31 DICIEMBRE 2014

© 2014 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2014
Localizacion
Manuel A. Reguilón (Toledo)
Soporte de imagen
-120 MM- ACROS 100 (50)
Soporte de copias
ILFORD MULTIGRADO WARMTONE BARITADO
Viraje
SELENIO
Tamaño
46,5 x 58,2 cm
Copiado máximo en soporte baritado
2
Año de copiado
2014
Fecha de diario
2014-12-31
Referencia
7440

…Entre este retrato y el del día 14 (con el que comencé este relato) hay un abismo de tiempo: nada menos que treinta y dos años, justos, ni un mes más ni uno menos; ambos estarán en mi gran mural de la memoria, el de los «ochenta y cuatro». Sí, estarán ambos porque, aunque se repita una misma persona, ya no será el mismo rostro luego, quizá, también el Gran Mural pueda alcanzar la categoría de Gran Metáfora sobre el paso del tiempo. En esta composición se darán cuatro casos más porque son personas importantes en mi vida (tanto que han permanecido cerca de mí a lo largo de mucho tiempo), a saber: Carlos, Manuel, Naty y hasta yo mismo. También podría estar Gabriel, pero sus años no me dan para este ejercicio de mutación virtuosa (o tal vez defectuosa, o monstruosa…no sé). Ninguno de los cuatro nos parecemos ahora a lo que fuimos, al menos en la conformación y textura de nuestras carnes (nadie se parece, nadie resiste tantos días de inexorable decaimiento) pero, qué pasa con todo lo demás, con todo lo que no es carne y solo carne? No tengo ni la menor idea, a pesar de mi papel de protagonista absoluto en este descabellado asunto. Las cuatro veces que me he reunido con Manuel desde que reiniciamos nuestra relación le he observado atentamente, o eso creo, para detectar qué había pasado en todo este tiempo de ausencia, para saber de él y de paso de mí porque yo, aparte de la creciente flacidez de mis carnes, no me noto nada nuevo y mucho menos nada distinto. En todo caso, la profundización en mis formas erróneas de estar en el mundo. En él me ha parecido ver una cierta sedimentación tranquila de lo que ha llegado a saber, desprovista ya de tensiones y urgencias. Su calidad humana y su afectuosa generosidad ahí siguen, como cuando le conocí. Tampoco ha perdido un ápice de su corrosivo sentido del humor y de sus indesmayables ganas de hacer y crear. No obstante, quizá, Manuel esté algo cansado pero no se rendirá todavía; no, seguirá ahí proponiendo vías de salida para cualquier atolladero. Ha sido una suerte volver a verle porque me ha dado, inesperadamente, un respiro y un empujón para seguir subiendo la cuesta (o bajándola con cuidado de no caerme). Gracias Manuel por seguir ahí y ser tan acogedor, comprensivo y estimulante.

Pepe Fuentes ·