4 OCTUBRE 2026

© 2026 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2026
Localizacion
PELICULA: A LA CARA. Javier Marco 2025. Manolo Solo (fallecido)
Soporte de imagen
-DIGITAL 12.800
Fecha de diario
2026-10-04
Referencia
11830

ADENTRÁNDOME EN LAS TINIEBLAS 47 y 2
“Yo, que he juzgado el mundo en torno a mí como una inhóspita intemperie.
Yo que he sido una crisálida indiferente hasta ayer.
Yo que en el fondo he amado siempre la rutina de los días en serie,
Dime tú amor mío, cómo iba yo a saber”.
Rafael Berrio
Viernes, dos de octubre de dos mil veintiséis

… Al contrario de Berrio, yo, en este punto de mis días, ya no sé lo que he amado o lo que no; o si he amado algo o a alguien, o no.
Ahora, como dice Berrio y en eso comulgo con él, amo los días en serie (no me quedan fuerzas para otra cosa), aunque reniegue de ellos.
No sabría vivir sin la rutina porque es la que me transforma en otro. Cuando esta mañana me he sentado antes de las seis de la madrugada frente a mi teclado, mi pantalla y mi desánimo, he creado una entrada de diario que instantes antes ni siquiera se me había ocurrido, y además me he sentido bien haciéndolo (la entrada de ayer). Cuando la he terminado he pensado que todo estaba bien colocado, en su sitio.
Esa entrada ha venido al mundo consciente por poderosas razones: sufrimiento>desamor>rutina>desaliento y algo de odio inespecífico pero generalizado, igual a escritura. Con eso me conformo.
A media mañana he ido a la consulta de una dermatóloga, muy joven y delgada. Se ha portado bien conmigo, ha hecho su trabajo que era fácil y breve. Espero que me haya curado con ese espray que utilizan los dermatólogos que parece mágico: crioterapia con nitrógeno líquido, me dice la IA que se llama.
Antes de entrar he tenido que aguantar a un tío gilipollas en la mediana edad haciendo bromas y chistes con soeces sobrentendidos “verdes”, con otro imbécil como él ¡cómo detesto a los vulgares chistosos! Para matarlos y no dejar ni uno por razones higiénicas.
Ahora, por la tarde, me estoy desviando estúpidamente del sentido de mi escritura (entrada de ayer). Estoy escribiendo estupideces, pero es lo que me está saliendo (podría corregirme, pero no me apetece porque en este diario lo que sucede, sucede, y lo hace con todas las consecuencias).
Quería hablar de cine, de actores y de la muerte, tema inmortal, siempre tan vivo en el espíritu humano. Lo intentaré antes de que me coma el espacio de hoy.
Ayer, Bruno Ganz; hoy, Manolo Solo: la película: A la cara, de Javier Marco (2025). Es una película teóricamente desgarradora, con unos dramas sobrecogedores de los dos protagonistas: Manolo Solo y Sonia Almarcha, que ambos sostienen sobre sus hombros con unas interpretaciones memorables, aunque algo sobreactuadas pero; eso y solo eso es la película, porque la historia nunca suena a verdadera, tan solo es un escritura-pretexto para alumbrar excelentes trabajos actorales. Puede parecer paradójico, pero no lo es, quizá sea solo un problema de guion o dirección. No obstante,  merece la pena, aunque solo sea por ver a los actores y sus apreciables interpretaciones.
La Fotografía: Manolo Solo en uno de los momentos en los que a su expresión acuden sombras que son augurios tenebrosos. Ya era un hombre herido de muerte. Su cáncer sin nombre (nunca llegó a saberse). apareció en el rodaje de su anterior película: El cielo de los animales (2025); luego vino, en el mismo año, esta; y después, sin salirse del año otra, maravillosa, por cierto: Una quinta portuguesa; y aún le quedaron energías para una más:  La desconocida (2026). Murió en este mismo año. Me pregunto, cómo es posible trabajar con un alto grado de exigencia y resultados sabiendo que estás señalado por la parca, con la inspiración con la que afrontó sus últimos trabajos. Yo, no podría, seguro. En estos dos días he traído aquí, con un respeto y admiración absoluta a tres hombres, tres grandes artistas: Rafael Berrio y Manolo Solo, que murieron prematuramente, el primero a los 56 años y el segundo a los 62, tan pronto; lo que nos ha impedido seguir disfrutando de sus geniales trabajos; y un tercero: Bruno Ganz, a los 77. Una inmensa tristeza por esas muertes porque sus vidas merecieron la pena. Tres hombres, tres cánceres asesinos.

Pepe Fuentes ·