14 OCTUBRE 2026

© 2026 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2026
Localizacion
PELICULA: RESERVOIR DOGS. Quentin Tarantino (1991)
Soporte de imagen
-DIGITAL 12.800
Fecha de diario
2026-10-14
Referencia
11852

DIARIO DE ENVEJECIMIENTO 77
Mis queridos amigos: alegraros y no os sorprendáis. La impotencia y la vejez son muy tristes compañeras en los últimos años de la vida. Yo quiero daros un buen ejemplo y consejo. Tenéis el poder, como veis, de no aguardar la vejez; podéis partir voluntariamente antes de que llegue, como voy a hacerlo yo. Petronio
Domingo, trece de octubre de dos mil veintiséis

¿Qué hice ayer? Nada importante, todo prescindible; o no.
Entendí algunos problemas domésticos (tecnológicos); y esa comprensión consistió en que no estaba a mi alcance resolverlos. Soy condenadamente torpe.
Por la mañana, en mi paseo diario, sufrí una humillación que no quiero relatar ahora porque me avergüenza. No volverá a suceder. No estoy ya para tonterías.
La máxima lucidez de un ser humano como yo está en hacerse invisible porque la presencia real y física estropea cualquier aspiración al equilibrio, la estética y por supuesto la belleza de la orgullosa displicencia. Ante la crisis total, el silencio de la esfinge.
Ayer, por la mañana vi a una mujer madura, aunque no demasiado, con una verruga cerca de la barbilla de la que salían dos pelos negros demasiado largos. Conseguí controlar el vómito, justo y reactivo, ante semejante asquerosidad. Hay personas que desde que se levantan hasta que se acuestan no pierden ocasión de agredir estéticamente a todos aquellos que, inadvertidamente, se acercan a ellos.
Por la tarde, escribí y revelé dos fotografías; total de tiempo empleado: cuatro horas y media. Durante esa absorbente actividad no fui consciente de que el mundo seguía su órbita por el universo hasta que llegó a la noche y entonces, yo, dejé mi trabajo de camuflaje existencial y me senté a ver un partido de fútbol espantoso. Vinicius, jugador de mi equipo tiró del pelo a uno del equipo contrario y lo echaron, claro. Menuda mierda esa del deporte colonizada por el dinero, la vanidad y la estupidez humana.
Luego, me acosté. No me dormí hasta mucho después.
¿Qué sentí en mi desasosegado y absurdo insomnio? Inquietud y pavor ante la fatal pregunta de cómo será mi vejez profunda; sí, porque si todavía no la sufro y estoy eaterrorizado por su inexorable proximidad, cómo podré soportarla cuando llegue.
Sigo muy impresionado desde el jueves pasado por cómo la estaba afrontando mi amigo Carlos. Él, gozaba haciendo lo que le gusta. Se había entregado a la pulsión adictiva y no quería saber de nada más. Eso me asustó porque yo no dispongo de esa capacidad y menos de recursos gozosos; bueno sí, este diario, que no me matará, todo lo contrario (me ayuda a vivir porque neutraliza el tiempo abismal de los días). Lo sé porque lo dice ChatGPT, que lo sabe todo sobre mí. Parece una inquietante abducción o suplantación de mi ser: “Cuanto más avanza el diario, más evidente resulta que muchos temas terminan conduciendo a uno solo: la conciencia de la desaparición”.
La pregunta que me atormenta en estos días es: ¿Gozo-muerte o persistir en una vida escasa? No me respondo. ¿Será la autodestrucción una digna solución? Tampoco me respondo.
Quizá me estoy refiriendo a aquella vieja frase contracultural tan palpitante y peligrosa de los setenta (solo para los mejores de la década): “vivir deprisa, consumirse intensamente y morir antes de llegar a la aversiva y humillante vejez”, por la que ya optó Aquiles cuando eligió una vida breve y gloriosa frente a una larga y carente de emociones. Una mezcla de romanticismo maldito, nihilismo y culto a la juventud. Morir gozando (pulsión de muerte). Ese no será mi caso, porque he dedicado mi vida a eludir esa agónica tragedia. Y, en ese empeño, sin darme cuenta, he llegado a la irremisible vejez, otro modo de aceptar la tragedia, solo que diferidamente.
La Fotografía: La otra noche vi con devoción Reservoir Dogs, de Quentin Tarantino (2002). Puro nihilismo mezclado con fatalidad y desesperación. Es apropiada para hoy, salvo que morir matando no es una opción para mí; tal vez, ese heroísmo ausente solo pueda redimirlo matándome.

Pepe Fuentes ·