MONÓLOGOS SOBRE ARTE 39 y 4
“El mundo es el verdadero espejo en el que el hombre se busca. El arte no es sino el reflejo en el que se encuentra a sí mismo”. André ComteSponville
Martes, diecinueve de marzo de dos mil veintiséis
… Sobre la exposición de Vilhelm Hammershoi, que visité el 26 de febrero de este año, y de la que publiqué tres entradas a primeros de marzo, sin dar por concluida la experiencia ya que me engolfé en otras entradas y otros asuntos. Sin embargo, a pesar de tener algunas fotos más reveladas, sí tenía interés en dedicar una entrada, la última, a un autorretrato del artista.
Lo que este retrato me dice, aparte de las consideraciones que se puedan hacer del extraño encuadre y distribución de los espacios, tan disfuncionales que cuesta concentrarse en la contemplación del autorretratado, es que parece querer expulsarnos de la obra y de sí mismo.
Quizá pretendiera hacer visible la discreción de su personalidad, como si nos susurrara: –soy yo, pero no es preciso que os detengáis en mi figura; porque lo importante es la puerta entreabierta, la ventana y la luz”. “Yo ya me conozco”, apostilló.
En este retrato contaba con 47 años, pero parece avejentado, o quizá cansado del rigor y coherencia de su vida de danés artista. O tal vez aburrido, a pesar de haber pintado una obra extensa e intensa que ha transcendido por ser de altísima calidad y vibrante sensibilidad.
Murió cinco años después de una larga enfermedad, con 51 años, de cáncer de garganta.
La Fotografía: Me quedaba el autorretrato por publicar, me lo había reservado y no sé por qué, supongo que son los secretos del diario que hasta a mí me extrañan. “Hammershoi pinta este autorretrato en la casa de las afueras de Copenhague que alquila en el verano de 1911. La mitad izquierda del lienzo muestra al propio artista, con el pincel en mano. Su presencia y su gesto son poco habituales en su obra: mira al frente, quizá un espejo, que también es el lugar del espectador. La mitad derecha la ocupan una puerta y una ventana, dos elementos característicos de su pintura, que ya aparecen en un estudio preparatorio, sin su figura”. (catálogo de la exposición)