CUANDO SUENAN LOS TAMBORES, en Cuenca.
Desde hace bastantes años, intermitentemente, me acerco a Cuenca cuando las gentes se visten con túnicas y sacan los tambores a la calle. No sé por qué lo hacen ellos y tampoco por qué lo hago yo. Quizá sea por el eterno y sospechoso propósito de buscar, tan fotográfico. Dirijo mi mirada y mi objetivo hacia las gentes esperando encontrar algún tipo de esencia no revelada, especialmente en estas ocasiones donde se juntan muchos para hacer algo que no suelo entender. En esos confusos y ruidosos escenarios me resulta casi imposible abrirme paso entre el marasmo de lo previsible, de lo sabido. A pesar de mi afán, solo percibo tediosa tradición y animoso populismo. No tengo nada que ver con esas gentes, con tambores o sin ellos. Esta fotografía es de hace diez años. En ella aparece un hombre que toca el tambor porque se siente impelido a ello, o simplemente porque, con una túnica que se pone una vez al año, le gusta mucho tocar el tambor, hacer todo el ruido de que es capaz y sentirse parte de algo. Con ese presupuesto no encuentro el modo de descubrir nada. Me parece…
7 ABRIL 2015
© 2005 pepe fuentes