23 FEBRERO 2018

© 2011 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2011
Localizacion
París (Francia)
Soporte de imagen
-120 ROLLEI INFRARROJA 400 (200)
Fecha de diario
2018-02-23
Referencia
4954

DIGRESIÓN CINCO. Voltaire/Rosseau, La disputa. Autor: Jean-Francois Prévand. Dramaturgia y dirección: Josep María Flotats. Intérpretes: Josep María Flotats y Pere Ponce. Teatro María Guerrero, (03/02/18)- Sabidas son las distantes posturas filosóficas de ambos protagonisas, más o menos, aunque yo, como iletrado que soy, tampoco estoy en condiciones de hacer una valoración. Sin embargo, sí diré que, dado que el planteamiento de la obra de Prévand es enfrentar ambas posiciones, sigo el juego y me coloco, sin apenas sombra de duda, al lado de Voltaire, faltaría más. Su equidistancia, tan posmoderna ya, le permitía observaciones inteligentes sobre un modo elegante de vivir, sustentado en la cultura y civilización humana que, al menos aparentemente, ha avanzado a lo largo de milenios. No, no estoy hablando de que el género humano haya progresado, eso siempre será objeto de resbaladizas y cuestionables opiniones, sino de que, al menos, los humanos hemos conseguido realizar obras estimables: indudables testimonios del progreso humano que denotan cierta capacidad creativa y espiritual para organizarse en sociedades que aspiran a un orden justo y a la libertad de sus ciudadanos. A pesar de que a veces se den situaciones en las que sucede todo lo contrario, generalmente inspiradas en creencias y fanatismos ampliamante refutados por la razón y por la desdicha que han provocado. Rosseau, sin embargo, desconfía de los logros de la humanidad y considera al hombre como un ser vulnerable y tremendamente frágil ante las manipulaciones del orden político y social creado por los hombres; incapaz, tal vez, de gestionar adecuadamente sus potencialidades si no es severamente tutelado. De aquellos polvos vinieron los cenagosos empantanamientos de tantas nefastas utopías. Pero no, no quiero seguir engolfándome en disquisiciones desconocidas y ajenas para mí, sino tan solo apuntar que, a pesar del gran entusiasmo que despertó en el público que les tributó una cerrada y larguísima ovación, a mí me pareció una representación poco imaginativa; voluntariosa por parte de Ponce y Flotats, ambos de inmenso talento, pero que tienen que vérselas con un texto funcional y pedagógico, con escasa textura dramática. No obstante, y a pesar de todo, gocé de la obra.

Pepe Fuentes ·