11 SEPTIEMBRE 2026

© 2026 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2026
Localizacion
Toledo
Soporte de imagen
-DIGITAL 1000
Fecha de diario
2026-09-11
Referencia
11795

DIARIO DEL ESPANTO 14.1
“Donde no hay ley, no hay libertad.”
John Locke
Miércoles, nueve de septiembre de dos mil veintiséis

Los Dalton y yo llevamos unos días alterados. Ellos son los malos, yo el bueno. Ellos los aprovechados de lo que no es suyo, yo una víctima. Ellos unos valientes, yo un cobarde. Yo los vigilo, ellos ni lo saben ni les importa.
Los Dalton discuten a gritos a cualquier hora del día y de la noche.
El lunes, a las tres de la madrugada me despertó una fuerte discusión entre dos facciones de la banda. Ambos grupos contendientes se amenazaban con el mismo argumento: –llamar a la policía-: hasta que una voz clarividente e irónica de entre ellos dijo: -no hace falta, ya llaman los vecinos- (he recurrido dos veces a la policía, para nada, y otros vecinos otras varias, supongo).
A ellos les da exactamente igual. Se sienten completamente inmunes ante el mundo y sus leyes. Son una clase especial protegida. Están más allá del bien y del mal. Tanto que, hasta una compañía eléctrica les regala la luz; la policía les cuida; los políticos miran para otro lado; los funcionarios bajan los brazos; y las víctimas, los que vivimos en el entorno, simplemente, nos jodemos.
La noche del lunes, después de las tres yo no tenía ganas de llamar a la policía para su beneficio. Estoy hastiado de la situación. Cerré la ventana de mi dormitorio y procuré dormir, pero no lo conseguí hasta dos horas después.
Cambiaré mi empadronamiento de Toledo a Ceuta, aunque siga viviendo aquí. Por empatía con los ceutís: vivimos el mismo drama, ellos allí, yo aquí…
La Fotografía: El jefe de la banda es el de la camiseta roja. Lo es porque es el que más grita y reparte órdenes a todos. Es un hombre colérico e impaciente, cuando alguien no está de acuerdo o desobedece sus instrucciones pierde los nervios y grita desaforada y agresivamente. A quien se está dirigiendo oye sus exasperados argumentos en silencio, con la mirada entregada y sumisa y las manos atrás…

Pepe Fuentes ·