15 DICIEMBRE 2018

© 2018 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2018
Localizacion
Madrid, (España)
Soporte de imagen
-35 MM- ILFORD DELTA 3200
Fecha de diario
2018-12-15
Referencia
8595

DIGRESIÓN QUINCE. Luces de Bohemia, de Ramón María del Valle-Inclán. Dirección: Alfredo Sanzol. Escenografía y vestuario: Alejandro Andújar. Iluminación: Pedro Yagüe. Intérpretes: Chema Adeva, Juan Codina, Jorge Bedoya, Josean Bengoetxea, Paloma Córdoba, Jorge Kent, Jesús Noguero, Paco Ochoa, Ángel Ruiz, Kevin de la Rosa. Teatro María Guerrero, seis de octubre. Tenía muchas ganas de ver un obra de Valle Inclán. Mis lagunas culturales son vastas, inmensas, abisales. Por ejemplo, nunca he leído al aludido Valle Inclán, ni a Pío Baroja, ni a Azorín, ni a Maeztu y tampoco a Ganivet. Y, por supuesto, tampoco otros nombres menos señalados de la generación del noventa y ocho. Sin embargo, he leído bastante a Unamuno y un poco a Machado. Ya no conseguiré ponerme al día o saldar cuentas con la cultura. ¡Qué le voy a hacer! De momento, nada en especial, salvo que, de vez en cuando, si aparece alguna ocasión de acercarme a algún autor que esté en la lista de ausencias imperdonables, procuro aprovecharla para acercarme. Fue el caso de Luces de Bohemia, el mes pasado, de lo que no me arrepiento, a pesar de que hubo algunos momentos en que sentí aburrimiento (incluso me pillé bostezando un par de veces). Creo que la razón de mi frialdad ante la representación puede tener que ver con que la obra ha envejecido. La España de los años veinte poco tiene que ver con la actual, a pesar de que el carácter de los españoles de ahora sea perfectamente reconocible en la de aquellos años. No hay modo, nunca cambiaremos. También determinadas situaciones o circunstancias políticas y sociales o, dicho de otro modo, a grandes rasgos, seguimos siendo los mismos catastróficos e irredimibles seres. Quizá fuera esa la causa de mis bostezos, ver el país y verme reflejado en personajes del primer cuarto del siglo pasado, y eso solo puede provocar cansancio, pereza. Me pregunto: ¿era necesario ahora revisar a Valle Inclán? Me contesto: creo que no. Todo resulta excesivamente redundante. Aunque Sanzol haya montado una obra inteligente y dinámica. La escenografía y el tempo de la representación es fluido y apropiado, por ese lado ningún problema. El vestuario ajustado a época, y la iluminación de Pedro Yagüe, brillante. También los actores están espléndidos e irreprochables, especialmente Chema Adeva, en Don Latino de Híspalis, y Juan Codina, en Max Estrella. Pero, para mí, no fue suficiente.

Pepe Fuentes ·