23 MARZO 2020

© 2020 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2020
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-DIGITAL-IPHONE
Fecha de diario
2020-03-23
Referencia
9908

BREVE DIARIO (de incierta e intermitente duración) DE UNA PANDEMIA UNIVERSAL CONTEMPORÁNEA.
Domingo, veintidós de marzo, 10 AM.
He salido con Míster Brown a dar un paseo circular por mi barrio. Tranquilos, despacio, en silencio. Hemos remontado la Travesía del Hospital (mi calle) y nos hemos dado de bruces con el edificio de la Academia de Infantería; hemos girado a la derecha y avanzado en paralelo a las instalaciones de los aprendices de guerreros (en 1975 estuve un año yendo a este lugar todos los días, pero no aprendí nada de nada); hemos vuelto a girar a la derecha y hemos iniciado la bajada hacia el Hospital Provincial (sin ningún movimiento asociado al Coronavirus que se viera desde fuera); inmediatamente después, el Castillo San Servando a la izquierda (nunca he entrado). No nos hemos cruzado absolutamente con nadie y el silencio era total. Avanzábamos despacio. Charlie se ocupaba de sus cosas, a ras de suelo. Cien metros más abajo, la puerta oriental del Puente Alcántara, hemos girado a la derecha y hemos comenzado a recorrer el Paseo de la Rosa por el lado derecho; aquí había un almacén de materiales de construcción (todavía existe) donde dejaba la bicicleta cuando iba al colegio de niño. Cuatrocientos metros más adelante, al otro lado del paseo, a la izquierda según avanzábamos, la estación de ferrocarril. Seguimos sin encontrarnos con nadie. Tampoco circulaba ningún coche. Inmediatamente después, en la rotonda de Cabrahígos, hemos vuelto a girar a la derecha e iniciado la subida de la cuesta, sin nadie en la calle y en un silencio sepulcral. Trescientos metros más adelante hemos remontado y girado a la derecha, justamente donde está tomada la imagen de hoy. Doscientos metros más adelante giramos a la derecha para volver a nuestra casa. No hemos visto a nadie (ni coches, personas o animales) y el silencio ha sido completo; solo hemos oído algún pájaro a lo lejos. Impresionante e intranquilizadora experiencia que no había vivido nunca en este barrio a lo largo de los casi sesenta años que llevo en él.
De repente, el silencio”. Jean-Claude de Feugas

Pepe Fuentes ·