7 SEPTIEMBRE 2015

© 2015 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2015
Localizacion
Berlín (Alemania)
Soporte de imagen
-120 MM-SFX 200 (100)
Fecha de diario
2015-09-07
Referencia
637

BERLÍN (del cuatro al nueve de agosto de dos mil quince). Foto 7
Todos miraban al río Spree, sentados en hamacas y tomando combinados o cervezas. Nosotros también. La diferencia era que los demás parecían felices, mientras que yo no sabía si lo era o no. Tenía mi aparatoso equipo fotográfico junto a mí, con el que había llegado tirando penosamente por la orilla del río. Y, claro, me sentía en la obligación de dar utilidad a tan arduo empeño. Por más que miraba frente a mí mientras consumía un mojito, pues nada, que no veía causa alguna. Monté mi vieja cámara grande en el trípode y miré por el visor, pero por allí no se asomaba nada ni nadie que nos hiciera felices, ni al visor ni a mí; como lo parecían los que solo se ocupaban de sus respectivos mojitos o de lo que coño tomaran. De vez en cuando pasaban barcos atestados de turistas que bobaliconamente saludaban moviendo los brazos. Los de la orilla no les hacíamos ni caso. Pero claro eso no me parecía razón fotográfica seria para un “artista” profundo como yo. Mientras pedimos el segundo mojito se sentó a nuestro lado una pareja joven; él tenía buena pinta, a ella le sobraban diez o quince kilos, para mi gusto claro, que no para el novio, supongo. Durante un buen rato no pasó nada. Ellos a lo suyo y yo a mi mojito y a las invisibles causas fotográficas que no se habían acercado al rio esa tarde. Cuando viajo con mis pesadas cámaras siempre busco y busco (no, no soy Picasso porque él no lo necesitaba, simplemente encontraba, según decía, pero es que él era muy artista). Por fin, el muchacho, el novio de la gorda, debió intuir mi imperiosa necesidad de encontrar una explicación del porqué había venido tan cargado desde tan lejos y ofreció su pie al ángulo inferior derecho de mi visor, primero un poquito, tímidamente, y luego decidido, sin duda ni pudor. Fotografié, por supuesto, y me sentí un poco más tranquilo. Para redondear el acto “creativo” debería titular mi paciente y azarosa composición: -pie izquierdo del novio joven de la chica con sobrepeso-. Pero no lo haré…