15 OCTUBRE 2019

© 2009 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2009
Localizacion
Edimburgo (Escocia)
Soporte de imagen
-120 MM- ROLLEI SUPERPAN 200(400)
Copiado máximo en soporte baritado
3
Fecha de diario
2019-10-15
Referencia
3832
Pepe Fuentes ·

15 OCTUBRE 2019

© 2004 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2004
Localizacion
Budapest (Hungría)
Soporte de imagen
-120 MM AGFA 100
Fecha de diario
2019-10-15
Referencia
8554

DIGRESIÓN CUATRO.  El maestro Juan Martínez que estaba allí.  Manuel Chaves Nogales (1934). Ebook. Libros del Asteroide. Prólogo, Andrés Trapiello (2007). Sigo con Chaves Nogales, todo un descubrimiento para mí. En este caso, una crónica de la revolución rusa (1917) contada por Juan Martínez, bailaor flamenco al que los avatares del agitado comienzo del siglo XX, inesperada y circunstancialmente, le llevan de Turquía a Rusia. Al parecer, Martínez le contó a Chaves Nogales su paso por la rusia revolucionaria durante casi diez años, y éste, a su vez, lo recogió en esta obra de la que no he llegado a saber, fiablemente, si se trata de un testimonio veraz, en primera persona, o de una recreación literaria. De un modo o de otro, la historia se sustenta en hechos más que fiables sobre lo sucedido tanto en Moscú como en Kiev y, finalmente, en Odesa. Las vivencias de Martínez en Rusia, espléndidamente contadas en primera persona por Chaves en un tono de crónica novelada, se leen ávidamente por lo azaroso y tremendamente peligroso que resulta todo lo que sucede al protagonista y a su mujer, Sole, que en todo momento permanece en un segundo plano. El agónico dramatismo de las situaciones vividas, que en varios momentos son de vida o muerte, soportan un continuo crescendo a medida que los bolcheviques van conquistando el poder absoluto que finalmente consiguen. El telón de fondo donde se mueven los personajes es convulso y de una crueldad pavorosa. “La guerra civil daba un mismo tono a los dos ejércitos en lucha, y al final unos y otros eran igualmente ladrones y asesinos; los rojos asesinaban y robaban a los burgueses, y los blancos asesinaban a los obreros y robaban a los judíos”. El tono del relato es aséptico y sin concesiones a lo meramente literario. Tampoco se entretiene en descripciones caracterológicas de los personajes, ni en análisis sociopolíticos. Martínez repite una y otra vez que él ni sabe ni quiere saber nada de política. Para él su único propósito es sobrevivir. Hay descripciones dramáticamente conmovedoras como las vividas al final de su trayectoria rusa, en Odesa, donde relata cómo la población moría de hambre en plena calle, arrumbados contra las fachadas o en rincones oscuros, y el modo en que los niños intentaban sobrevivir: “…cuando se pasaba junto a ellos el instinto les hacía saltar como alimañas y se agarraban a las piernas de uno y le daban terribles dentelladas (…) Había tanta hambre que cuando caía una caballería muerta en medio de la calle, los hombres como chacales, se precipitaban sobre ella y en quince minutos dejaban monda y lironda la osamenta de la bestia, como no lo hubiese hecho mejor una bandada de buitres”. A través de la mera crónica del comportamiento de los contendientes, y especialmente de los bolcheviques, a fin de cuentas los ganadores de la contienda contra los blancos (burgueses, por resumir), queda especialmente patente la crueldad con la que dirigían sus acciones y que mantuvieron a lo largo de los setenta años de dominación absoluta sobre millones de seres. Se ve venir el terror a través de está originalísima y certera obra de Chaves Nogales.

Pepe Fuentes ·