Diario del Desamor 1.3
“El silencio debe ser contemplado y juzgado desde el punto de vista moral. No se nos da a elegir si ser felices o infelices. Pero es preciso elegir no ser diabólicamente infelices. El silencio puede alcanzar una forma de infelicidad cerrada, monstruosa, diabólica. Puede ajar los días de la juventud, de hacer amargo el pan. Puede llevar, como se ha dicho, a la muerte”. Natalia Ginzburg
Martes, uno de septiembre de dos mil veintiséis
… La falta del amor en la edad tardía, cuando ya apenas existen conexiones con el mundo exterior (no tenemos que salir a buscarnos la vida) y la vida social empequeñece hasta ser un círculo que se va cerrando y cerrando con nosotros dentro, hace que sea más que difícil, imposible, encontrar conexiones amorosas. Moriremos solos como peces fuera del agua, boqueando dramáticamente.
En mi caso, este creciente mutismo, como dice Ginzburg, me puede llevar a la angustia y el dolor, por no mencionar algo peor.
Y es entonces cuando aparece como posibilidad el uso de las redes sociales en su formato: -buscar pareja-
Otra forma de condena al fuego de la frustración. “La sociedad actual genera expectativas que no pueden cumplirse en la vida real, tal y como sucede con la desilusión que caracteriza a las citas de Internet”. Eva Illouz (socióloga)
En la página a las que estoy suscrito, puede que haya miles de perfiles de mujeres (no entro a cuestionar si son ciertos o ficticios, solo me faltaba añadir una sospecha más).
Muchas de ellas escriben presentaciones propias (yo también), aparte del perfil que elabora la página a través de preguntas que generan los engañosos algoritmos y todo ese parloteo propio de las estafas. Sí, afirmaciones mentirosas como, fulanita está muy interesa en ti…
En la mayoría de los argumentarios de las postulantes femeninas predomina una falta de originalidad y personalidad propia desoladora y disuasoria (los hombres no sé qué tal se les dará venderse a la idea del amor). En las mujeres predomina la demanda de hombres con valores convencionales y eternos: honestos, sinceros, fieles, veraces, íntegros, leales, cultos, interesantes y que además sean humoristas (para hacerlas reír) y así una infinita lista de valores inmaculados. Santos y graciosos es lo que quieren encontrar. Aunque seas todo eso y sepas contar chistes, a ver cómo consigues demostrárselo si ni tan siquiera las ves.
Dice una de ellas, de 66 años y mediana estatura: “Pronto me jubilo. Golf me parece un deporte muy adecuado para esta etapa de nuestra vida. ¿Vamos con ello? Conquístame con un plan de vida interesante”. Atención a la última frase: la señora se sube al trono de su supuesta belleza, femineidad e irresistible atractivo y remite al hombre a que la conquiste, como si de la reina Ginebra se tratara, que encima fue infiel. Ella se reserva la tradición: papel pasivo en la conversación amorosa. Lamentable y humillante para el hombre porque no parece que esté dispuesta a hacer absolutamente nada… (solo se admiten cortejantes activos y graciosos).
La Fotografía: Esta mujer interpreta a una reclusa de la cárcel de máxima seguridad de La Quebrada, en Argentina, en la magnífica serie En el barro (2025), de Sebastián Ortega (hijo del célebre cantante Palito Ortega). Es una mujer aguerrida y tremenda a la que han sacado un ojo en el cautiverio. Tiene un parche con el dibujo de su ojo inexistente. Aunque nada tiene que ver con lo tratado en esta entrada; sí se puede asimilar, metafóricamente, a que en el juego del amor a ciegas o a ojos vista todos representamos un papel de pompa y circunstancia. Si no fuera así, a ver cómo se sostendría el circo.