DIARIO DE UN CONDENADO 19
¿Habrá algo más triste, más frustrante, que hacerse una paja sin estar empalmado? Rafael Reig
Martes, siete de julio de dos mil veintiséis
La última vez que escribí para este capítulo del diario fue en noviembre del año pasado.
He echado un vistazo a esa entrada y podría habérmela ahorrado, a pesar de que era larga y hablaba de una serie titulada Yakarta en la que aparece un Javier Cámara (protagonista), deprimido y solo, abandonado a su suerte mala.
Han pasado ocho meses y Javier Cámara ya habrá olvidado la serie que tan bien interpretó; sin embargo, mi vida es exactamente la misma de entonces, y encima no consigo olvidarla. Por cierto, en este último fin de semana también he visto otra serie completa, más o menos parecida, pero indudablemente muy superior a la que interpretó Cámara (mejor producción e historia más compleja), con un Colin Firth, inmenso; seguido a la misma altura por Toni Collette y Juliette Binoche.
Se trata de The Staircase (2022), de Netflix, creada, producida y dirigida por Antonio Campos, que no conocía. Es un juego de medias verdades, de simulaciones, de amores y traiciones, de honda reflexión existencial y sexual, de la imposibilidad de vivir en la asepsia iluminada por el falaz virtuosismo de una aparente felicidad familiar.
Absorbente. Vertiginosos saltos en el tiempo, como en mi diario, con la diferencia que los míos son a cámara lenta.
Ah, se me olvidaba, en esta serie me enamoré de Juliette Binoche, una vez más, porque ya lo estaba. En esta ocasión ofrece una imagen de mujer sobria, bella, misteriosa y enamorada, a un paso de la provecta edad (58 en el momento del rodaje). Por cierto, me apasionan las mujeres maduras que siguen siendo hermosas, probablemente porque han sabido dar un sentido inteligente a su vida.
¡¡¡Pues que bien, menudo plan el de esta entrada!!! No quería escribir de lo que estoy haciéndolo, una vez más la escritura por si sola se ha rebelado contra lo planeado y se ha ido a su aire por donde le ha dado la gana.
Mi voluntad de escritura era sobre la afirmación de Reig, porque hoy, cuando he abierto el recipiente de las citas, la de la tristeza de Reig me ha saltado encima autoimponiéndose imperativamente.
A mí también me pasa lo que a él, la misma tristeza en igual circunstancia. Esa es la condena de la que quería escribir; pero no en la vertiente venérea, sino metafórica por lo que supone soñar con una vida intensa y prolífica vivencialmente sin tener el músculo vital, ¿o es viril?, en erección. Sí, cuando el vivir se convierte en un flácido gatillazo, en este caso vital o viril que viene a ser lo mismo.
La Fotografía: También he comprobado la fotografía que traje ese día, el once de noviembre del año pasado: eran peces rojos chinos que vivían en un estanque de Baofeng, Zhangjiajie (China), en dos mil dieciocho. Los de hoy también. Son los mismos o indistinguibles de los de entonces. A los peces de China, como a los propios chinos, no sabría diferenciarlos. Con el resto del mundo me pasa lo mismo. A los condenados solo nos individualiza nuestra condena, más allá, todos iguales, como los peces.