6 MARZO 2016

© 2012 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2012
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-120 MM- ROLLEI TECHNICAL 50
Fecha de diario
2016-03-06
Referencia
6955

DIGRESIÓN SEIS(o digresión sobre la digresión cuatro y cinco).O impresiones sobre la segunda y la tercera película vistas de-la trilogía viva- de Roy Andersson (la primera, Canciones del segundo piso, no la he conseguido ver). En ambas se suceden escenarios fotográficamente increíbles, oníricos, fascinantes  y extrañamente bellos (imágenes fijas que siempre sueño con realizar). Escuetas, lacónicas, misteriosas, convulsas. Su iconografía está conectada con la pintura de Otto Dix, Georg Scholz, Van Gogh, Brueghel el Viejo, según dice el propio Andersson; y sí, por supuesto, clarísimamente, yo añadiría Goya o Paul Dalvaux. O con cineastas como Buñuel o Fellini o Tati o Kaurismaki o Bergman. También la literatura está muy presente a través de obras de Beckett e incluso Cervantes, con situaciones quijotescas. Todo es bellamente misterioso por irreal en el cine de Andersson. Los escenarios que muestran bares, escaleras de viviendas, ascensores, habitaciones frías de luz difusa, personajes que tocan instrumentos reales pero inauditos, que nunca, juntos, podrían interpretar música alguna. O sí, porque la vida es una comedia imposible, o más bien una tragicomedia silenciosa. Si los humanos consiguiéramos desprendernos del orden y la convención y mostrarnos como realmente somos nos pareceríamos  a los personajes de Andersson. Da igual que las sinopsis al uso pretendan concretar la “acción”, a saber: “Narra la vida de dos perdedores de entre 50 y 60 años, dos vendedores de artículos de broma que viven en una casa abandonada, y que tienen tres encuentros con la muerte. Cual Don Quijote y Sancho Panza del momento actual, Sam y Jonathan nos conducen por un recorrido caleidoscópico a través del destino del ser humano”; y esta pretendidamente objetiva explicación es engañosa, porque realmente es muchísimo más que eso, es la representación de la vida bellamente imposible. Las imágenes contienen mi sueño fotográfico perdido, mi anhelo constante porque contiene todas aquellas fotografías que siempre quiero hacer y que nunca consigo del todo, quizá por incapacidad para gestionar las puestas en escena; aunque realmente es por algo más, sospecho, y no es otra cosa que porque me ha falta talento para conseguirlo. Las película ha obtenido premios importantes, muchos, del cine europeo y críticas, todas, incuestionablemente positivas y acertadas. “Entrecruza el existencialismo de Ingmar Bergman, el surrealismo de Luis Buñuel, la comicidad de Jacques Tati y el manierismo monumental de Federico Fellini” (Manu Yáñez) O “… le encantará a quien le pueda atraer la imposible mezcla entre la dramaturgia vaciada de Antonioni y el humor visual minimalista de un Tati, pasado todo por el tamiz de la angustia escandinava de un Kaurismaki” (Antonio Weinrichter). Es eso y mucho más, al menos lo es para alguien como yo que se pasa la vida soñando con imágenes que contengan una verdad incontrovertible: -la imposibilidad de la vida, que siempre está en otra parte y que habita en lugares como los que muestran estas sobrecogedoras y bellísimas películas. Esta es mi grave frase de hoy; y ahora la ligera y lúcida de Roy Andersson: “No hay que sentir demasiada compasión ni melancolía. La distancia es muchas veces la mejor forma de ver las cosas”.

Pepe Fuentes ·