5 MARZO 2016

© 2012 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2012
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-120 MM- ROLLEI TECHNICAL 50
Fecha de diario
2016-03-05
Referencia
6179

DIGRESIÓN CINCO. En duva sattpå en gren och funderade på tillvaron (A Pigeon Saton a Branch Reflectingon Existence) Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia. Suecia (2014). Guión y dirección: Roy Andersson. Fotografía: István Borbás, Gergely Pálos. Intérpretes: Holger Anderson, Charlotta Larsson, Viktor Gyllenberg, Lotti Törnros, NJinas Gerholm, Ola Stensson, Oscar Saalomonsson, Roger Olsen Likvern. La película comienza con tres encuentros con la muerte. Fríos, estáticos, inquietantes. La belleza surreal de los tres escenarios y de las tres actuaciones se te quedan enganchados en el ánimo hasta la inquietud. Luego, dieciséis situaciones o estampas más en las que los personajes se afanan en hacer posible la vida, la suya. Pero su condición fatídicamente humana hace que el empeño sea imposible, a pesar de que algunos de los personajes dicen a interlocutores invisibles: -me alegro de que todo te vaya bien-. Pero no, nada va bien. Las teatrales escenas en las que se desarrolla -las reflexiones de la paloma- son de una desasosegante belleza.
-Una peluquería: -el peluquero vestido de peluquero (chaqueta blanca, pantalón gris y tijeras en la mano) dice, estático frente a la cámara: “Buenos días, puede que algunos no me conozcan. Soy capitán de navío. Mejor dicho, lo era. De hecho capitanee uno de nuestros mayores ferrys durante quince años. Pero ya no. Ahora no puedo. Tuve que dejarlo porque me mareaba cada vez que salíamos del puerto. Empecé a marearme en el mar. Y ahora estoy aquí. Mi cuñado está enfermo y esta es su peluquería. He prometido ayudarle hasta que se sienta algo mejor, que lo intentaría al menos. Aprendí a cortar el pelo cuando hice la mili. Fue hace mucho, pero de algo me acuerdo. Al menos, lo intentaré. Me esforzaré al máximo. Qué más puede hacer uno”. Suena el teléfono y el peluquero se da la vuelta para cogerlo. El único cliente que esperaba aprovecha para huir”.
Otra: El rey Carlos XII pierde una batalla contra los rusos. Maltrecho, de vuelta a la patria, entra en un bar a descansar.
-Los principales protagonistas son dos pasmados vendedores de artículos de broma para –ayudar a que la gente se lo pase bien-, que se mueven torpemente, como si fueran zombiés, y que apenas venden nada, y lo poco que venden no se lo pagan (ellos tampoco pagan a sus proveedores). A nadie interesan sus tres productos estrella: dientes de vampiro extra largos, bolsa de la risa y una máscara con gorro a la que llaman -el tío del diente-. Una de sus conversaciones imposibles en la que uno de ellos llora, apoyada la cabeza en una mesa con la máscara del -tío del diente- sobre la frente. Entra el compañero y dice: Qué haces? Escucho una canción. Es preciosa, pero también es horrible. ¿Qué tiene que horrible?  Lo que dice al final: se va al cielo a reunirse con sus padres. Es horrible. Y por qué la escuchas. No puedo remediarlo. Lo intento, pero no puedo. Ve a visitar al médico. No es normal. Empiezas a preocuparme. Y a mí, contesta el que lloriquea. Entre un tercero y pregunta: qué te preocupa? Volver a encontrarme con mis padres. Mis padres era muy buena gente pero no quiero encontrármelos en el cielo”.
Todas las acciones y diálogos se desarrollan en escenarios alucinantes, oníricos, con una inquietante iluminación fría, desangelada, perfecta. Otro momento de una sutil comicidad: -En  una especie de kiosco de bebidas inaudito hay tres mesas ocupadas cada una por un cliente. Aparece una chica con unas bolsas en la mano que se para frente al kiosco,  se quita un zapato y lo sacude. A continuación se lo pone y continúa su camino. “Dice uno de los clientes: Tenía una piedra en el zapato. Sí, ya  lo he visto, contesta el otro. Ha sido bonito dice el primero. Qué tiene de bonito una piedra en el zapato?  Sí, cuando te la has quitado, responde”…

Pepe Fuentes ·