12 JULIO 2026

© pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Fecha de diario
2026-07-12
Referencia
11730

Los MICROVIAJES
A Málaga y Sevilla: día 5
«…el que viaja conoce una obviedad fundamental: sabe que no ha muerto». Manuel Vilas
Martes, veintiséis de mayo de dos mil veintiséis

Por la mañana, cambio del aparcamiento del coche ya que estaríamos una noche más en el Hotel Eurostars Regina.
Después, arrojamos nuestros cuerpos a la ciudad, bajo un calor que a media mañana empezó a ser intenso. Lo primero, como era obligado, intentar visitar la Catedral y el Alcázar. Ya en las inmediaciones de la catedral vimos muchedumbres que se agolpaban en la entrada. Preguntamos, y nos informaron que si no teníamos entrada reservada tendríamos que hacer cola desde las siete de la mañana, con dudoso resultado. Enfrente, la entrada al Alcázar, donde se apelmazaban cientos de personas. Preguntamos, también. La respuesta fue que hasta junio no había entradas disponibles.
Doble y dolorosa decepción, sobre todo por la Catedral. Todavía recuerdo la única y última vez que la visité (1983) y como me impresionó por su magnificencia y dimensiones.
Me enfadé conmigo por no haber gestionado las entradas con antelación de un mes, por ejemplo. El plan de la mañana se había ido al garete. No supimos reaccionar con alguna alternativa rápida y de interés.
Deambulamos por el centro, sin ton ni son. Hacia mediodía nos sentamos en una terraza donde tomamos cerveza y comimos.
Qué hacer por la tarde: nada pensado y lo que es peor, nada deseado. Me sentí culpable por la falta de previsión. A lo largo de los años, con Naty, era yo el que se encargaba, más o menos en diseñar las rutas, y ahora, visto en perspectiva, también me siento culpable por imprevisión e ineptitud en tantos viajes. Creo que, a lo largo de treinta años, cuando no se encargó nadie de pastorearnos, como ocurrió en los viajes lejanos que contratábamos con guías, salvo EE.UU. varios países de Europa, Marruecos y Estambul, las posibilidades y potencialidades aprovechadas no pasaron, pongamos, de un treinta por ciento. Siempre recordaré esa circunstancia con enfado. Aunque si me compadezco un poco reconozco que es difícil viajar bien y aprovechadamente, aunque eso no me justifique.
Después de la escasa visita turística, paramos en una terraza a tomarnos un cóctel y paliar la ola de calor de la tarde.
Por la noche, después de un día fallido (el peor de este Microviaje), cenamos en la Alameda de Hércules. Fue grata la cena y la estancia en la terraza.
La Fotografía:
Había que hacer algo para pasar la tarde, y callejeando bajo el pesado sol de primera hora de la tarde, nos tropezamos con el Palacio de las Dueñas. Entramos. No recuerdo lo que nos costó (no fue barato). Construido entre el siglo XV y XVI, fue durante siglos residencia de nobleza y alta aristocracia no solo española sino también europea. En marzo de 2016 y por iniciativa personal de D. Carlos Fitz-James Stuart, XIX duque de Alba, fue abierto al público. Dedicado, especialmente, como si de una hagiografía con alfombras se tratara, a María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva, Duquesa de Alba (1926/2014). Dado que atiende profusamente a los detalles ínfimos y familiares, enseguida nos aburrió. Nos largamos después de descansar un rato en los jardines, donde estaba esa foto, había más, por todos lados. Supongo que mereció tanta reverencial atención, no estoy bien informado. Lo que si pude comprobar en una amplia galería fotográfica de la vida de esa dignísima señora, es que fue una bella mujer.

Pepe Fuentes ·