7 MAYO 2015

© 2007 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2007
Localizacion
Feria de arte Arco. Madrid (España)
Soporte de imagen
-35 MM. Kodak. High-Speed Infrared 3200
Copiado máximo en soporte baritado
3
Fecha de diario
2015-05-07
Referencia
7446

Durante unas horas, el sábado veinticinco de abril, me alejé de mi misantropía y me convertí en un ser social, entusiasta, hablador y hasta discutidor ¡Qué tontería! Para qué? Bueno, al menos, mientras lo hice, me entretuve y hasta parecía que tenía sentido y que ocupaba un lugar en el mundo. Luego, al rato, hacia la mitad de la travesía del pequeño acto social (éramos pocos, solo seis personas) me di cuenta que era mejor rebajar mis entusiasmos  y ralentizar la marcha. Algo así como conducir inseguro: acelerar y frenar al mismo tiempo. La reunión, en la que había una pareja desconocida para mí, tuvo lugar en casa de unos amigos auténticos. M.A.I. que era el miembro masculino de la pareja desconocida, era artista, el anfitrión también y yo aficionado al asunto. Teóricamente todo tenía que ir estupendamente y sí, fue bien. Me parece. Por si fuera poca la casualidad, el creador (con buen criterio dijo que se sentía incómodo con el calificativo de artista), lo era de la rama fotográfica y también de la edición. Tanto mi amigo de verdad como el nuevo, sabían mucho más de arte que yo. Mi amigo M.A.R., el más artista, sin duda, se mostraba callado e irónicamente distante. El que más hablaba era yo, tenía gracia el asunto; o no, que no la tenía. Como si yo tuviera algo inteligente o nuevo que decir. Menos mal que la conversación no iba de arte del todo, sino más bien de valores sociales, éticos, e incluso políticos. Fue un estallido de esencias utópicas y de confianza en el género humano por parte de los nuevos, y a Naty y a mí nos pilló a contrapié. Por mi parte tengo poco que decir respecto de la fe, esperanza y caridad (tipo Podemos). Al principio me mostré escéptico y un poco polemista. Argumenté, simplonamente, que en los humanos hay más sombras que luces, por adornarme un poco, porque claro de eso tampoco sé gran cosa. Naty calló, sabiamente. Luego, cuando por fin me di cuenta que con mi escasa capacidad dialéctica no llegaba a ninguna parte, también callé. Tenía gracia el asunto; o no. Dijo un hombre de gran talento, Charles Bukowski: “Pueden salir cosas buenas de no saber demasiado”. Eso me parece.