28 ABRIL 2020

© 2019 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2019
Localizacion
Cañón del Sumidero (México)
Soporte de imagen
-120 MM- ILFORD DELTA 400
Fecha de diario
2020-04-28
Referencia
9689

VIAJE A MÉXICO, Julio 2019
San Cristóbal de las Casas, San Lorenzo de Zinacantán:

sábado veinte, por la mañana

A media mañana cogimos el coche para acercarnos a dos Comunidades Tzotziles.
Primero, a San Lorenzo de Zinacantán, a doce kilómetros. Allí nos dirigimos a una casa familiar donde se tejían tapices, pañuelos, alfombras y todo tipo de prendas, con motivos tradicionales.
En la puerta, una anciana con tres niñas nos propuso que las fotografiáramos.
Lo hizo Naty a cambio de las únicas monedas que teníamos. Yo propuse fotografiar a cada una de ellas. Una señora de la casa nos cambió veinte pesos y fotografié a todas, a la señora y sus tres nietas.
Después, pasamos a una amplia habitación: una especie de sala de recepción donde estaba sentado el patriarca, apoyado en la pared; al otro lado, junto una ventana, otro hombre de mediana edad que debía ser su hijo, o tal vez un yerno. En las paredes de rasillones de cemento colgaban fotografías descoloridas.
El mobiliario consistía en un frigorífico, unas sillas de plástico y una televisión antigua apagada.
Pasamos a otra habitación algo más grande donde varias mujeres tejedoras trabajaban en sus telares pacientemente. En unas mesas exponían sus creaciones para eventuales compradores.
Bruno nos explicó el laborioso proceso. A nuestro lado, una mujer de mediana edad, de rodillas, tejía un paño en un telar de cintura: una especie de artilugio portátil, en el que iba pasando hilos horizontalmente por una trama vertical. Se llamaba de cintura porque la mujer sujetaba el pequeño telar con la cintura mediante una correa. El proceso se adivinaba desesperadamente lento: terminar un tapiz podía llevar meses.
En ningún momento pensamos en comprar nada.
De ahí pasamos a una tercera habitación de suelo de tierra prensada donde, en una plancha sobre brasas, cocinaban unas tortillas de maíz con las que luego envolvían un relleno, ya no recuerdo de qué. Nos contaron el proceso culinario y nos ofrecieron unas tortillas. Comimos una o dos cada uno. Les dimos la propina de rigor, agradecimos las atenciones y salimos…

Pepe Fuentes ·