Los MICROVIAJES 6.1
“Posmodernidad quiere decir desaparición del objeto. Y la aparición del concepto. Un arte puramente intelectual, con una apariencia que a veces hace reír a la gente, pero que es el arte más superintelectual que ha existido”. Félix de Azúa
Miércoles, veintiséis de mayo de dos mil veintiséis
Nos levantamos a la hora habitual (en torno a las ocho y media). Desayunamos en la Alameda de Hércules, cerca del Hotel.
Una vez frustrado el intento de visitar la catedral y el alcázar el día anterior, hoy, para la mañana solo nos quedaba la opción de La Cartuja, donde se encontraba el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla.
Allí nos dirigimos, a las diez y media, más o menos. Tuvimos excelentes sensaciones, tanto por el entorno como por las exposiciones temporales anunciadas.
Vimos una exposición tras otra despacio. Nos parábamos continuamente para fotografiar. Disfrutamos mucho de la visita, no solo por el enclave donde se desplegaban, el monasterio, capillas y claustros, sino, además, porque junto al amplio espacio expositivo se encontraba la fábrica de cerámica y porcelana, inactiva después de dos siglos de funcionamiento, con sus altas chimeneas de ladrillo, reminiscencias de la revolución industrial del XIX.
Después, volvimos a la ciudad, aparcamos el coche en la Plaza de Armas, y dimos un paseo por la zona, además de buscar dónde comer. Teníamos la entrada en el hotel a partir de las dos. Comimos en una terraza una paella de mierda. Qué tristes son los descuidados y caros menús para turistas poco aplicados. Desaparcamos y volvimos a hacerlo en el aparcamiento del hotel. Tomamos la habitación a las tres y media.
Descansamos del sol que nos aplanaba el cuerpo y la mente. A las cinco salimos hacia el Museo de Bellas Artes…
La Fotografía: Alicia (2009), de Cristina Lucas (Jaén, 1973). Instalación técnica mixta poliestireno, y pintura. Artista que ha desarrollado su obra en el marco del happening, actuaciones mixtas y soportes diversos: fotografía, vídeo, dibujo… pero, además, proyecta en sus obras un cierto conceptualismo movilizador e ideológico, feminismo y todas esas cosas propias de artistas comprometidos con el ideal de “mejorar el mundo”, impulso natural y evangélico que habita en sus locas cabecitas. En este caso la obra fotografiada está inspirada en la literatura, al parecer: Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll. Cristina, dispara su imaginación plástica más que estimable por si sola; pero como al parecer hay que militar, Cristina piensa que su obra metaforiza la reclusión física y psíquica de la mujer atrapada y oprimida en el espacio de cerrado de su casa. Esta artista también ha realizado obras de ese tenor, como interpretar el patio cordobés como jaula de oro para la mujer, por ser reminiscencia de la época islámica. Pues qué bien. Primero vi la obra, de fuerte impacto expresivo y originalidad, dejando abierto un amplio espacio para la sugerencia y el placer, por su belleza. Luego leí el informe y me dije: ah, bueno, resulta que es una proclama político-social, pasto de demagogia y pancarta. ¡Dichoso conceptualismo militante! El arte no tiene porqué proclamar ideas o ideologías divinizadas por las creencias que vayan más allá de la propia obra y desde luego del mismísimo autor. A la mierda con eso.“Los datos en sí mismos no tienen significado, somos nosotros quienes se lo damos”. Ryoji Ikeda