1 AGOSTO 2019

© 2016 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2016
Localizacion
Bucarest (Rumanía)
Soporte de imagen
-120 MM- ILFORD DELTA 3200 (6400)
Fecha de diario
2019-08-01
Referencia
1836

DIGRESIÓN UNA (I). Homero, Ilíada. Alessandro Baricco (2004) Edit. Anagrama. Ebook (2017). He llegado a la sesentena sin haber leído la Ilíada. Ahora, y antes de que fuera tarde, lo he hecho en la versión resumida o para ser leída en público que ha hecho Baricco. Dice él: “…pensé en intervenir en el texto para adaptarlo a una lectura pública”. (…) “No corté, casi nunca, escenas completas, sino que me limité, en lo posible, a eliminar repeticiones, que en la Ilíada son numerosas, y a aligerar un poco el texto”.  Al parecer y según aclara, ha eliminado las apariciones de los dioses, para resaltar los hechos humanos. Más adelante: “Como decía Lukács, la novela es la epopeya de un mundo abandonado por los dioses”. Acertadísima cita. Lo más importante de esta versión es que está narrada en primera persona por los protagonistas más legendarios, en capítulos singulares que combina consiguiendo un relato dinámico y homogéneo, en un tiempo correlativo ajustado a la narración original. Respetuosa y cuidadosa recreación, de una prosa refinada, elocuente, que se sustenta sobre un perfecto equilibrio literario. Un bello ejemplo de sugestión poética, referido a la épica de los caballos: “…Ellos no habían nacido para sufrir la vejez o la muerte, ellos eran inmortales. Pero habían cabalgado al lado del hombre, y de él habían llegado a aprender el dolor: porque no hay nada sobre la faz de la tierra, nada que respire o camine, nada tan infeliz como lo es el hombre”. Una curiosidad, en mi caso: a partir de esta obra acabo de enterarme de que la Ilíada, en el relato de Homero, acaba en el momento en que Príamo recupera el cadáver de su hijo, Héctor. Ninguna alusión al famoso hecho del caballo ideado por Ulises, que sucede después. Baricco incluye en su versión ese famoso hecho a partir de fragmentos de La toma de Ilio, de Trifiodoro, escritos en el siglo IV después de Cristo…

Pepe Fuentes ·