22 FEBRERO 2011

© 1984 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
1984
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-120 MM.- ILFORD 25
Soporte de copias
ILFOBROM GALERY FB
Viraje
SELENIO
Tamaño
46,5 x 58,2 cm
Copiado máximo en soporte baritado
5
Copias disponibles
6
Año de copiado
1999
Fecha de diario
2011-02-22
Referencia
823

“…una tarde vi el entierro de un niño, con el ataúd abierto, y me quedé temblando un rato largo, angustiadísimo, hasta que me explicaron que no era yo”. Antonio Lobo Antunes. La serie: -Los Muertos-. No sé nada de la muerte. Nadie lo sabe a ciencia cierta. Los que dicen saber, más bien creen que saben. Lo único que sé es que me aterra en lo más profundo de mi ser. También están los que dicen no tener miedo a la muerte. A esos no les entiendo. No me incomodan porque cuando afirman semejante majadería no les escucho. Me parecen unos farsantes, sencillamente porque es incompatible sentirse vivo y no tener miedo a la muerte. No es fácil vivir, pero mucho menos lo es morir. Cuando me llegue la muerte será la aniquilación total y absoluta de mi cuerpo y de mi vida, y ante eso sólo siento el pánico más abrumador e insoportable. Y no, a mí no me sirven los socorridos consuelos de la fe en un venturoso más allá. Eso o se siente o no; y si es que no, no hay solución. Sencillamente no se puede fingir, es imposible. Los muertos de la fotografía de hoy parecen estar vivos, sus cuerpos aún mantienen sus formas humanas, pero sobrecoge su sequedad, su inmovilidad, su muerte. Estos cuerpos muertos son la muerte, la mía, la de todos. Espantan. Por eso esta serie, poblada de muertos reales, es una de las que más aprecio, porque es la que encierra más verdad de todas las que he realizado y realizaré nunca.