24 FEBRERO 2015

© 2002 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2002
Localizacion
Parque de atracciones Warner (España)
Soporte de imagen
-120 MM.-ILFORD 250
Soporte de copias
ILFOBROM GALERY FB
Viraje
SELENIO
Tamaño
46,5 x 58,2 cm
Copiado máximo en soporte baritado
2
Copias disponibles
2
Año de copiado
2002
Fecha de diario
2015-02-24
Referencia
1396

DIGRESIÓN OCHO: La reunión (2013) escrita, dirigida e interpretada por Anna Odell. Suecia. La sueca Odell, de la que no sabía nada hasta ayer por la noche, me pareció una creadora genial (y guapa). Vi su primera película en un estado de excitación emocional y estética que recordaré mucho tiempo. Es más, hoy podría volver a ver la película sin que me pesara en absoluto. Encantado. Su historia tiene una estructura original: dos partes que se complementan con sutileza y penetrante precisión. En la primera parte, Odell propone la escenificación de una fiesta completamente verosímil en la que se nos viene encima, incontenible y abrumadora, una tensión dramática insoportable. Luego, en la segunda, deconstruye todo lo que ha contado en la primera y el efecto es infinitamente más tenso y creíble si cabe. Ambas partes son una incisión brutal y meticulosa en el alma humana. Lo que muestra al fondo del corte hiede, como no podía ser de otro modo. Esta historia tiene visos de estar basada en una experiencia desgarradora de la propia Odell: el acoso que sintió a lo largo de nueve años en su colegio, en su clase, por parte de sus compañeros. Pero, a fin de cuentas, eso es una circunstancia más, aunque durísima, de lo que puede suceder en la vida; por eso a mí me importó mucho más, en esta historia hechizante, cómo nos la cuenta Odell, su determinación como narradora y protagonista absoluta. Su mirada penetrante y concentrada, sus silencios expectantes ante los que fueron sus crueles enemigos de entonces. Su rostro, su expresión, su valentía y su fortaleza física y mental son impresionantes y ejemplares. La historia, de un realismo escalofriante, nos adentra, emocional y metafóricamente, en una especie de pasillo que los malos y brutales personajes han formado y por el que hacen pasar a los débiles dándoles empellones, golpeándoles la cabeza, propinándoles patadas y escupiéndoles hasta el final del diabólico y repugnante pasadizo del terror (esa era una de las crueldades habituales en uno de los colegios donde tuve la inmensa desgracia de caer y que también sufrí). Quién puede contar una historia como ésta sin la sombra de duda de la culpa propia, de la lamentación inacabable por lo no hecho, por las afrentas no combatidas que pueden acompañarte dolorosamente de por vida? Evidentemente Odell lo ha hecho y de forma sobrecogedora; por fin, a través de esta historia, conjura sus fantasmas y destapa las culpas de los demás. Nadie de los implicados está a la altura de tan grandioso ejercicio de sumaria memoria justiciera. El travelling aéreo final, sostenido durante unos justos y precisos momentos, sobrevolando los tejados de la ciudad donde sucede la experiencia, con Odell y su amigo encaramados en uno de ellos, es una perfecta y soberbia metáfora de la perturbadora historia que nos cuenta en esta alucinante y alucinada película.         

Pepe Fuentes ·