«El corazón del francés sólo se enternece con los cumplidos bien formulados. Su vanidad es inmensa, hasta el punto de que lisonjearla puede volverlo incluso sentimental. En general, está capacitado para la intimidad, pero no para la soledad». E. Cioran (De la France, 1941)
29 OCTUBRE 2011
© 2005 pepe fuentes