20 ENERO 2022

© 2022 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2022
Localizacion
PELICULA TV, LOS BASILISCOS, de Lina Wertmuller
Soporte de imagen
DIGITAL 8000
Fecha de diario
2022-01-20
Referencia
9727

DIGRESIÓN TRES. I basilischi (Los Basiliscos) Italia (1963). Guion y dirección: Lina Wertmuller. Música: Ennio Morricone. Intérpretes: Antonio Petruzzi, Stefano Satta Flores, Sergio Ferranino, Luigi Barbieri, Flora Carabella. “Palazzo San Gervasio, un pequeño pueblo de la Lucania, es el marco de este retrato extraordinario y realista de la pequeña provincia del sur de Italia a los principios de los años 60”. Sinopsis de Filmaffinity.
Este pueblo, desde 1951, no ha dejado de perder población: de los casi nueve mil habitantes de entonces hasta los menos de cinco mil actuales.
El plano secuencia inicial, con dos de los protagonistas caminando por una calle (un hombre joven sigue a una mujer, también joven, en plan cortejo), desde un punto de vista cenital, y de un clásico blanco y negro es fascinante. Luego, un recorrido de la cámara, narrado por una voz en off, describe la hora de la siesta de toda la población (casas, calles, peluquería, jornaleros agrícolas, policía… todos durmiendo), es de un realismo y verismo hechizante. El problema es que, a partir de ahí, de esas escenas tan originales y únicas, nos instalamos todos en el pueblo durante el resto del metraje (al menos una hora), y conseguimos aburrirnos casi tanto como los habitantes de ese pueblo, tan indolentemente adormecidos. Todos aferrados a unos ritmos y costumbres cotidianas que de puro sabidas y previsibles se adivinan adictivas. Nadie parece querer alejarse de la dulce inercia que supone vivir cada día como el anterior y como el siguiente. Todos vigilándose entre sí para que nadie ose cambiar nada y así que la paz de su eterna siesta no se altere por nada. No solo no buscan alternativas vivenciales, sino que, sencillamente, no las necesitan, no las quieren. Total, para qué.
El gran acierto de Lina Wertmuller, es mimetizarse como un habitante más del pueblo, por lo que consigue imprimir una autenticidad absoluta a su historia. Los personajes, pocos, aunque rodeados por cientos de los habitantes del pueblo, están magníficos, entrañables y perfectamente creíbles. Para no perder del todo la perspectiva de una cierta inquietud por cambiar algo o por no soportar esa realidad tan opresiva, al final, Lina incluye un par de situaciones reactivas y desesperadas de alguna de sus criaturas (una de ellas, la de la fotografía).

Pepe Fuentes ·