19 FEBRERO 2023

© 2009 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2009
Localizacion
Carmen (Toledo, España)
Soporte de imagen
-120 MM- ROLLEI TECHNICAL 32 (100)
Fecha de diario
2023-02-19
Referencia
4002

DIARIO ÍNTIMO 56
Mujeres que me gustaron y a las que quise (ocho). C.
Viernes, diecisiete de febrero de dos mil veintitrés

“Una mujer que, en vez de sonreírme sonríe para sus adentros al verme”. Peter Handke
No sé cuál es el auténtico significado que quería dar Handke a este párrafo, no lo recuerdo cuando leí su libro, El peso del mundo, que es de donde extraje la cita. Sólo sé que me gustó en su momento (hace décadas), y ahora también. Puede ser una reacción simpática por parte de la mujer, o una burla, un sarcasmo para el mirado.
Para hoy, me sirve la segunda interpretación.
A esta mujer la conocí en dos mil nueve (año de realización de la fotografía), en un contexto matrimonial o de parejas, es decir ella con la suya (un tipo encantador) y yo con Naty. Nos relacionamos intermitentemente a lo largo de ese año, más o menos. Todo fue simpático entre nosotros entonces. Éramos “majos” los cuatro. Es tan importante en las relacione sociales serlo, sin esa condición nada es posible (ahora no sé si se sigue empleando ese término o ya ha caducado). Naturalmente es un valor que tan solo encierra una mera y superficial actitud decorada de sonrisas, más allá, nada, ni falta que hace.
En dos mil veintiuno ya no teníamos pareja ninguno de los dos. Contactamos y como popularmente se dice: nos enrollamos.
Y, después del entusiasmo de los primeros momentos, donde todo era estupendo, cuando digo -todo-, léase en el más amplio sentido de la palabra; lo bueno y claro empezó a enturbiarse y a evolucionar a una negrísima falta de sintonía entre nosotros.
A pesar de todo, la relación nos dio para seis meses, dos viajes largos, varios microviajes (argot de este diario) y bastantes fines de semana pasados en compañía. Ah, y demasiadas crisis en ese tiempo tan corto.
Luego ya no, nada fue posible. Yo era viejo para ella; y ella inadmisible en casi todo para mí.
No, no voy a entrar a detallar las profundas diferencias entre nosotros a la hora de situarnos ante la vida y la convivencia. Me ocuparía varios días de diario, y solo tengo este. Además, me sería difícil no argumentar a mi favor, o ser imparcial. Con esa mujer no cabía la imparcialidad. No me sentí respetado en ningún momento, luego, tampoco querido. Quién quiere una relación así, yo no, desde luego.
Sin embargo, sí he de decir que su presencia en mi vida, en un momento tan delicado (reciente separación, que no ruptura con Naty), me ayudó a que fuera más llevadera.
A pesar del desencuentro continuado entre nosotros, supongo que a los dos nos vino bien en ese momento de nuestras vidas el hacernos compañía. Luego, ya no. Empatamos entonces, quiero pensar.
Me está viniendo bien este largo relato de varios días, de algunos de los hechos sentimentales más significativos de mi vida. Es una despedida y cierre (no creo que haya ni una sola historia más), luego se trata de un balance o resumen de esas vivencias, tan esenciales para mí. Llego a una conclusión bastante gruesa por evidente: Hay una gran etapa en mi relación con las mujeres: la primera, la espléndida, que ha durado toda mi vida; y la segunda, pequeñita, la del último año y medio, horrorosa.
Mañana escribiré un poco más largo de esta cuestión.
A esta mujer la he traído al diario hoy, sin que verdaderamente tuviera que estar, porque su retrato es analógico, como el de las demás; y porque inaugura la época mala para mí en el terreno sentimental, amoroso o como quiera llamarse. Nunca más volveré a hablar sobre esta mujer.
La Fotografía: Realizada en mi plató, en Toledo. Ella y su pareja de entonces vivían en Madrid. Vinieron a pasar una tarde a nuestra casa con objeto de fotografiar y luego cenar. Lo pasamos estupendamente en la sesión de toma, con disfraces y mucho jolgorio. Luego cociné, cenamos y nos fuimos los cuatro a Madrid (ellos habían venido en tren), a seguir la fiesta de copas allí. Fue un estupendo día.

Pepe Fuentes ·