5 OCTUBRE 2010

© 2010 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2010
Localizacion
Pavía (Italia)
Soporte de imagen
-120 MM- ROLLEI INFRARROJA 400 (1600)
Copiado máximo en soporte baritado
3
Fecha de diario
2010-10-05
Referencia
4445

Salimos de Milán por la mañana, ni temprano ni tarde, hacia las nueve y media, en dirección a Turín. De camino paramos en la cartuja de Certosa di Pavía, un exuberante monasterio gótico-renacentista. En estos lugares abundan todo tipo de prohibiciones; a saber: filmar, fotografiar, llevar perros y mochilas, vestir veraniegamente y algunas más que no recuerdo. El control de la vestimenta es especialmente estricto con las mujeres, a las que persiguen con saña inquisitorial. Días antes, en el Duomo de Milán, comprobamos con perplejidad frustrante, lo inmensa que puede llegar a ser la estupidez humana. En la puerta de acceso ejercía una comisión de control del “decoro” en el vestir (según ellos, claro), formada por: dos militares, dos policías y dos inspectores uniformados, que eran los que determinaban si las personas, especialmente las mujeres, podían pasar o no. Observé que las estrictas normas no permitían que una mujer llevara falda corta o camiseta de hombreras, por ejemplo. Obviamente, ni se nos ocurrió someternos al férreo y estúpido control. En Certosa di Pavía, en el recinto exterior, frente a la fachada y al aire libre, realizaba esta fotografía y Naty, por otro lado, también fotografiaba. En esto llegó un individuo mal encarado, gordo, de andares indolentes y exigió a Naty que se cubriera (llevaba pantalón corto y camiseta de hombreras). Naty le contestó que estaba al aíre libre y que no lo haría. El individuo la exigió que abandonara el recinto inmediatamente. Ella, le mandó a la mierda y se dirigió al exterior. A continuación vino hacia mí que no me había enterado de nada y me dijo que dejara de fotografiar. Le miré furibundo, pero al tipo no le impresioné en absoluto. Es más, me exigió que me marchara ipso facto. Como Naty ya había salido, opté por largarme también; no sin antes maldecir tanta frustrante idiotez.