionar y dar un cierto sentido a una actividad constante de años y años, que nadie me ha encargado, pero en la que creo estar ofreciendo lo mejor de mí mismo. Nunca me han pedido explícitamente que lo diera todo, y no sabría determinar si ha sido por respeto o por desconfianza hacia mis supuestas posibilidades y capacidades. Me parece más probable lo segundo. El mundo y yo hemos seguido avanzando y rotando sobre nosotros mismos, pero sin hacernos demasiado caso. No debería haber demasiado problema con eso, es una circunstancia asumida por la mayoría; pero en mi caso se complica a partir de que necesito afirmar mi singularidad para no sentirme un sujeto sin perfiles, vacuo y prescindible (aunque creer que esforzándose, uno consigue espantar a la nada, no deja de ser una percepción subjetiva y a veces ilusoria). Sigo mañana, porque creo que hoy me estoy desorientando un poco…
16 AGOSTO 2010
© 2008 pepe fuentes