5 NOVIEMBRE 2010

© 2010 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2010
Localizacion
Jesús (Toledo, España)
Soporte de imagen
-120 MM- ROLLEI. PAN F 25 (100)
Soporte de copias
ILFORD MULTIGRADO BARITADO
Viraje
SELENIO
Tamaño
46,5 x 58,2 cm
Copiado máximo en soporte baritado
2
Copias disponibles
1
Año de copiado
2010
Fecha de diario
2010-11-05
Referencia
4252

Este otro hombre, llamado J., es más culto y distinguido que A. (ayer) y yo. Claro, eso no facilita nuestra relación. Quizá tenga que ver con su mirada hacia el mundo, diferente a la mía (que yo sepa, porque apenas nos conocemos). Tengo la sensación de que la suya, según lo que muestra de sí mismo (que no es mucho), es más compleja e interesante. Las pocas veces que hemos hablado, me he visto sorprendido por observaciones que a mí no se me habían ocurrido nunca. Sus reflexiones están enriquecidas por las de intelectuales y autores de los que yo nada sabía. En esos casos opto por callarme y escuchar con atención, respetuosamente. Otra de las pocas cosas que conozco de J. es que le gusta la naturaleza, tanto como para ir a vivir en ella y con ella, según tengo entendido. Para mí, la naturaleza es importante, pero como un mero fenómeno físico gratuito y que puede ser estético o no; y que me puede gustar o no. Depende. Dicho de otra forma: apenas me moviliza en sí misma, si no es porque posea condiciones estéticas (fotografiables), o porque tenga resonancias existenciales, o perfiles y texturas dramáticas. En todo caso, la naturaleza, como imagen estética ideal, cuanto más sencilla y escueta mejor. No sé por qué escribo sobre naturaleza con el retrato de J.; debe ser porque apenas le conozco. El hecho de retratarle fue casual. La conversación que mantuvimos antes, durante y alguna vez después, se podría calificar como de distante cordialidad. J. es un hombre muy atento y educado, culto como he dicho antes (traduce y escribe), pero mi predilección y respeto por las personas cultas no ayuda a que sintonicemos. Es una lástima que ahora no pueda hablar más de J., pero es que no sé nada de nada de él. Esta circunstancia me hace preguntarme: ¿es necesario, o al menos conveniente, conocer bien al retratado? ¿O tal vez no? No lo sé.