29 ENERO 2026

© 2026 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2026
Localizacion
PELÍCULA: Camino de venganza, de Sydney Pollack, 1969. Burt Lancaster
Soporte de imagen
-DIGITAL 10000
Fecha de diario
2026-01-29
Referencia
11377

Diario de un hombre Invisible: 8
“Un hombre de mi carácter no puede dejar de hacer lo que ha dicho que hará”. Burt Lancaster, en la película: Camino de venganza, de Sydney Pollack
Domingo, veinticinco de enero dos mil veintiséis

… Vuelvo a mi prosaica pero tranquila y feliz realidad de ayer, sábado (ya el otro día dije que la clave de mi felicidad consiste en vivir en paz conmigo mismo, la única presencia humana en mí vivir).
Al final de la mañana estuve en Mercadona, (me encanta ir), que, por cierto, en la hora punta del sábado (11 AM), hay muchedumbres circulando por los pasillos (deberían poner normas de circulación, todos en la misma dirección para no chocarnos); y entre ellos yo, que he empezado a preocuparme: cuando avanzo por los pasillos mantengo una intensa conversación conmigo mismo, casi en voz alta, sobre la conveniencia de comprar unas cosas u otras. Me observaré y controlaré no vaya a ser que los empleados del Súper cuchicheen cuando me vean diciendo: -hoy ha venido el loco-.
Volví a mi casa y me hice la comida: coliflor con mayonesa y paella de Mercadona. Luego siesta y haraganeo en el sillón, y otra vez a la clausura. Cerré a las ocho, bajé a prepararme la cena y comprobé que se había averiado la caldera de la calefacción ¡pues qué bien, y en pleno invierno! Vi el partido del Madrid contra el Villarreal (ganaron 0-2).
Después, terminé de ver una película del oeste, muy divertida (cita introductoria), pero que ya había visto. Poco antes de las doce, me acosté (hace tiempo que no hago distingos entre días normales y fines de semana).
Todo salió exactamente como suponía que saldría. Cada minuto. Lo mejor fue que nadie me interrumpió y que no estuve presente en la conciencia de nadie y nadie lo estuvo en la mía. Cada minuto de las veinticuatro horas hice lo mejor que podía hacer, o, dicho de otro modo, lo que me fue dando la gana: no habría querido cambiar nada de lo que fui haciendo en cada instante del día.
Hoy, domingo, exactamente lo mismo, y esas vivencias felices se las dedico a los que piensan que no existe ningún día igual a otro; que solo puede que tengan razón en aspectos contingentes (qué película ver o qué tiempo hace); en todo lo demás, es decir, en lo importante existencialmente, creo que hay una continuidad sostenida de días idénticos. Doy fe de ello. Y lo que es mejor todavía: se puede vivir enfervorizadamente como se elige, aunque todo se repita y repita, una y un millón de veces.
La Fotografía: Burt Lancaster, viviendo sus tribulaciones y sufriendo las inclemencias propias de un hombre de carácter que debe hacer lo que dijo que haría, bajo la atenta mirada de Sydney Pollack, en mil novecientos sesenta y nueve (ya se han muerto los dos).

Pepe Fuentes ·