25 MAYO 2018

© 2018 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2018
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-120 MM- DELTA 3200
Fecha de diario
2018-05-25
Referencia
8460

OCHO DE MAYO, UN DÍA ACIAGO. Capítulo V. Azorado y maldiciendo mi suerte, me apresuré a explicarles mis emocionales razones pero enseguida me di cuenta de que era como si hablara a las muchas piedras del cerro. Dijeron que llamarían a la Guardia Civil y, el que parecía el jefe, sacó su móvil e hizo el gesto de marcar. No salí (tenía que recoger el equipo que acababa de desplegar) luego entraron ellos, por la ventana, porque llave no llevaban. Pude observarlos más de cerca y llegué a la conclusión de que no iban ser nada sensibles a mi memoria y que jamás comprenderían mis íntimos y nostálgicos motivos, que más que eso eran puramente existenciales o, al menos yo, estaba persuadido de ello. Y muchísimo menos a mis performances fotográficas. Aunque me puse patético intentándoles contar cómo fue mi vida y la de mis padres en ese maldito cerro, sencillamente, ni me escuchaban ni me creían. Su malestar y sus nada amigables gestos iban en aumento (supongo que tendrían sus buenas razones, por mucho que a mí me contrariaran). Objetivamente, entiendo que para alguien ajeno a ciertas obsesiones, bastante anormales, me temo, mi historia resultaba sencillamente estúpida e increíble. En cierto modo lo era. Estaba en un serio aprieto, ya lo creo. Imaginaba que llegaba la Guardia Civil, que naturalmente sería menos sensible a mis románticas veleidades, y me detenían (me habían pillado in fraganti), y que el asunto terminaría en un juzgado con una fuerte multa. No acertaba a deducir qué me podría pasar, pero sí que no sería bueno…

Pepe Fuentes ·