30 JULIO 2019

© 2008 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2008
Localizacion
Tucson (Estados Unidos)
Soporte de imagen
-120 MM- ROLLEI-INFRARROJA 400
Copiado máximo en soporte baritado
3
Fecha de diario
2019-07-30
Referencia
3250

DIGRESIÓN DIECISÉIS. La quietud. Argentina (2018). Guion y dirección: Pablo Trapero. Intérpretes: Bérénice Bejo, Martina Gusman, Edgar Ramírez, Graciela Borges, Joaquín Furriel. Desde los aviones se eliminaban las pruebas y a los supuestos enemigos del orden asesino argentino. Una de las muchas y espantosas acciones de la dictadura genocida (de las cuatro juntas militares a lo largo del Proceso de Reorganización Nacional, o El Proceso, 1976/1983) fue despojar y asesinar a más de treinta mil personas. Los detenían, torturaban y, a aquellos que tenían bienes se los arrebataban, incluso hijos pequeños, a cambio de promesas de salvación para después hacerles desaparecer en fosas comunes o arrojándoles desde aviones al mar. Ese fue el contexto y origen de la familia protagonista de la película de Pablo Trapero. Esas terroríficas circunstancias hacen que, los padres de las dos hijas protagonistas, colaboradores interesados con la dictadura y que, décadas después (el presente que narra la película), gozan de una situación privilegiada con una maravillosa finca (La Quietud), pasen a ser enjuiciados. Todo ese oscuro y espeluznante pasado es el telón de fondo para sostener una historia de incondicional amor fraternal. El amor entre las dos hermanas, mujeres jóvenes y atractivas, resulta vibrante, sensual, y admirablemente rodado. Hay una escena plena de amorosa sensualidad y erotismo en la que las dos hermanas se masturban juntas increíblemente resuelta. Nunca había visto una escena igual en cine. Trapero corre riesgos en este revulsivo y peligroso juego de conjugar unas llorosas y folletinescas historias de amor, en las que los hombres están completamente descolocados y solo sirven de referentes heterosexuales, con otra de sórdido y furioso rencor que anida, agusanado, en el corazón de los padres. De la prueba sale airoso a pesar del casi imposible planteamiento. Las interpretaciones de Bérénice Bejo, Martina Gusman y Graciela Borges, resultan más que estimables, creíbles y matizadas. Inquietante el personaje de Graciela, la madre. Película superior.

Pepe Fuentes ·