18 ABRIL 2024

© 2022 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2022
Localizacion
Trujillo, Cáceres, España
Soporte de imagen
DIGITAL 200
Fecha de diario
2024-04-18
Referencia
10307

DIARIO DE UN CONDENADO 7
“En lo cotidiano es donde se deshacen los libros;
en los sueños es donde se hacen.
La sorpresa está a la vuelta de la esquina,
el riesgo”.
Edmond Jabes
Viernes, cinco de abril de dos mil veinticuatro

… Cuando anoté esta cita estuve convencido de la lúcida y penetrante estrofa de Jabes; en este preciso instante en la que la reviso, me confunde…
Esta madrugada he experimentado que soñar es peligroso.
No sé qué opinarían los entendidos en sueños a propósito del que he tenido esta madrugada, más allá de una lectura que sugiere inmediatez y lerda asociación.
Además, mi ignorancia sobre la certeza de las proyecciones de los sueños es total y Freud es un autor escondido y desconocido para mí. Por cierto, tendría que paliar esa carencia leyendo algo de esta figura clave de la filosofía del pasado siglo; no sé… Tengo pendiente de  comenzar el ensayo de Michel Onfray, Freud, que aunque esa obra sea, al parecer, muy crítica con las teorías del gurú del inconsciente, el autor siempre me resulta esclarecedor. Veré por dónde comienzo.
Mi último sueño: me ha visitado un antiguo compañero de trabajo (hace muchos años de eso) muy perjudicado por la edad que, al final de su tiempo en activo, le provocaba un gran menoscabo en sus capacidades (los jefes consideraban que había enloquecido por senilidad prematura). En las imágenes hiperrealistas que se me aparecían, me ha vuelto a impresionar su vejez y sus incapacidades. Mi despertar, después de la experiencia, ha sido horrorosamente melancólica y amedrentada. Sufría por mi vida (quizá enloquezca como mi antiguo compañero, me dije), por mi cuerpo, o no, y era por mi estado de ánimo, tan dañado últimamente. Mi duermevela en el despertar ha sido encogido en postura fetal y las sensaciones aún peores que las del sueño.
Preferiría no volver a soñar porque a ellos acuden personas de mi pasado que no me benefician ni convienen. Se comportan como nefastas y perniciosas influencias que ensombrecen mi despertar.
Por cierto, he empezado a oír la última novela de Haruki Murakami, La ciudad y sus muros inciertos. Habitada por seres sin sombra, o tal vez por sombras sin seres y por lentos unicornios sensibles a las bajas temperaturas. El protagonista sin nombre, enamorado hasta la más recóndita fibra de su ser, lee sueños antiguos guardados en la biblioteca de la maravillosa y misteriosa ciudad anónima, para lo que le han entregado unos ojos de córneas arañadas.
Disfruto mucho de Murakami, desde hace muchos años ya. Es uno de mis escritores de cabecera. Poco más puedo decir por el momento porque acabo de empezar la escucha…
La Fotografía: Ciudad de muros herméticos que encerraba una ciudad remota dentro.

Pepe Fuentes ·