17 MAYO 2026

© 2015 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2015
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-120 MM- TMAX 400 (800)
Fecha de diario
2026-05-17
Referencia
11139

Diario de un hombre Invisible:14.1
«Cada virtud solo necesita un hombre; pero la amistad necesita dos». Michel de Montaigne
Jueves, catorce de mayo de dos mil veintiséis

Ayer tuve la ocasión de tocar el mundo real, el de la gente, la calle, un taller mecánico, una terraza de un bar al sol (antes de comer), un restaurante, una notaría; y luego a mi casa (mi clausura, otra vez). Seis horas duró la experiencia. Para mí, desde luego que sí. Esas cosas no me pasan nunca. Son fáciles para todo el mundo, pero no para mí.
La inesperada y extraordinaria experiencia vino motivada porque uno de mis mejores amigos (son una trinidad), me pidió que le acompañara a una notaría como testigo en unos asuntos hereditarios. Naturalmente le presté mi presencia sin dudarlo y encantado de ayudarlo en lo que le fuera preciso.
No voy a relatar pormenorizadamente lo sucedido, salvo que quedamos a las doce y media y el trámite notarial estaba previsto para las cinco (duró hasta la seis); y que mi amigo y yo estuvimos encantados con nuestra mutua compañía durante horas, y por si fuera poco el placer, estuvimos casi todo el tiempo al sol primaveral.
Nuestros temas de conversación, los habituales entre nosotros, con inclusión de las novedades que suceden en el equipo de fútbol al que seguimos, que se encuentra al borde del precipicio y en el que intuimos que habrá un antes y un después de esta crisis. Las organizaciones humanas llegan a un punto en el que o cambian o mueren. Al club le está pasando eso precisamente (él que tiene que largarse, hombre caducado sin duda, ha decidido aguantar y mantenerse en una actitud antinatura, soberbia, vanidosa y extemporánea). No está claro el proceso, porque el club puede inmolarse en una continuidad suicida por la loca vanidad del jefe.
Uno de los atributos de la sabiduría es aplicar el tempo adecuado a lo que se haga; yo, que no me caracterizo por serlo (sabio), sé que debo dejar de empeñarme en propósitos que ya no me corresponden. Puede que consiga ser inteligente, al menos en eso, y adaptarme al momento  y con la actitud adecuada y conveniente para mi tiempo. Sobre todo, para no sentir la humillación de la ignominiosa expulsión.
Lo mismo pasa con el país, que está a punto de consumar la peor predicción de Otto von Bismark: también autodestruirse. En ambas crisis mi amigo y yo estábamos de acuerdo en todo.
Eso nos aportó una gran satisfacción en las horas que permanecimos juntos porque nuestros temas de conversación fueron confiados, amables, afirmativos, rientes y placenteros…
La Fotografía: Hace años acudía siempre a fotografiar a la fiesta grande de la ciudad (el Corpus). Ahora no sé bien lo que buscaba con esa pertinaz costumbre. No tenía que ver con testimoniar el acontecimiento como buen amante de mi ciudad, que no era; sino que más bien se trataba de un propósito artístico y experiencial: entrever fotográficamente el alma y carácter de los creyentes y porqué hacían lo que hacían. Además, acercarme a sus caras y expresiones y detrás, su alma (una quimera). Sí, era como una necesidad entre estética, artística, sociológica, psicológica y algún propósito más que ahora se me olvide, tal vez espiritual y cultural (de todo un poco). Un absurdo galimatías que naturalmente no ha transcendido ni siquiera en mi casa y mi conciencia. Ya no lo hago, asistir, me refiero.

Pepe Fuentes ·